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ROAD TO RIO 2016

Alejandra Quereda: "Confiamos en que, con el nivel de ejercicios que llevamos a Río, llegue la medalla"

Veinte años después del mágico oro de Atlanta'96 la gimnasia rítmica española vuelve a soñar con una medalla olímpica de la mano del 'equipaso' capitaneado por esta portentosa alicantina. Junto a ella, Lourdes Mohedano, Elena López, Sandra Aguilar y Artemi Gavezou pulen día a día los dos ejercicios con los que pretenden asombrar en Río: "Este equipo transmite mucho sentimiento. Queremos que a la gente se le pongan los pelos de punta".

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Alejandra Quereda posa durante la entrevista con Público en la sala del CAR de Madrid. /ALMUDENA TOMÁS

MADRID.- Es la capitana del 'equipaso' de gimnasia rítmica. La voz y el espíritu de estas cinco chicas que han vuelto a hacer vibrar a los aficionados a este deporte y que se han subido a la gran ola de éxitos que están cosechando los equipos femeninos en este país. Alejandra Quereda (Alicante, 24 de julio de 1992) transmite seguridad en cada palabra que articula. Tras el cuarto puesto que consiguieron en Londres 2012, llevan cuatro años entrenando para alcanzar la gloria en Río. "Te puedo asegurar que soñamos cada día con esa medalla olímpica. Por nosotras no va a quedar, lo intentaremos hasta el último momento". 

Lo suyo no es un optimismo gratuito. La progresión de este equipo ha sido asombrosa y ya se codean con las instituciones de la gimnasia. Se han ganado a pulso el respeto de jueces y rivales. El año pasado consiguieron un histórico bronce en el concurso completo en el Mundial de Sttugart. Allí amarraron el billete olímpico y este año, con dos ejercicios nuevos que están asombrando al mundo, han ido coleccionando medallas en las diferentes pruebas de la Copa del Mundo. Y prometen emociones fuertes en Río: "Queremos que a la gente se le pongan los pelos de punta". 

Para ello entrenan siete horas al día, marcadas por el sacrificio y la exigencia máxima que imponen las seleccionadoras Anna Baranova y Sara Bayón. Nada puede quedar al azar. Cualquier movimiento tiene que pulirse como una joya a punto de colocarse en el mayor escaparate del deporte, unos Juegos. Repetición, repetición y repetición. Esa es la receta. Y ellas la asumen con una profesionalidad que asusta. Así lo demuestran atendiendo a Público a la hora de comer, con los rostros marcados por el agotamiento de un entrenamiento duro pero con una sonrisa eterna.   

Pregunta. Ya va quedando menos para los Juegos de Río, ¿empiezan a asomar los nervios?

Respuesta. No, no hay nervios porque únicamente ahora hay ilusión y ganas de trabajar.

¿Qué supone para ti ir a unos Juegos?

Los de Río de Janeiro serán mis segundos Juegos y es el mayor reto para cualquier deportista. Es la competición más grande que hay y es una competición especial y espero que me deje un gran recuerdo, como me lo dejó Londres 2012.

En Londres fuisteis cuartas, os faltó muy poco para alcanzar la medalla, ¿cómo recuerdas ahora esos momentos?

Para nosotras Londres fue una gran competición, competimos muy bien, disfrutamos muchísimo y, además, terminamos cuartas. Creo que fue un resultado incluso mejor de lo que nos podíamos esperar porque los resultados que habíamos obtenido años atrás no eran ni mucho menos tan buenos como los que estamos consiguiendo en estos últimos cuatro años. Por eso, nosotras estábamos muy felices, habíamos quedado cuartas en unos Juegos y era un sueño hecho realidad. Claro que luego ves desde fuera cómo Italia nos adelantó con un fallo muy importante y en gimnasia no se debe permitir que con errores tan graves un equipo pueda subir a un podio olímpico. Pero nosotras nos quedamos con un gran recuerdo.

¿Ese cuarto puesto en Londres os supuso una inyección de moral para estos cuatros años que han transcurrido?

Sí, fue un momento de inflexión, un momento muy importante. Muchas de nosotras no sabíamos si íbamos a continuar en esto porque ya habíamos conseguido lo máximo, que es llegar a unos Juegos Olímpicos pero sin duda quedar cuartas nos animó a preguntarnos por qué no podíamos subir un puesto y alcanzar el podio. Y fue entonces cuando nos planteamos seguir trabajando y luchando y lo conseguimos.

