Público
Público

El Madrid comienza su persecución anual

Pellegrini debe afrontar como una final cada cita liguera si no quiere que el Barça se escape

GONZALO CABEZA

Pese al desembolso estratosférico del verano, el Madrid vuelve a la rutina de los últimos años: la persecución. Los blancos son expertos en la materia. Les tocó hacerlo, con éxito, bajo las órdenes de Capello (2007) y también la pasada temporada, aunque esta vez la carrera de la segunda vuelta fue inútil ante la exhibición del Barcelona.

En esta doctrina hay un mantra que se repite con fe, "hay que ir partido a partido", como pilar básico de toda buena persecución. Pellegrini ya abraza plenamente ese dogma: "Hay que mejorar para sumar más puntos, pero siempre pensando en el próximo partido y no más allá", reconoció ayer. Las cosas no han salido como estaban previstas. El curso pasado el Barça fue campeón con sólo cinco derrotas y este año ha puntuado en todos los encuentros. El Madrid, que ya lleva tres partidos perdidos, no se puede permitir más traspiés. La de hoy es la primera final, Pellegrini lo sabe y asegura pensar sólo en los resultados de su equipo, no en los del líder. "Nuestra obligación es ganar al Málaga, al margen del resultado del Barcelona", dijo ayer.

Uno de los mejores argumentos blancos para confiar en el campeonato se vio truncado con la eliminación del club azulgrana en la Copa. El chileno reconocía antes de las vacaciones que caer contra el Alcorcón les daba una ventaja competitiva al poder entrenar con normalidad en enero y no tener trasiego de partidos. Con la eliminación del Barça, ambos tendrán los mismos compromisos, al menos hasta que se juegue la vuelta de los octavos de la Liga de Campeones.

El éxito de la persecución depende en buena parte de Cristiano, que aún no ha marcado en 2010. "No creo que esté ni preocupado ni ansioso", afirma Pellegrini. El entrenador sueña con que el portugués recupere hoy ante el Málaga su olfato.

El conjunto andaluz, recién salido del descenso, se presenta en el Bernabéu sin complejos y sin su centrocampista de referencia, el lesionado Apoño. Ausente el malagueño, el fútbol de creación blanco tendrá más vías de escape.