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Muchas expulsiones para un punta

El luso suma seis rojas en su carrera, cinco por acciones agresivas o violentas

G. CABEZA / H.. JIMÉNEZ

Las expulsiones por agresión o juego peligroso suelen ser patrimonio de los defensas, y también de los centrocampistas destructivos. No es habitual que las tarjetas rojas estén asociadas al fútbol creativo o a los delanteros. Cristiano es un caso poco común. Con 24 años, acumula ya en su carrera seis expulsiones (cuatro en el Manchester y dos en el Madrid), cinco de ellas por comportamiento agresivo, entradas o agresiones, y una, ante el Aston Villa, tras recibir la segunda amarilla por desplazar un balón como protesta.

En la Liga española, sólo diez jugadores habían llegado a tan temprana edad a ese número de expulsiones. Entre ellos, Sergio Ramos que, siendo un año menor que el portugués, ya ha sido expulsado en nueve ocasiones y el hoy entrenador del Barça, Guardiola, con seis rojas antes de esa edad.

El listado de futbolistas más expulsados de la Liga lo encabezan aún Pablo Alfaro y Aguado, dos defensas de bota afilada, con 18. El primer jugador de ataque que luce el ránking es Hugo Sánchez, con diez. Cristiano lleva ya dos en media temporada. Está a tiempo de frenarse.

En la última sanción al portugués, el Comité entiende que la acción del madridista "no puede considerarse agresión", ya que "está vinculada a un lance del juego en el que el futbolista pretende zafarse del acoso del contrario". La agresión conlleva un castigo de entre 4 y 12 encuentros. Con lo que su castigo se debe "por emplear juego peligroso, causando daño que merme las facultades del ofendido [el manotazo provocó la fractura de la nariz del danés], con multa accesoria de 180 euros al club y 600 al infractor, en aplicación de los artículos 115 y 52 del Código Disciplinario".

En su alegato, el Madrid solicitaba la anulación de la tarjeta roja aduciendo que del acta del colegiado "no se desprenden hechos que configuren una infracción", ya que "un golpe entre jugadores no es en sí sancionable".

El club blanco también aportó el vídeo de una jugada similar de un Barcelona-Sevilla

El club blanco también aportó el vídeo de una jugada similar del partido Barcelona-Sevilla del 17 de enero en la que Messi bracea para intentar zafarse de los constantes agarrones de Marc Valiente. El Comité no tuvo en consideración este alegato madridista "ya que no constituye un antecedente vinculante porque el árbitro no puso nada en el acta, porque los jugadores del Sevilla no reprocharon nada al colegiado y porque, además, no hubo ninguna lesión en la jugada".

A partir de hoy, el Madrid tiene diez días hábiles para recurrir la sanción. Desde la misma noche del domingo, antes de conocer la resolución, la entidad blanca ya había anunciado que lo haría y ayer confirmó que mañana presentará la correspondiente alegación ante el Comité de Apelación. "Volveremos a presentar los recursos jurídicos pertinentes y estamos analizando nuevas fórmulas para agotar todas las vías posibles", apuntaron ayer a Público fuentes oficiales del club madridista. "Nos pareció injusta la roja y, si recurrimos, es porque también consideramos injusta la sanción", señala el club.

En el Bernabéu, ha sentado muy mal la sanción. "Está claro que no se mide a todos los jugadores por el mismo rasero", aseguró ayer un directivo del Madrid, visiblemente enojado. En el club piensan que la acción de hace sólo diez días de Messi con Valiente "guarda muchas similitudes con la de Cristiano" y no entienden el diferente trato a ambos futbolistas. "Por supuesto que vamos a recurrir ante Apelación porque dos partidos nos parecen una sanción desproporcionada para los hechos. Esperamos que, como mucho, se quede en un solo partido", añadió.

En el club, además, creen que la sanción puede afectar psicológicamente a Cristiano. El portugués volvió a entrenarse ayer junto al resto de sus compañeros y se le vio bastante afectado por todo lo que está aconteciendo. El luso, normalmente de los más bromistas del vestuario, estuvo serio, incluso cabizbajo, durante toda la sesión. Ni admite ni entiende el castigo.