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Nadal barre de la tierra a Federer

El español Rafa Nadal ha conquistado su cuarto Roland Garros con una facilidad pasmosa. En la final se deshecho del suizo Roger Federer por 6-1, 6-3 y 6-0 y ha igualado en el palmarés al mítico Bjorn Borg

IGNACIO ROMO


 

La máquina funcionó a la perfección desde el primer instante. Daba igual que el servicio correspondiera a Federer en el primer juego del partido porque Nadal ya quería enviar su mensaje, un mensaje con el mismo contenido de las dos últimas semanas: “Estoy más en forma que nunca y éste es mi mejor Roland Garros”. Primer juego y primera rotura de servicio. El español –con un público volcado en todo momento con Federer– no iba a perdonar al suizo.

Le bastaron 32 minutos para ventilar el primer set ante un Roger Federer que fallaba demasiado: 12 errores no forzados cometió el suizo en la primera manga frente a sólo tres de Nadal. En realidad, esa fue la clave del partido. Nadal nunca tuvo prisa, desplegó su juego al fondo de la pista, en progresión, de menos a más en cada punto. Era Federer el que debía acortar los puntos, no el español. Nadal sabía que alargar los puntos era impacientar al suizo y esperar sus errores. Y Federer no estuvo fino ayer.

El primer set se lo adjudicó el manacorí de forma sorprendentemente sencilla. 6-1. Ahí quedaba eso. El número uno del mundo se fue a su silla y decidió que tenía que hacer algo. Y lo intentó.

La segunda manga fue la más igualada del partido. Federer estuvo más seguro que Nadal en su primer servicio (68% frente al 60% del español en el promedio del segundo set) pero una vez más, los errores le hicieron perder el set, sobre todo al final. Los 13 errores del suizo contrastaron una vez más con los dos errores no forzados de Rafa. Federer ganó tres juegos en esta segunda manga. Ya no ganaría más.

En el último set asistimos a una demoledora exhibición de Nadal, dolorosa para Federer, casi humillante. El suizo sólo consiguió once puntos en todo el set.

El mallorquín brilló aún más en los compases finales del partido. Su primer servicio alcanzó una efectividad del 88 por ciento –71% para el suizo–, su revés cruzado siguió siendo letal (lo ha sido durante todo el torneo) y su golpe de derecha tuvo un efecto aniquilador, especialmente en los últimos juegos.

El 6-0 final de Nadal transmitió una sensación algo extraña. Por la sensación de facilidad que ha dado este año. Nadal trabajó más ante

Djokovic en la semifinal que ayer ante el número uno del mundo. Por eso ni siquiera

se dejó caer en la tierra (su marca de la casa) al ganar el punto final. De hecho, no lo ganó, lo perdió Federer. Y es que ésa fue la tónica de la final. Los errores no forzados de Federer le costaron 35 puntos en la final de ayer. Nadal sólo cometió siete. Es el secreto de la tierra batida: no fallar.