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Marea rojiblanca en el Calderón

La afición del Athletic gana la batalla de la grada, al menos en número

RAMÓN OROSA (EFE)

La grada del Vicente Calderón presenta una apreciable mayoría de los colores rojiblancos del Athletic Club de Bilbao sobre los azulgranas del FC Barcelona en un estadio en clave de fiesta apoyada en el concierto que diversos grupos musicales ofrecieron en el centro del terreno de juego antes del partido, que deparó una victoria para el Barcelona.

Los aficionados se movieron al ritmo de lo que pinchó Carlos Jean, residente en la capital catalana, o de las posteriores actuaciones de los rockeros Lax'N Busto, catalanes y ataviados con la camiseta del Barça, y Fito y los Fitipaldis, bilbaínos y devotos del Athletic. Los catalanes se ganaron hasta al público vasco cuando cantaron la conocida canción en euskera Maite zaitut (te quiero).

Desde que a las siete de la tarde se abrieron las puertas del estadio del Atlético de Madrid, el goteo de aficionados fue incesante y la ilusión por el triunfo se reflejaba en sus rostros. Más convencidos los culés, que ansían rematar de la mejor manera posible el circulo virtuoso de Pep Guardiola, que comenzó hace tres años precisamente en una final así y ante el mismo rival su histórica colección de títulos.

Soñadores pero más temerosos los del Athletic, entregados como siempre a la causa de su equipo pero un tanto escamados tras el varapalo de Bucarest ante el anfitrión de hoy de la final. Con la llegada de la hora del partido (ver fotogalería), el Calderón fue presentando un par de ues a su alrededor dependiendo de donde han colocado a los seguidores de los equipos. Más grande la de los rojiblancos, que parte del fondo norte, pero no de manera tan abrumadora como hace tres años en Mestalla.

Otra vez la afición del Athletic, muy superior en Madrid también en número (unos 40.000 o 50.000 por unos 20.000, según estimaciones al respecto) al haber viajado mucha gente sin entrada, ha ganado la batalla de la grada. Al menos en cuanto a dimensiones de ambas aficiones.

Finalizada la fiesta, un mosaico rojiblanco en el fondo norte y una gigantesca bandera en la que se leía Força Barça, escoltada por dos senyeras también de grandes dimensiones, en el fondo sur, precedieron a un insulto a coro a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, protagonista durante la semana, la esperada pitada al himno de España y al acto central de la noche, el partido. La razón que ha convocado hoy a todos los presentes en Madrid.