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"Me preocupé mucho, era todo sangre"

Elena Espeso, la atleta intoxicada por la epidemia de E. coli que asola Europa, relata para 'Público' su odisea en el Maratón de Hamburgo

IGNACIO ROMO

El maratón puede humillarte", avisaba siempre Bill Rodgers, cinco veces ganador del Maratón de Nueva York en los años setenta. Sin embargo, Elena Espeso (Valladolid, 1972), que ha sufrido la invasión de una bacteria terrible al tiempo que corría los 42,195 kilómetros, se muestra como una mujer indestructible. La fondista corrió el Maratón de Hamburgo hace nueve días sin saber que sus intestinos estaban siendo atacados por la E. coli enterohemorrágica, una bacteria que está asolando el norte de Alemania. Aunque en condiciones dramáticas, la española consiguió llegar a la meta con una nueva mejor marca personal (2h36'), pero tres minutos por encima de la mínima exigida por la Federación para participar en los Mundiales de Corea, en agosto. La crisis de los pepinos ha sacado a Elena de la selección.

"Los problemas comenzaron en el kilómetro 23", relataba ayer la atleta a Público desde el Hospital Asklepios de Hamburgo, donde permanece ingresada desde el domingo 22 , el día del maratón. "Y eso me mosqueó continúa Elena, porque era demasiado pronto. Era imposible que apareciera el muro (ese obstáculo invisible que la mitología de los corredores de maratón sitúan en el kilómetro 35) tan temprano".

Pero no se trataba de la fatiga habitual en una carrera de gran fondo. Tampoco del temido vaciado de los depósitos de glucógeno muscular, el combustible que alimenta a atletas y ciclistas. Elena Espeso había sido invadida por una bacteria brutal, casi indestructible. "En el kilómetro 32 empecé con diarrea. Y en ningún momento me planteé pararme. El maratón es así: después de tanto sacrificio no puedes pararte ni un segundo. Pase lo que pase".

Elena, una atleta que procede del deporte de las carreras de orientación, ignoraba la causa de sus problemas intestinales. "En carrera, yo creía que se trataba de algún problema relacionado con los líquidos que había ingerido. No estoy asimilándolos, eso es lo que pensaba, que la bebida me estaba sentando mal", recuerda lacorredora.

Los últimos diez kilómetros de Espeso fueron agónicos y pusieron a prueba su madera de corredora de maratón (con el de Hamburgo, Elena ha completado ya cinco maratones), algo que le vendrá muy bien en su futuro deportivo. "El malestar seguía y la diarrea también. No podía contenerla de ninguna manera, pero no pensé jamás en detenerme. En el kilómetro 37 ya notaba que me llegaba a las piernas, pero no lo veía, porque estaba todo por detrás", explica la atleta, con esa crudeza especial que sólo tienen los atletas de fondo y los ciclistas.

Elena Espeso, en uno de los episodios más épicos del deporte español, logró llegar a la línea de meta. Había corrido la primera mitad del maratón en 1h16' y la segunda en 1h20'. Su crono final (2h36:46) fue, pese a todo, su mejor marca personal, mejorando los 2h50' que tenía acreditados en 2008. "En la meta ya me preocupé mucho: pensé que podía ser algo grave porque tenía sangre por las piernas", confiesa la atleta.

"Me fui rápidamente a los baños químicos que habían instalado en las cercanías de la meta. Era horrible ver aquello porque era todo sangre". Cuando abandonó los servicios estaba mareada. La pérdida de sangre, unida al esfuerzo del maratón, la había dejado en un estado crítico, a punto de desmayarse. "Mi marido se dio cuenta enseguida. Me cogió en brazos y me llevó al hospital de campaña. Y de allí me evacuaron a la clínica en la que estoy ahora", cuenta Elena Espeso, pendiente aún de que le practiquen pruebas y análisis adicionales.

"Entonces fue cuando los médicos empezaron a hablarme de que había una epidemia. Me dijeron que se estaba extendiendo por Hamburgo y por el norte de Alemania un problema causado por esta bacteria y que era grave", dice la atleta.

Elena es una atleta delgada. Pesa 43 kilos. "Es un cuerpo pegado a un hueso", cuenta entre bromas alguien del mundo del atletismo que la conoce bien y resalta su delgadez a la vez que alaba su dureza como deportista. ¿Puede haber influido su delgadez en una mayor vulnerabilidad ante una infección? "Yo no lo creo", se apresura a responder Elena. "En mi familia todos somos muy delgaditos desde siempre", señala la atleta, que mide 1,61 de estatura.

Los cultivos efectuados en el hospital confirmaron la infección. "Me lo dijeron enseguida: Escherichia coli enterohemorragica, la bacteria que todos temían. Y me siguen haciendo pruebas y analíticas de sangre", cuenta la corredora, que vive en Madrid desde hace siete años.

¿Hasta cuándo seguirá hospitalizada Espeso? "No lo sé. Como mínimo me quedan aún dos días porque mañana [por hoy] me vuelven a hacer análisis. Todos los días me dicen lo mismo: Quizá mañana te demos el alta'. Eso es lo que me dicen. Pero mañana nunca llega", reconoce con tristeza Elena, a la que su marido le está comprando ropa estos días en Hamburgo porque llegó con lo justo para correr maratón. "Si no estuviera aquí conmigo, esto no habría sido tan llevadero", sentencia.

Le han preguntado decenas de veces por los malditos pepinos, posibles causantes de la intoxicación, según algunas fuentes. "Nada de pepinos. Yo no he comido pepinos ni aquí ni en España", afirma tajante Espeso. Sí comió otras hortalizas. "La noche que llegué, el viernes, dos días antes de la carrera, cené una ensalada con lechuga y tomate en el bufet del hotel. Y al día siguiente también tomé verduras, pero a la plancha".

¿Cómo se encuentra ahora? "Estoy bien", responde inicialmente. Luego va dando más detalles. "Tengo el abdomen hinchado y sigo con suero las 24 horas", relata, sin perder su buen ánimo. "Los médicos no tienen muy claro la vía de transmisión, porque la verdad es que me he ido metiendo en todos los baños que encontraba y eso también ha podido influir".

Elena rebosa optimismo y no guarda ningún resentimiento a pesar de su tremenda peripecia. "La verdad es que aquí me están tratando muy bien. Y no descarto volver el año que viene en busca de la marca mínima para los Juegos Olímpicos de Londres", dice con tranquilidad. ¿Y si ahora le recompensan seleccionándola para los Mundiales de este verano?. "Eso sería un sueño", responde la nueva heroína del atletismo español.

La epopeya vivida por Elena Espeso en el maratón de Hamburgo no le ha quitado las ganas de enfrentarse de nuevo a los temidos 42,195 kilómetros. Al contrario. Paradójicamente, la vallisoletana manifiesta desde el hospital sus ganas de volver a correr la distancia. "Es curioso pero esto me está motivando mucho más. Porque pienso que, si no me ataca otra bacteria, el próximo año podré lograr la marca mínima para los Juegos de Londres. Esto me va a dar mucha fuerza".

Antes de los Juegos Olímpicos, este verano, se disputan los Mundiales de Corea. La Federación ha decidido no inscribir a la selección femenina a pesar de que tanto Elena como Beatriz Ros o María José Pueyo han cumplido con la marca mínima de la Federación Internacional (2h43:00). "La Federación Española tiene sus criterios y yo ahí no me meto, pero a Beatriz sí deberían haberla seleccionado por que hizo 2h32' y cumplió con lo que se exigía. Eso sí me da coraje", sentencia Elena.