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De la pachanga, al derbi

La derrota del Madrid, segunda de la era Mou, insulso preámbulo de los cuartos contra el Atlético

GONZALO CABEZA

 

 

Que sería un partido insulso se supo desde que en la ida el Real Madrid atormentó al Levante con un 8-0. Con la imagen general atrofiada por las circunstancias, quedaba un encuentro sólo llamativo por los detalles. Los no habituales salían al campo para reivindicarse, para tirar esa valla que les separa de tener más tiempo de juego. Pues bien, ni siquiera los detalles merecieron la pena.

El partido fue un continuo letargo sólo sobresaltado por los goles del Levante en el que nadie sobresalió. Ni Granero, ni Canales -que terminó tocado-, ni Pedro León, ni Gago

-que realizó el penalti que puso el 1-0 en el marcador y volvía después de meses fuera de los terrenos de juego-, ni Khedira, ni, por supuesto, el cada día más sospechoso Benzema. El francés fue titular y lo será con mucha frecuencia, pero no porque se lo haya ganado sino porque la plantilla no tiene recambio para él y Mourinho no se plantea ni de lejos dar paso a los chicos del Castilla por muchos partidos a los que vaya del filial.

El delantero, el único delantero para Mou, fue cambiado por Kaká, otro de los que llegaron al Madrid para hacerlo más grande pero no se le ha visto. Sirvió, eso sí, para estropear la estadística de Mourinho. La próxima vez que recuerde sus números, algo que hace con gran frecuencia, tendrá que contar dos derrotas.

Lo mejor del partido fue que terminó y no sólo porque supuso el fin del aburrimiento para el espectador, sino porque conlleva el inicio de otra carrera, una historia que se supone más jugosa, más divertida: un derbi.

Los cuartos de final regalan un Madrid-Atlético, un encuentro siempre diferente pero que, en una competición como la Copa, aún tiene más enjundia, ambos competirán por lo mismo, no como en la Liga que parecen habitar en planetas diferentes. Los dos equipos se jugarán la vida. Los rojiblancos, por motivos obvios, una vez eliminados de Europa y encuadrados en esa Liga escocesa abocada a un título del Madrid o el Barcelona, sólo tienen la Copa para volver a sentirse grandes. La única válvula de escape para el aficionado atlético, que no se conforma con medianías y para el que no es suficiente ser cuarto y entrar en Liga de Campeones, es el torneo del KO. A vida o muerte y más aún contra el mayor enemigo.

En el Madrid, las cosas no son, aunque lo pueda parecer, muy diferentes. En la nueva época de Florentino, los blancos aún no saben lo que es ganar un título y no están las cosas como para desperdiciar uno de los tres campos abiertos. Compitiendo, como le pasa al Madrid, con el casi indestructible Barça de Guardiola, cualquier competición es buena para matar los fantasmas. Por eso, como para el Atlético, la Copa también es a vida o muerte.

Ambos equipos se han cruzado en 15 eliminatorias y cuatro finales de Copa. A doble partido, el Madrid ha funcionado mejor: ha pasado en diez ocasiones la eliminatoria y el Atlético en cinco. Las finales son rojiblancas: tres contra una.

2. Levante: Munúa, Cerra, Nano, Héctor Rodas, Del Horno; Larrea (Lois, m.50), Sergio, Xisco Muñoz, Valdo; Rubén (Stuani, m.53) y Jordá (Higón, m.75).

0. Real Madrid: Adán, Garay, Carvalho (Pepe, m.46), Mateos (Juanfran, m.70), Arbeloa; Gago, Khedira, Granero, Pedro Léon; Canales y Benzema (Kaká, m.56).

Goles: 1-0, m.63 Xisco Muñoz, de penalti. 2-0, m.85 Sergio.

Árbitro: Estrada Fernandez (C. Catalán). Amonestó por el Levante a Xisco Muñoz y Lois, y por el Real Madrid a Benzema y Pepe.

Incidencias: partido de vuelta de los octavos de final de la Copa del Rey, disputado en el estadio 'Ciutat de Valencia' ante 12.387 espectadores. El ex jugador del Levante y del Real Madrid, Antonio Calpe, realizo el saque de honor.