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Goleada vitamínica ante un triste rival

El Valencia abusa del Villarreal, que jugó un hora con diez (4-1)

 

SALVA TORRES

La expulsión de Kiko en el minuto 27 no condicionó la victoria del Valencia. El triunfo se fraguó desde el principio. Incluso antes de que Banega abriera bien pronto el marcador. El Villarreal salió con la tensión baja y pagó tamaña desgana con una derrota incontestable. Banega se estrenó, Villa aumentó su cuenta goleadora y Silva puso la chispa.

Los dos venían alicaídos tras la eliminación copera. Pero pronto se vio quién llevaba peor la resaca. El Villarreal salió deprimido, sin duda por culpa del Valencia, que salió enchufado dispuesto a mantener el alto voltaje en Liga. Entre Albelda, mandón en la medular, y Banega, inspirado en la creación, borraron a Senna y Bruno. El eléctrico arranque valencianista cobró enseguida forma. Villa y Silva conectaron y éste dejó en la frontal para que Banega se estrenara con la camiseta blanquinegra.

El gol afectó positivamente al Valencia y agrandó la depresión amarilla. Valverde, con las bajas en defensa de Marcano y Gonzalo, recién salido de una lesión, apostó por el canterano Kiko. Mala suerte, porque el bisoño central regaló el balón a Villa en una mala cesión y tuvo que agarrarle: penalti y expulsión. Marcó Villa, tras varios partidos de sequía, y el partido se acabó. Bueno, se acabó nada más comenzar: el Villarreal entró melancólico y dilapidó sus opciones en el mismo túnel de vestuarios.

Con un hombre menos y semejante brecha en el marcador, cabían dos posibilidades: la goleada o la especulación valencianista que desespera a la grada. Bueno, pues se dieron ambas cosas. Marcó Silva en pleno festín atacante. Y luego el Valencia ofreció la tradicional cantada defensiva para revivir a su rival. Emery, entonces, optó por retirar a Banega y la afición clamó contra el entrenador por su apuesta conservadora. Mestalla quería más fiesta y se la dio Villa marcando el cuarto. Y es que el Villarreal fue una sombra. Luminoso Valencia.