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"Es más fácil con estrellas de verdad que con estrellitas"

ENTREVISTA A AÍTO GARCÍA RENESES. El reto del seleccionador español de baloncesto: culminar con un metal olímpico la excelente trayectoria de la generación de oro liderada por

NOELIA ROMÁN

Entre entrenamiento y entrenamiento, Aíto García Reneses (Madrid, 1946) se planta ante el televisor para admirar a Nadal, un jugador “capaz de estar concentrado siempre”; coge su raqueta de pádel para certificar que su rodilla se ha recompuesto y atiende, por teléfono, una de las muchas peticiones de entrevista que recibe el técnico más solicitado del baloncesto español.

¿Cómo tiene al equipo?

Dentro del encaje de bolillos que supone haber tenido a Calderón entrenando sin contacto para que pasase sin problemas su revisión médica; que Marc se haya tenido que marchar a Estados Unidos y que Pau se haya incorporado más tarde, todo va muy bien.

¿Hasta qué punto ha trastocado todo eso sus planes?

Vamos más retrasados de lo normal porque, con la llegada de Pau, tenemos que repetir algunas cosas y esperar que él se enganche porque tiene algunos problemas en el tobillo. Estas cosas dificultan y ralentizan, pero creo que en los dos días anteriores a la gira ya podremos afianzar conceptos.

¿Se ha encontrado con que los jugadores ya tenían asimilados muchos de sus conceptos?

Asimilados, no. Pero la velocidad de asimilación es excelente, aunque, ahora, estamos estructurando la defensa y el ataque de un modo más teórico y no tenemos enfrente ninguna defensa agresiva. Más adelante, iremos a los detalles.

El equipo de Aíto ¿será muy diferente al de Pepu?

Muy diferente, no. Introduciré algunas variantes tácticas específicas, pero se mantendrá el estilo basado en la agresividad y la velocidad.

¿Recordará a la Penya con su juego veloz, de contraataque y defensa extenuante?

Partimos de una base que puede evolucionar hacia ahí, pero el nivel al que lleguemos dependerá más de los jugadores que de mí, de hasta dónde puedan y quieran llegar ellos.

¿Cómo los ve? ¿Nota cansancio?

Los veo completamente predispuestos, con muchas ganas y frescos física y mentalmente.

Acostumbrado a tener todo un año por delante, ¿cómo cambia su trabajo al contar sólo con un mes?

En un club, tienes que empezar a buen nivel, pero puedes ir mejorando poco a poco. Aquí, lo que trabajas ahora te tiene que servir para los Juegos. Saltas etapas y lo haces todo en 15 días.

Pero cuenta con los mejores jugadores. Eso debe de facilitar el proceso.

Trabajar con ellos es una gozada. Antiguamente, el baloncesto español tenía un jugador que tiraba muy bien, otro que reboteaba muy bien, etc. Hoy, todos son mucho más completos y hacen muchas cosas bien.

Con tanto buen jugador, ¿es lo más duro confeccionar la lista? ¿Le costó mucho?

Me costó porque era consciente de que la ilusión de algunos jugadores se iba a frustrar, pero intenté ser justo. Antes, en el baloncesto español, los jugadores 11 y 12 eran meros acompañantes. Hoy, hay varios jugadores que podrían entrar en esas posiciones. Pero ahora, ya estamos un escalón más arriba, en la lista definitiva.

¿Estará en ella Garbajosa?

Aún no lo hemos decidido. Estoy contento de cómo va, de cómo se está recuperando de un año de inactividad, pero ni tenemos urgencia por decidir ni lo haremos el último día.

Ahora que forma parte del grupo, ¿entiende que Garbajosa haya arriesgado su carrera por formar parte de la selección?

Jorge es el exponente de lo que son todos los jugadores, aunque su ejemplo quede más claro. Cuando estuve con Pau antes de la concentración y le dije que tendría las vacaciones que quisiera, me demostró las ganas que tenía al decirme que se incorporaría el 7. Todo el grupo es así.

¿Se plantea incluir a Garbajosa aunque no esté bien físicamente?

Su caso este año no es como el año pasado: está mejor. Pero, si no estuviera en condiciones, no sería bueno incluirlo sólo por el aspecto humano.

Siempre se ha dicho que usted no se llevaba bien con las estrellas. Ahora lo debe de estar pasando fatal...

Todo es mucho más fácil si las estrellas son estrellas de verdad y no estrellitas que sólo quieren que estén pendientes de ellas y no de sus compañeros. Las primeras piensan, primero, en darlo todo por el equipo. Además, a los que decían eso les preguntaría por qué, cuando votaban a las estrellas de la liga, salían los jugadores que tenía yo.

Aquí se ha reencontrado con algunas de ellas, como Navarro y Pau. ¿Qué sensación ha tenido?

Ha sido muy grato reencontrarme con ellos. Además, el conocimiento mutuo nos facilita las cosas.

Por el puesto de base competían varios jugadores. ¿Tenía claro que Ricky era irrenunciable?

Ricky se lo merecía por la liga que ha hecho.

Psicológicamente, ¿unos Juegos no le pueden venir grandes?

Ricky está preparado para lo que le pongan por delante. Lo ha demostrado.

¿Y cómo se maneja en el grupo?

Con normalidad, como si fuese otro más; nadie está pendiente de eso.

¿Por qué ahora le permite hablar con la prensa y en su equipo, no?

Porque ha aprobado el curso y ahora sólo juega al baloncesto, aunque sería bueno que no se pase en el número de entrevistas. Durante el año, tenía demasiadas cosas y no habría parado de atender a los medios.

¿No era porque consideraba que no estaba preparado para enfrentarse a ese aspecto?

No. Es mucho mas difícil estar preparado para jugar, entrenar y llevarse bien con los compañeros que para hacer declaraciones.

En un equipo con tan buenos jugadores, ¿la labor del entrenador es secundaria?

Creo que no es secundaria, pero sí te permite avanzar más.

Las enormes expectativas generadas ¿le hicieron dudar a la hora de aceptar el cargo?

No, me bastaron 24 horas para aceptarlo. Hace 25 años, cuando no tenía este bagaje, me habría asustado más.

¿Era un reto irrenunciable?

Era el más atractivo, desde luego.

Lograr una medalla en los Juegos ¿acortaría su estancia al frente de la selección?

No actúo en función de la clasificación. Antepongo que la directiva esté contenta conmigo y yo con ellos a un éxito clasificatorio. Aquí, acordamos terminar después de cada uno de los campeonatos. No me preocupan los resultados: pienso en el presente y en el futuro. Si sigo, bien. Si no, lo hecho no caerá en saco roto.

¿Es éste su momento más dulce?

Desde el punto de vista externo, sí, porque nunca había tenido el reconocimiento que ahora me otorgan. Es una situación muy agradable, aunque lo fundamental es estar contento con tu trabajo. Yo, con mis aciertos y mis errores, me siento satisfecho desde que entrenaba minibásquet.