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Raúl invade la galaxia

El capitán marca un gol, provoca un penalti y el Bernabeú le despide con una atronadora ovación. Lass logra el gol de la victoria ante un Depor que empató dos veces el partido

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Kajá juega. Raúl finalliza. Cristiano Ronaldo desborda. Raúl finaliza. Xabi Alonso distribuye a todo campo. Raúl encuentra los caminos del gol. 253 millones de euros después, con 32 años, Raúl se legitima una vez más para lucir el siete, para colgarse el brazalete de capitán y ganar los partidos. Sufriendo o con la oreja, como describe en el anuncio publcitario que se emite en los videomarcadores del Bernabéu. O procesando cada suceso del juego, que es la virtud que explica su supervivencia.

Nunca hay que fiarse de Raúl. Ni cuando ha estado en baja forma, ni cuando ha estado rodeado de mediocridad o desterrado en una banda. En los recientes años oscuros de fútbol que ha padecido el Madrid, fue el mejor. Y eso que los rivales sabían que era el futbolista a marcar. Ahora los embudos se forman alrededor de Kaká, de Cristiano y de Benzema. Y Raúl hace pagar caro que le floten. Por instinto o por inteligencia. Andaba el Madrid atascado, con esos problemas que tiene todavía para superar las dos líneas de cuatro que le presentan los contrarios al borde del área. Y el Deportivo las plantó bien. Pero no hay naa que hacer contra la imaginación y el toque. Y eso le sobra a Kaka, que descubrió un agujero entre las piernas de Juan Rodríguez para dejar solo a Benzema ante Aranzubía. Su remate lo rechazó el palo. Y ahí estaba Raúl para empujarlo; su instinto. Esa persistencia en descifrar todo lo que huele a gol. Aunque él no intervenga directamente.

Al poco tuvo que volver a desmadejar el partido por el gol del empate de Riki. Otra jugada a balón parado que se come el equipo de Pellegrini. Esta vez les timaron con amagando el saque de la falta y pillaron a Albiol en el limbo. Raúl rompió las tablas con un movimiento que hacía mucho Hugo Sánchez. Rompió el fuera de juego dando la vuelta alrededor del central. Easo le valió para plantarse ante Aranzubia, que le trabó con la manopla izquierda. Cristiano Ronaldo no perdonó, necesitado coMo está de refuerzos morales.

Fue Valerón el que volvió a instaurar el miedo en el Bernabeú recién iniciado en el segundo tiempo. Ya había dado un par de avisos queriendo jugar a su fútbol, que no precisa de zancadas largas, ni de velocidad. Se pasó todo el partido enseñando a sus compañeros que el partido se jugaba a lo que él quería si pretendían rascar algo. Su pausa narcotizó al Madrid y lo tumbó con ese derechazo ajustado que Casillas vio pasar de pie. Resignado, intuyendo la trayectoria ratonera del disparo; al rincón.

253 millones de euros depués, el Madrid se vio en la necesidad de recurrir a la épica, a esas cargas ligeras que tanto encienden al Bernabéu. No fue Benzema, ni Kaká, ni Cristiano los que resolvieron. Fue Lass. En ese fútbol guerrilero, Lass se siente muy cómodo. Para robar a discreción y para desplegarse. Y también para asomarse al borde del área y descerrjar un derechazo tan dañino como el de Valerón.

El Deportivo comprobó que este Madrid tiene una capacidad de réplica brutal desde esa calidad individual que abruma. Y no necesita que sean sus recientes fichajes galácticos los que marquen la diferencia. 253 millones de euros después, Raúl y Lass tomaron la galaxia.

Real Madrid (3): Casillas; Arbeloa, Garay, Albiol, Marcelo; Lass, Xabi Alonso; Kaká (Guti, m. 83), Cristiano Ronaldo; Raúl (Granero, m.60) y Benzema (Higuaín, m. 74).

Deportivo (2): Aranzubía; Laure, Lopo, Ze Castro, Filipe; Juan Rodríguez, Juca; Pablo Álvarez (m. 63), Valerón (Iván Pérez, m. 68), Guardado; y Riki (74).

Goles: 1-0. M. 25. Raúl empuja a puerta vacía un disparo de Benzema que había dado en el palo. 1-1. M. 29. Riki, de cabeza, tras saque de falta de Juca. 2-1. Cristiano Ronaldo, de penati cometido por Aranzubía al trabar a Raúl. 2-2. M. 46. Valerón controla un balón en la frontal del área y supera a Casillas con un tiro raso y ajustado al poste. 3-2. M. 49. Lass, de fuerte derechazo raso desde 25 metros.

Arbitro: Borbalán. Amonestó a Aranzubía, Lass, Albiol y Lafita.

Estadio: Santiago Bernabéu. 85.000 espectadores.