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Inversión extranjera: ¿enriquece o empobrece el fútbol español?

Jianlin se convirtió ayer en el primer chino en adquirir parte de un club español y en el último empresario extranjero que ve en nuestro balompié una oportunidad de negocio. En el pasado los experimentos no funcionaron. Ahora supone una realidad imparable que permite a la Liga mantener su competitividad. 

Wang Jianlin y Peter Lim.

ISRAEL ÍÑIGUEZ

MADRID.- Wanda viene a significar abundancia y longevidad. Eso es quizá a lo que nos estamos acostumbrando en los últimos tiempos en el fútbol español, a esa gran cantidad de sponsors y adinerados extranjeros que vienen para quedarse, algunos para poco y otros para mucho tiempo, en nuestro balompié. International Wanda Centennial Business es el holding de empresas, cuyo propietario, Wang Jianlin, acaba de adquirir el 20% de las acciones del Atlético de Madrid. El actual campeón de Liga y subcampeón de Europa acaba de cerrar un acuerdo por el que se va a llevar a cabo una ampliación de capital de 45 millones de euros (cantidad aportada por el magnate chino) y con la que el club de la ribera del Manzanares espera seguir codeándose entre los grandes, no sólo de España, sino del Viejo Continente.

El escaparate del deporte rey es, sin duda, uno de nuestros grandes atractivos, una de las mejores fórmulas para promocionar la tan manida 'marca España’. Esa 'liga de las estrellas', ese campeonato en el que militan gran parte de los mejores jugadores del planeta, es un reclamo perfecto para la inversión extranjera. Prueba de ello es esa gran operación efectuada por el Atlético de Madrid. No cuenta con el poderío económico de Real Madrid y Barcelona pero es el actual campeón de la mejor liga (junto a la Premier) que existe en el universo futbolístico. Y eso adquiere una dimensión extraordinaria.

Racing de Santander y Deportivo Alavés, con Ali Syed y Dmitry Piterman, pagaron la novatada

A diferencia de otros países de Europa, no es que España haya tenido una buena experiencia con esos ricos empresarios (o supuestos ricos empresarios) que llegan para hacerse propietarios de algunos clubes. Racing de Santander y Deportivo Alavés, con Ali Syed y Dmitry Piterman, pagaron la novatada con dos personajes que dejaron a ambas entidades al borde de la desaparición. Es lógico, por tanto, que haya ciertas reticencias hacia esos magnates que desembarcan en nuestro país con sus magníficos aviones privados o lujosos yates para adquirir todo o parte del accionariado de determinadas entidades.

Bien es verdad que los últimos movimientos parecen ciertamente más serios que los antes mencionados. El jeque Al Thani, aunque ha reculado respecto a su faraónico proyecto inicial, no ha dado la espantada y continúa al frente de un Málaga que, tras una serie de ajustes y una nueva estrategia de cantera, se mantiene sin problemas en la élite del fútbol nacional. Peter Lim en el Valencia y ahora Wang Jianlin en el Atlético de Madrid dan la sensación de ser apuestas firmes y decididas. Ellos mismos han manifestado que sus inversiones son a medio y largo plazo. Algo tendrán que ver sus negocios particulares en nuestro país, como la compra del edificio España para convertirlo en hotel o el complejo de ocio que el número 101 de la lista Forbes pretende construir en Madrid.

Sólo el tiempo dirá si estas nuevas aventuras empresariales resultan positivas para ambas partes, sólo para una o, quién sabe, si para ninguna. Lo que queda claro es que, tanto Lim como Jianlin, acreditan sobradamente su capacidad económica. La cuestión es saber si son capaces de adaptar sus mentalidades empresariales a la idiosincrasia propia de estos clubes. Valencia y Atlético de Madrid buscan a través de ellos situarse en la pelea con Barça y Madrid. Y ya que el reparto de los derechos televisivos no termina de ser todo lo equitativo que quisieran (veremos qué pasa con la venta centralizada que pretende la LFP), la inyección de estos hombres poderosos alumbra una luz de esperanza para estos dos clubes históricos. Hecha la referencia a la televisión, y visto cómo pinta el panorama actual, quizá ahora algunos no vean tan mal determinados horarios matutinos para que nuestro fútbol se vea en el mercado asiático.

Patrocinios masivos

Fly Emirates (Real Madrid), Qatar Airways (Barcelona), Malaysia (Sevilla) o Qbao.com (Real Sociedad y Rayo Vallecano) son sólo algunos ejemplos de la implementación de las marcas extranjeras en el mercado español

Pero no sólo en la compra de parte del accionariado de los clubes se denota la creciente inversión extranjera. Si echamos un vistazo a los sponsors principales de las equipaciones de nuestros equipos, nos damos cuenta de que prácticamente el 50% proviene allende nuestras fronteras. Fly Emirates (Real Madrid), Qatar Airways (Barcelona), Malaysia (Sevilla) o Qbao.com (Real Sociedad y Rayo Vallecano) son sólo algunos ejemplos de la implementación de las marcas extranjeras en el mercado español. Llama la atención la de esta última, una firma precisamente china, de tecnología móvil en Internet, que ha invertido casi 5 millones de euros en esponsorizar a donostiarras y vallecanos.

El fútbol ha quedado abierto a un mercado global, y nuestro producto es fácilmente vendible. La Liga es una de las competiciones más seguidas a nivel mundial, y los rendimientos publicitarios para las marcas son cuantiosos. El retorno en la inversión es indudable. Siguiendo esta tendencia, no es de extrañar que cada vez con más frecuencia un mayor número de firmas, fundamentalmente llegadas desde el tan mentado mercado chino, busquen acomodo en nuestros clubes. La Liga de Fútbol Profesional (LFP), con Javier Tebas a la cabeza, es muy consciente de que aquí puede estar la clave para incrementar aún más los beneficios de nuestra competición y alcanzar el nivel de rendimiento que ofrece la Premier League. 

Granada, Mallorca, Recreativo, Sabadell o Alcorcón (Girona y Lugo están en proceso) son otros clubes cuyos destinos se encuentran en manos extranjeras. Vemos que, ya sea desde la compra o desde el plano del patrocinio, no cabe duda de que, con la crisis económica que ha asolado nuestro país, la inversión extranjera se ha convertido en un flotador al que agarrarse ante el naufragio de las cuentas de prácticamente todos los clubes profesionales. El Atlético de Madrid ha sido el gran agraciado con la última lotería, la de los ‘Yuanmillones’. Una ampliación de capital que contrasta con aquella de 2003 que fue anulada por el Tribunal Supremo. Eran otros tiempos. O no. Quién sabe.

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