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Hasta Valdés construyó más juego que Özil

Los datos retratan las propuestas de Madrid y Barça en el Bernabéu

LADISLAO JAVIER MOÑINO

Cuando Guardiola citó a Mourinho a las 20.45 horas del miércoles, le estaba invitando a batirse de libreto a libreto. De fe a fe futbolísticas. La lectura pospartido de ese duelo estilístico y desafiante que lanzó Guardiola arroja un dato sonrojante para el planteamiento que diseñó su contricante. Valdés participó más en la construcción de juego de su equipo que Özil en la del suyo en los 45 minutos que el alemán estuvo en el campo.

En el primer tiempo, el portero del Barcelona dio más pases (10) para que sus compañeros jugaran que el futbolista más creativo con el que contaba el Madrid (7). En una decena de ocasiones, dos de ellas con la mano, pero en corto, Valdés inició o continuó la jugada como si fuera un jugador más de campo. El arriesgado estilo del Barça empezó en su guardameta, lo que agranda la dimensión de su propuesta y su convicción sobre el modelo que ejecuta. El del Madrid se acabó con la expulsión de Pepe y por el medio dejó a sus mejores futbolistas despojados de sus virtudes. Al término del partido, Valdés registró 24 pases, una cifra superior no sólo a la de Özil, sino también a la de Di María (17), que jugó los 90 minutos. Significativos son también los 40 pases que dio Xabi Alonso cuando sus registros habituales duplican esa cifra.

«Sorprendió que Mourinho no saliera a por el partido", confiesa Velázquez

En ninguna de las ocasiones en las que sus compañeros le retrasaron el balón, Valdés se lo quiso quitar del medio con un pelotazo. Rompió la primera línea de presión del Madrid arriesgándose a jugar en corto, incluso picando la pelota por encima de Di María en una de las veces que el argentino le hostigó. Mientras, Özil quedó reducido a tres pases cortos rutinarios, un cambio de juego para Cristiano, un regate y un centro lateral que se le quedó a medio camino.

Esas fueron las escasas intervenciones relevantes de un jugador cuyo potencial quedó mermado por el planteamiento de su entrenador. Esta vez, la pizarra de Mourinho ejerció de implacable secante de sus propios futbolistas más talentosos. Su planteamiento estaba enfocado a los 180 minutos de la eliminatoria, a esperar que el Barça se derrumbara de tocar y tocar sin hacer daño. Para eso mentalizó a sus jugadores en las charlas tácticas, pero acabó por anularlos.

Özil empezó en la banda derecha, pero cuando a los 15 minutos Cristiano hizo notar con sus aspavientos que estaba harto de presionar solo, el mediapunta zurdo ocupó ese lugar que tanto disgustó al delantero portugués. La misma posición que Mourinho dijo que nunca ocuparía cuando reclamaba a los cuatro vientos la contratación de un nueve. El cambio de posición enterró aún más a Özil como arma desequilibrante. Se vio indefenso como receptor de varios pelotazos aéreos que Piqué le ganó sin dificultad.

Valdés representó tanto o más que Xavi, Messi o Busquets el estilo del Barça. Lo hizo bajo unas condiciones muy adversas. Ni la presión ambiental, ni la de los delanteros del Madrid cuando trataban de incomodarle, ni la tensión que destilaban algunos de los pases de sus compañeros en algunas fases del partido le hicieron traicionar el estilo con el que le educaron. De alguna manera, fue el futbolista del Barça más purista con la identidad del juego que le inculcaron.

«El Madrid tiene la obligación de salir a remontar», apunta Del Bosque

Sin el resultado a favor, la propuesta del Madrid se vio reducida a la militarización defensiva que a parte del madridismo le cuesta digerir, aunque la expulsión de Pepe la solape. "Nos sorprendió que no fuera más a por el partido desde el principio, pero el entrenador sabe mejor que nadie qué partido plantea", dice el exmadridista Velázquez.

El Bernabéu nunca vio a su equipo tan empequeñecido en su propio estadio frente al Barça y asistió a lo que luego Cristiano puso de manifiesto en la zona mixta: que no le gusta jugar como lo hizo, pero que acata órdenes.

En menos de diez días, el presidente de honor del Real Madrid y la estrella del equipo cuestionan el conservadurismo de Mourinho. "El Barça mandó en el Bernabéu", asegura Del Bosque, que no comparte el derrotismo del del portugués: "El Madrid tiene la obligación de ir a dar la vuelta a la eliminatoria".