Este artículo se publicó hace 10 años.

El pasaporte loco de un campeón del mundo de balonmano

Mateo Garralda da instrucciones en un partido.

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A los 46 años, Garralda admite que tiene la vida que merecía o la que quería: “Sé el camino que he elegido y me gusta que sea así. Yo no quiero ser el mejor del mundo”

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"Yo no me imagino a Guardiola, por poner un ejemplo, yendo a equipos menores del mundo, pero no todos somos iguales"

"No me siento sorprendido ni decepcionado por Iñaki (Urgangarin). Nunca sabes si en el futuro uno elegirá el camino equivocado"

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