Y tanto que lo estáis consiguiendo. El año pasado os colgasteis la medalla de bronce en la clasificación general del Mundial y habéis empezado de forma espectacular la temporada. Dos medallas en Thiais, otras dos en Lisboa y tres en Finlandia

Estamos contentas con los resultados pero cada competición es un mundo. Lo más importante a la hora de competir es no fallar y nosotras competimos contra nosotras mismas. Intentamos hacer lo mejor posible los ejercicios en cada competición y confiamos en que con el nivel de ejercicios que llevamos la medalla pueda llegar. 

Entonces, ¿podemos decir que la medalla en Río es factible?

Por supuesto, te puedo asegurar que soñamos cada día con esa medalla olímpica, que luchamos en los entrenamientos desde que conseguimos la plaza olímpica por intentar mejorar cada día e ir a tope a por esa medalla. Por nosotras no va a quedar, lo intentaremos hasta el último momento.

Precisamente se cumplen 20 años de aquel oro que consiguió el equipo en Atlanta 96, el único de la gimnasia española. Sería muy bonito repetir medalla

Ojalá, cualquier medalla nos sirve. Sería un sueño hecho realidad, lo máximo que se puede pedir en este deporte y es lo único que nos falta en nuestro palmarés deportivo y nos encantaría conseguirlo. Pero sobre todo queremos terminar satisfechas con lo que hagamos. 

Ahora mismo, el equipo español está entre los mejores del momento y lo lleváis demostrando estos últimos años. ¿Notáis que tanto los jueces como las rivales os respetan, os tienen en cuenta como un equipo puntero?

Se nota cada vez más que la gente nos tiene en cuenta, que nos respetan tanto jueces como otros países. Entrenadoras de otros países salen a ver cómo competimos, cómo entrenamos.... y antes la gente no estaba tan pendiente de nosotras y eso sí que lo notamos.

Vuestras principales rivales siguen siendo las repúblicas exsoviéticas y los países del Este, ¿añadimos a algún país más?

Con el nivel tan alto que hay ahora mismo en la modalidad de conjuntos es muy difícil quedarte con un grupo de países favoritos, yo con una mano hasta me quedaría corta. El nivel está altísimo. Los rivales son Rusia, Bielorrusia, Bulgaria, Italia, también está Israel, Japón, Ucrania... y por supuesto España. Puede haber hasta ocho equipos peleando por las medallas. No menospreciamos a ningún rival, se ha aumentado el nivel muchísimo y está todo muy igualado y de hecho estamos viendo en esta temporada que las medallas se están consiguiendo con diferencias de 0,05 puntos. Así que en Río puede pasar cualquier cosa y todo dependerá de cómo compita cada país. 

¿Qué puede aportar el equipo español como hecho diferenciador con respecto a otros equipos?

Creo que somos un equipo con bastante carácter, intentamos expresar mucho la música y transmitir sentimientos. Queremos que a la gente se le ponga los pelos de punta, incluso con las cosas que parecen más fáciles. Con el trabajo que hacemos para ello y conforme vamos puliendo los ejercicios vamos sacando ese carácter que llevamos dentro y eso es especial en este equipo. 

Este año habéis estrenado dos ejercicios, con los que vais a competir en Río y han tenido una acogida espectacular. ¿Podrías explicarle a la gente brevemente cómo es el de cintas y el mixo (dos aros y seis mazas?

Este año tenemos dos ejercicios muy diferentes y creo que es un punto positivo porque nos gusta ponernos nuevos retos y demostrar a la gente que somos capaces de interpretar distintos estilos de música. Llevamos un ejercicio mixto muy, muy flamenco, con un carácter muy español y conservando la tradición de llevar una música típica de España, que es algo que en el extranjero gusta mucho. Este ejercicio tiene elementos puntuales muy, muy complicados y que le hace ser uno de los ejercicios más difíciles que hemos tenido. Y luego tenemos el ejercicio de cinco cintas a ritmo de samba, con el que también queremos sorprender al público brasileño en los Juegos. Es un ejercicio muy alegre, muy movido y tiene algún elemento muy vistoso.

