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Polonia levanta el telón de la Eurocopa al ritmo de Chopin

Una marea roja y blanca inunda el estadio Nacional de Varsovia, que ha ofrecido una ceremonia vistosa y musical

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Una ceremonia vistosa, colorida, alegre, con mucha música y que apenas ha durado un cuarto de hora ha dado la bienvenida a las 16 selecciones y a los miles de aficionados que inundarán desde hoy hasta el 1 de julio las calles de las ocho ciudades de Polonia y Ucrania que acogen la Eurocopa de naciones.

El espectacular escenario del estadio Nacional de Varsovia ha rodeado la ceremonia, previa al primer partido del torneo continental, entre Polonia y Grecia. El estadio de la capital polaca se ha teñido completamente de rojo y blanco, los colores de la nación y de la equipación de la selección.

Y durante la ceremonia ha predominado la música del compositor polaco Fryderyk Chopin. El pianista húngaro Adam Gyorgy fue el encargado de interpretar el Estudio en A menor (Opus 25, número 11) de Chopin, mientras los 55.000 espectadores que llenan hasta la bandera el flamante estadio Nacional.

La ceremonia que inauguró la Eurocopa duró apenas 15 minutos, y ha sido diseñada por el productor Marco Balich, quien ya fue responsable de los espectáculos que abrieron y pusieron fin a los Juegos de Invierno de Turín 2006. Una colorida coreografía interpretada por cerca de 800 bailarines procedentes de 63 países acompañaron las notas de Chopin, entre los aplausos del público.

La inmensa mayoría de aficionados polacos hacen apenas inexistentes a los escasos hinchas griegos, ahogados por la marea de cánticos de los seguidores de Polonia, auténticamente volcados con su equipo al grito de 'Bialo-Czerwone' ('Blanco y rojo', en polaco), especialmente cuando sonó el himno local, interpretado por la coral de la universidad de Varsovia

Y tras la ceremonia llegó el pitido inicial del partido, a cargo del árbitro español Velasco Carballo, y con él el comienzo de la primera Eurocopa que tiene lugar en dos países excomunistas, un hecho histórico que ha merecido muchas críticas desde las principales ligas del continente, desde donde se ha cuestionado la preparación de Polonia y Ucrania para acoger un evento así.