Público
Público

Pitada histórica al himno

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

Ha sido la crónica de una pitada anunciada. El himno nacional duró sólo 27 segundos pero ni así la organización logró evitar una pitada histórica al himno de España. Los aficionados de Barcelona y Athletic repitieron lo acaecido hace tres temporadas en Mestalla y los silbidos a la marcha fueron el gran protagonista de los prolegómenos del encuentro. 

En el palco se encontraba el príncipe de Asturias, ante la anunciada ausencia del rey, junto a él el lendakari Patxi López y el presidente de la Generalitat Artur Mas. No estaba Esperanza Aguirre, protagonista a lo largo de la semana por pedir que se jugara el partido a puerta cerrada para evitar que se pitara el himno. Cuando concluyó el himno nacional el príncipe Felipe, que preside la final en ausencia del Rey por seguir convaleciente de su operación de cadera, aplaudió desde el palco y los jugadores de ambos equipos saludaron a sus seguidores desde el campo.

Los aficionados, no obstante, se acordaron de la presidenta de la Comunidad de Madrid justo antes del inicio del choque al grito de  'Esperanza Aguirre, hija de puta'.

La pitada, no obstante, fue mucho menor en televisión. TVE volvió a subir el audio del himno, como ya hiciera en 2009,  para dejar los abucheos en un segundo plano.

La gran mayoría de los políticos vascos y catalanes criticaron antes del partido las palabras de Aguirre y desde el gobierno, tanto la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría como varios ministros y el presidente del Consejo Superior de Deportes (CSD), Miguel Cardenal, intentaron sosegar el debate.

Sáenz de Santamaría, también presente en el palco, hizo hoy un llamamiento para que en esta final se deje a los aficionados que vean fútbol 'sin ningún tipo de condicionante'.

En la conferencia de prensa posterior a la reunión del Consejo de Ministros, Sáenz de Santamaría ha asegurado que acude al partido a 'ver buen fútbol' y, además, lo hará 'sin ningún tipo de presión de equipo'.

Las medidas de seguridad en el estadio rojiblanco han sido muy estrictas y los registros previos al acceso al recinto exhaustivos.