Público
Público

España juega con su crédito

La selección termina tercera, tras ganar a Sudáfrica en la prórroga (3-2), tras otro partido gris que tuvo perdido y ganado

JOSÉ MIGUÉLEZ

Un campo vacío de gente (hasta que se abrieron las puertas), pero lleno de ruido, el inconfundible y desagradable rugido de las trompetas que pasará finalmente como la principal aportación al fútbol de este torneo. Un horario inglés, con el sol golpeando desde arriba, como castigo de consolación. Y un nuevo desencuentro, la selección que se distancia de la selección, que no se parece a la campeona de Europa. Acabó tercera, pero en realidad no lo mereció. Ganó, pero igualmente pudo perder. No jugó al fútbol sino a la lotería. No fue en ningún caso la coreada España de Xavi. Posiblemente porque, aquejado de un maleficio en forma de misteriosa y repentina alergia, Xavi no estuvo en el campo.

Los 170 centímetros de altura del azulgrana fueron sustituidos por los 189 de Busquets. Y junto a él, los 183 de Xabi Alonso y los 188 de Riera. Salvo por Cazorla (169 centímetros fuera de forma), el centro del campo español ayer rebosaba estatura, nada que ver con la reunión de bajitos virtuosos que construyeron la leyenda de este equipo. No estaba ni Xavi, ni Iniesta, ni Silva (hasta la hora de juego), ni Senna, ni Cesc, el quintento mágico, todos por debajo del 1,80.

España ganó envergadura, pero perdió frescura de juego, ideas, velocidad y posesión. Durante el plomizo e insoportable primer tiempo, Suráfrica discutió incluso el dominio de la pelota. Y también las ocasiones. Salvo una buena maniobra de Villa, las más peligrosas fueron locales. Tres de ellas las protagonizó Booth, que pese a elevarse 1,98 metros del suelo y ser el único jugador blanco de Suráfrica, se volvía invisible a ojos de la defensa española.

En el segundo tiempo, España se apropió del balón e inyectó más velocidad y movilidad a las combinaciones. Ayudaron los cambios, la retirada de Villa y Torres, que han cerrado un final de torneo desastroso, y la entrada de Silva y un extraordinario Güiza.

Mejoró el juego español, pero no su defensa, que se hartó de cometer errores y asistió en actitud contemplativa, con los brazos cruzados, al primer gol de Suráfrica. Los locales tocaron a su antojo en el balcón del área y Piqué se desentendió en el final de la jugada, un pase de la muerte muy despejable de Tshabalala a Mphela.

La vergüenza se recreaba con España, hería sin remisión su dignidad con otra derrota sonrojante, cuando Güiza decidió intervenir y rescatar el orgullo con dos golpes letales. El primero, control y tiro muy propio de los buenos delanteros. Y el segundo, una preciosidad, posiblemente el gol del campeonato, una vaselina imposible desde una esquina del área.

Todo de lo que había carecido el encuentro, ocurrió en los últimos tres minutos. Los milagros de Güiza, el empate de Mphela (un zapatazo cruzado en el lanzamiento de un libre directo), la emoción. La prórroga conservó el aire trepidante y alocado de los minutos finales, un ida y vuelta alborotado que aireó las calamidades defensivas de España y rescató al Casillas salvador. Hasta que Xabi Alonso, en otro golpe franco (un centro que el despiste de Khune convirtió en gol), acabó con la incertidumbre. España terminó tercera, volvió a la senda interrumpida de la victoria, pero repitió las malas sensaciones. Llegó a la Confederaciones convencida de engordar su prestigio sin despeinarse y se va herida en la reputación.

ESPAÑA (3): Casillas; Arbeloa, Piqué, Albiol, Capdevila; Busquets (Llorente, min.80), Alonso, Cazorla, Riera ; Villa (Silva, min.56) y Torres (Güiza, min.56) .

SUDAFRICA (2): Khune; Masilela, Mokoena, Booth, Gaxa; Modise (Van Heerden, min.69), Dikgacoi, Tshabalala (Mhlongo, min.84), Sibaya; Parker y Pienaar (Mphela, min.64).

GOLES: 0-1, min. 73. Mphela. 1-1, min. 88. Güiza. 2-1, min. 89. Güiza. 2-2, min. 90. Mphela. 3-2, min. 106. Alonso.

ARBITRO: Matthew Breeze (AUS). Amonestó a Busquets (min.39), Piqué (min.76), Albiol (min. 84) y Llorente (min. 115), de España y a Pienaar (min.47), Mhepela (min.77) y Masilela (min. 108) de Sudáfrica.

ESTADIO: Royal Bafokeng Stadium.