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"Higuaín no meterá más de 15 goles por año"

Lo que contó Schuster a Marca sobre sus peticiones de fichajes tiene poco que ver con lo que realmente pidió

ELÍAS ISRAEL

La reaparición pública de Bernd Schuster ha venido cargada de polémica. Detrás del éxito periodístico del diario Marca se esconden algunas contradicciones, algunos hechos no contados y esa intrahistoria que, al calor de las declaraciones del ex entrenador del Real Madrid, empieza a ver la luz. Ha sorprendido por las oficinas de Chamartín el tono y las ganas de pasar factura del técnico alemán, sobre todo a El Gomina, como denominó a Pedja Mijatovic.

Sin embargo, conviene recordar algunos episodios vividos en las salas de reuniones del Bernabéu. Especialmente, aquel en el que el técnico alemán, reunido con Mijatovic, Miguel Ángel Portugal y Carlos Bucero apareció con un papel. En aquella hoja, venía marcado un once ideal, su equipo tipo para afrontar la temporada con garantías y, sobre todo, su hoja de ruta para acometer los fichajes de su primer curso como técnico blanco.

Schuster aseguró en la entrevista de Marca que pidió a Alves, Villa y Cesc. En el papel que presentó en el club no estaban ni Cesc, ni Villa, pero sí Dani Alves. El alemán se imaginaba un equipo con Sergio Ramos de lateral y Dani Alves, por delante de él. Le quería como extremo. También pidió a uno de los mediocentros del Sevilla, ya fuese el hoy azulgrana Keita o el danés Poulsen, ahora en la Juventus, y no a Fábregas. Su pareja de ataque ideal la componían el también sevillista Luis Fabiano y el actual delantero del Genoa italiano, ex del Zaragoza, Diego Milito. El papel está guardado en algún cajón del Bernabéu.

Algunas conversaciones que durante esa reunión se mantuvieron no tienen desperdicio, especialmente las que tienen que ver con el ataque. Y entonces, ¿qué hacemos con Higuaín?. Lo podemos ceder o venderlo. No va a meter más de quince goles por temporada, aseguró el alemán.

Otro episodio que distanció aún más al entrenador de la dirección deportiva fue el de Robinho. Es completamente cierto que Schuster desaconsejó la venta del brasileño si no venía un jugador para la banda derecha. Mijatovic pensaba que no se podía desaprovechar la ocasión de ingresar 40 millones en caja de una tacada por un jugador que generaba algún problema de convivencia y que, de alguna manera, rompía el clima de profesionalidad que tanto había costado implantar. Era una oferta demasiado tentadora por un jugador, al que no se le trató con tacto y se le hizo sentir segundo plato. El Madrid vendió a Robinho, pero sí dio una solución a Schuster.

Joaquín, el jugador del Valencia, estuvo a una firma de distancia del club blanco. El abogado del jugador había conseguido que el Valencia firmase una carta que le liberaba del club de Mestalla por 12 millones de euros. Si alguien con poderes en el club hubiese firmado aquel fax, Joaquín hubiese sido el jugador de banda que siempre reclamó Schuster. Sin embargo, el técnico alemán desaconsejó su fichaje.

Eso no exime ni un ápice la cuota de responsabilidad de Mijatovic en la no contratación de Cristiano Ronaldo, la gran apuesta que nunca se acabó de concretar y la oportunidad desperdiciada de fichar a Villa, por dejarlo para el final, cuando Vicente Soriano sabía que vender a la estrella suponía su tumbadeportiva.

En realidad, nunca hubo feeling entre Mijatovic y Schuster. Al Madrid le pudieron las esperanzas de fichar a Cristiano Ronaldo. Sin embargo, sorprende la memoria del entrenador para contar su parte de la historia cuando la otra mitad quedó inmortalizada en un campito de papel.