En cada prueba de la Copa del Mundo habéis ido mejorando la nota de los ejercicios, ¿notáis que se van puliendo? ¿qué os vais acercando al nivel que buscan tanto las seleccionadoras como vosotras?

Todavía queda muchísimo trabajo por delante. Parece que los Juegos están a la vuelta de la esquina pero todavía muchos días y horas de entrenamiento. Vamos por buen camino pero nos queda mucho por mejorar. Es verdad que hemos conseguido nuestras puntuaciones más altas pero creo que estos ejercicios pueden dar mucho más de sí y creo que podemos subir más las puntuaciones. 

¿Cuáles son vuestros próximos compromisos?

La próxima competición es la Copa del Mundo en Tashkent (Uzbekistán) el 27 y 28 de mayo y previamente haremos una exhibición en Gijón en la Copa de España para que el público español disfrute con nuestros ejercicios. 

Hagamos un poco de memoria. ¿A qué edad y cómo empezaste en la gimnasia rítmica?

Con cinco años mi madre me apuntó a clases de ballet pero no me gustaron demasiado y le pedí dejarlo porque me habían ofrecido en el colegio dar clases de gimnasia rítmica y creí que podía gustar. Entonces, mi madre, que ha sido gimnasta me apuntó en el colegio al CEU Jesús María de Alicante, club al que pertenezco todavía, y empecé a hacer gimnasia. Las profesoras vieron enseguida que tenía cualidades y pasaron a un grupo de alumnas más mayores con nivel de competición. Empecé a competir con ocho años a nivel escolar, luego ya pasé a nivel de la Comunidad Valenciana, autonómicos... y empiezo a clasificarme para campeonatos de España y voy consiguiendo también medallas, hasta que llega la llamada del equipo nacional para que viniera a Madrid para formar parte del mismo.

Llevas casi 20 años haciendo gimnasia, ocho al máximo nivel, en Río tendrás 24 años… ¿el cuerpo y la mente soportan este ritmo?

El deporte de alto rendimiento pasa factura. Es raro que un deportista de alto nivel no tenga lesiones, no tenga que pasar por quirófano nunca. El machaque diario que llevamos desde hace tanto tiempo, el cuerpo lo sufre. Entonces, a la larga aparecen las lesiones y cuando nos vamos haciendo mayores para la gimnasia van a apareciendo los achaques y el cuerpo lo nota.

Además, la gimnasia tiene la mala fama de ser un deporte muy exigente

Sí, es un deporte que requiere mucha disciplina, mucho sacrificio y, sobre todo, mucha pasión. Hay que dedicarle muchas horas diarias porque es un deporte que consiste en repetir, repetir y repetir los ejercicios una y otra vez. Nosotras repetimos cada intercambio, cada lanzamiento mil veces para que luego en la competición la maza o el aro vayan al sitio correcto. Y en eso está la clave del éxito. 

¿Merece la pena hacer tantos sacrificios en la vida privada?

Cuando decides dedicarte a un deporte tan sacrificado como este dejas por el camino muchas cosas. Dejas de hacer muchas cosas que hacen los jóvenes de tu edad pero, sobre todo, dejas a tu familia en la ciudad de la que eres. Yo, por ejemplo, soy de Alicante y tengo a mi familia allí, y son cosas por ese camino que he elegido voy echando en falta. Lo que pasa es que realmente nos llena tanto lo que hacemos y nos gusta tanto que tiene su recompensa.

Define brevemente cómo son cada una de las integrantes del equipo

Lourdes Mohedano es una persona muy alegre, muy happy, se trabaja bien con ella porque no suele estar de mal humor y suele animar mucho al grupo. Sandra Aguilar tiene muchas cualidades para este deporte, tiene una gran habilidad, salva muchas veces los aparatos cuando no van perfectos, es muy habilidosa con los aparatos y en salvar situaciones difíciles. Elena López ha tenido mala suerte con las lesiones a lo largo de su carrera deportiva y cuando piensas que no va a poder más, se supera a sí misma y siempre está ahí dando el callo.  Artemi Gavezou es con la que menos trabajado porque se incorporó al equipo en 2013 pero creo que ya le hemos pegado ese carácter español. Ella es griega y cuando llegó era una persona muy fría, muy callado, pero vemos que cada vez se le va pegando más nuestra forma de ser. 

