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En suspensión de goles

Un Madrid sin fútbol encadena dos partidos sin marcar y no da más de sí en El Sardinero. Casillas evitó un gol de Serrano, Cristiano fue una sombra y sólo cuando Kaká entró por Lass, el Racing vio peligr

ENRIQUE MARÍN

 

El Racing, en suspensión de pagos por hacer el indio y de titulares a causa de las lesiones, empató en la segunda jornada de Liga contra el Levante, sorprendente verdugo del Madrid el pasado domingo. El silogismo era sencillo para los de Cúper: Si ellos pudieron, ¿por qué nosotros no? No, los blancos no perdieron en El Sardinero como en el Ciutat de Valencia, pero volvieron a quedarse sin marcar y, más que dejarse dos puntos, sumaron uno. Sin fútbol y en suspensión de goles, el objetivo de la permanencia con el que ironizó Mourinho le salió de nuevo por la culata ante otro rival que sí lucha y luchará por ella. Un rival que sumó un punto con el que no contaba, y que bien pudieron ser tres si Casillas no evita la mejor ocasión de gol de todo el encuentro.

'El partido será lo que el árbitro quiera, no lo que quieran los equipos', dijo Mourinho 

'El partido será lo que el árbitro quiera, no lo que quieran los equipos', pronosticó el portugués. Tal vez porque el árbitro no mete goles, el resultado de Santander sólo podía ser el que fue. Mourinho sigue llevando la gestión de su equipo por la senda del victimismo, mientras que la prensa afín, más mourinhista que él, se encarga de poner bajo sospecha al rival. Pero no, el Racing no propuso un partido al choque y plagado de provocaciones, sino que se limitó a jugar sus bazas, más sin balón que con él. Es normal que al Madrid le hagan faltas, pues sus jugadores conducen mucho el balón y por tanto se exponen más. Así de sencillo, así de comprensible.

Sorprendió la suplencia de Ramos, una de las voces más sensatas tras la injustificable derrota ante el Levante, de ahí que pudiera interpretarse como un castigo. Su puesto lo ocupó Arbeloa, mientras que Varane debutó en Liga para cubrir la ausencia del lesionado Pepe. El francés apenas fue exigido por Stuani y Ariel, muy inocentes, pero ofreció solvencia. También rotó, o lo que fuera, Di María, cuya vacante no supo aprovechar Callejón, sustituido en el descanso.

Por último, Lass reapareció en escena ante las bajas de Coentrao y Khedira, los dos anteriores acompañantes de un cada día más frustrado Xabi Alonso. El Madrid no elabora el juego, de ahí que si un equipo es capaz de mantenerle lejos de su área, le cueste hasta generar ocasiones. Sólo cuando se fue Lass y entró Kaká, el Racing se vio en verdaderos apuros y Toño tuvo que emplearse como en él es habitual. Buen portero.

Lass reapareció en escena ante las bajas de Coentrao y Khedira

Tal y como había anunciado, Cúper inculcó a su equipo la actitud y predisposición necesarias para no salir al campo derrotados. Con los dos equipos apiñados en el centro del campo como sardinas enlatadas, muy propio tratándose de este estadio, el Madrid necesitaba un libro de instrucciones para utilizar el abrelatas. El Racing, lejos de quedarse en conserva, le jugaba de tú a tú y hasta tuvo la osadía de exigir el máximo a Casillas en un zurdazo de Serrano al comienzo de la segunda parte.

Cristiano, del que se supo que estaba en el campo porque la grada le silbaba cada vez que tocaba el balón, fue una sombra. Incluso a balón parado, el portugués estuvo obtuso. Mourinho, más preocupado de quejarse del árbitro que de mejorar el juego de su equipo, tardó en decidirse a retirar a Lass. Fue entrar Kaká y el Racing al menos empezó a ver peligrar el empate. Un empate que mereció, pues si el Madrid no es capaz de marcar goles, difícilmente puede aspirar a más. 

Racing: Toño; Francis, Álvaro, Bernardo, Christian; Jairo (Adrián, m. 76), Diop, Tziolis, Serrano (Cisma, m. 63); Stuani (Munitis, m. 67) y Ariel.

Real Madrid: Casillas; Arbeloa, Varane, Carvalho, Marcelo; Xabi Alonso, Lass (Kaká, m. 76); Callejón (Di María, m. 46), Özil (Higuaín, m. 67), Cristiano; y Benzema.

Árbitro: Borbalán. Tarjeta amarilla a Özil, Stuani, Ariel, Lass, Christian, Munitis, Carvalho y Adrián.

El Sardinero: 12.000 espectadores. 

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