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Iniesta no está para la gran batalla

El maratón de clásicos se desplaza al gran escenario de la Copa de Europa, depositaria de las hegemonías

L. J. MOÑINO / RUT VILAR

Hasta ahora, por encima de los futbolistas, el debate que ha deparado estos dos clásicos se ha centrado en los estilos y en los entrenadores. Ayer no fue menos. Mourinho prendió la mecha de la guerra dialéctica y Guardiola contestó otorgándole la victoria fuera del campo. En la hierba, la batalla también tiene que ver con la manera de entender el juego por parte de uno y otro. Ahí es donde Guardiola espera su momento.

Mourinho ignora la historia del Madrid porque lo único que le interesa es su presente y el siempre quiere que sea ganador por encima de valores tradicionales. En los dos primeros clásicos, el Madrid ha sido áspero atrás y crudo al contragolpe. A veces con una intensidad defensiva sucia, tobillera y clavatacos.

Pep debe esquivar el trivote' de Mou sin una de sus piezas más aptas

El Barça no ha renunciado a su identidad como era de esperar, pero ha dejado la sensación de trastabillarse. Y, en medio de esa discusión, Iniesta no jugará hoy. "Andrés es baja al cien por cien", dijo Guardiola sin inmutarse. Una ausencia en el corazón de su fútbol, un eslabón cualificado de su estilo. Con la zaga en cuadro, la contractura del manchego llega en el momento en el que los análisis han apuntado a la profundidad de armario del Madrid y a la falta de un banquillo más solvente en el Barça. Guardiola tiene que resolver los problemas que le han generado el trivote y Pepe sin uno de sus futbolistas más capacitados para ello. Cualquier recambio será otra cosa.

Mourinho también tiene bajas. No está Khedira y lo más probable es que meta a Lass. Está por ver cómo se adaptan los impulsos del francés a un entramado defensivo en el que cada desplazamiento está medido y coordinado. Tampoco tendrá Mourinho a Carvalho, que ha dado lecciones al cruce en los dos partidos precedentes. Para la defensiva propuesta del Madrid, es una baja sensible.

El maratón de clásicos se ha desplazado a su gran escenario continental. La Copa de Europa es la verdadera depositaria de las hegemonías, la gran batalla. Al Madrid, el partido de Liga le sirvió para quitarse los miedos con vistas a la Copa. Al Barça, le valió para sentenciar el campeonato. La Copa fue una continuación del estado anímico con el que concluyó el partido del Bernabéu. Mourinho y los suyos salieron envalentonados de Mestalla, los azulgrana, procesando el primer golpe serio que le ha propinado el Madrid en los dos últimos años.

Sin Khedira, la duda es si Lass se adapta a un entramado tan coordinado

Con su cambio de registro en la sala de prensa, Guardiola señaló anoche el camino a sus muchachos. Los ha aleccionado para que afronten el duelo de esta noche sin complejos, con aplomo y optimismo. El técnico pretende que sus futbolistas no se apoquen frente al juego combativo del Madrid. E insiste en la receta: hacer correr el balón como en el segundo tiempo de la final de Mestalla. Según viene anunciando, el Barcelona saldrá al Bernabéu a buscar la portería del rival. El valor doble de los goles en campo contrario le invita aún más a no renunciar a su estilo.