¿Y tú?

Me considero una persona muy exigente, tanto conmigo misma como con el resto de mis compañeras. A lo mejor por eso me han elegido como capitana. Soy muy perfeccionista y siempre quiero que todo salga lo mejor posible y a veces creo que soy demasiado perfeccionista.

¿Qué te demanda el equipo y las seleccionadores por ser la capitana?

La verdad es que este equipo lo pone todo fácil. Si hay que hacer de intermediaria entre la Federación y las entrenadoras para alguna  cosa que se necesite, siempre cuento con la opinión de todas ellas y luego soy yo la que se encarga de transmitir el mensaje. También tengo el papel de tirar para arriba del equipo en los momentos difíciles de entrenamiento o cuando no sale todo perfecto o en los días difíciles y están todas cansadas...  

¿Y fuera del tapiz cómo os lleváis?

Nos llevamos todas fenomenal. Llevamos ya muchos años juntas, tanto entrenando siete horas diarias como conviviendo en la residencia Joaquín Blume y nos llevamos todas genial, nos conocemos muchísimo y fuera del gimnasio también vamos juntas.

¿Cuál está más enganchada a las redes sociales?

(Risas) Yo creo que todas, pero si tuviera que decir una, yo creo que Lourdes.

¿De dónde surgió lo de #equipaso?

Lo de #equipaso es algo nuestro, de este equipo y nos gustaría que quedara para el futuro como un mote de este equipo. Igual que a Las Niñas de Oro se las llama así, pues a nosotras nos gustaría que quedáramos para el recuerdo de la gimnasia rítmica con el 'equipaso'.  Surgió como una tontería, porque como Lourdes que es andaluza, en lugar de decir equipazo, decía equipaso con esa gracia que tiene ella, pues desde entonces lo empezamos a poner todas y creo que es identificativo de este equipo.

¿Qué destacas de las seleccionadoras Anna Baranova y Sara Bayón?

Anna y Sara se complementan muy bien. Cada una se fija en unas partes del ejercicio concretas. Anna se fija más en la belleza, Sara es más técnica y se encarga de ponernos las pilas siempre con muchas repeticiones. Las dos son necesarias para el trabajo diario y son un gran equipo.

¿Serán los Juegos de Río los últimos de Alejandra o abres la puerta a llegar a Tokio 2020?

Durante este ciclo olímpico las cinco nos hemos ido planteando objetivos año por año, sin mirar a largo plazo porque si no los días de trabajo se hacen duros. Pero si que es verdad que cuando en el Mundial de Sttugart ya conseguimos la plaza olímpica, todas centramos nuestras miradas en Río y una vez que pasen los Juegos lo fundamental será recuperarnos de las lesiones y luego ya veremos.

Algunas gimnastas, como Almudena Cid se retiraron casi con 30 años. En el caso de Almudena, además, disputó cuatro finales olímpicas. Menudo espejo donde mirarse

Almudena Cid tuvo una carrera deportiva muy larga, al igual que ahora Carolina Rodríguez, que va a estar en los Juegos con 30 años. Cada vez se está alargando más la edad de las gimnastas. Hace 10 años era impensable que una gimnasta de conjunto pudiera estar compitiendo en unos Juegos con 24 años. Antes, con 17 o 18 años ya dejabas paso a las siguientes generaciones. Por eso, la gimnasia ha evolucionado. Aun así, nosotras, con una media de 24 años, seremos de las gimnastas más mayores que compitamos en Río de Janeiro pero es sorprendente como ha ido cambiando todo.

¿Has pensado por dónde quieres que transcurra tu vida después de la gimnasia y de los estudios de Medicina?

Sacarse la carrera de Medicina requiere tanto tiempo que, de momento, no he pensado más allá. Supongo que el día que deje la gimnasia centraré todas mis energías en ir aprobando asignaturas y terminar la carrera lo más rápido posible.

¿Y para cuándo un monumento de Alejandra Quereda en Alicante?

(Risas) Habrá que preguntárselo a ellos pero la verdad es que sí me gustaría que en Alicante hicieran algo con mi nombre. Hay compañeras que ya tienen cosas. Elena, por ejemplo, tiene una calle en su pueblo, Sandra un polideportivo...