Estás leyendo: Terapia de choque en Lodz

Público
Público

Terapia de choque en Lodz

El seleccionador se siente con la confianza del grupo. Los mensajes del equipo, sin embargo, parecen descubrir la autogestión. Navarro asegura que la presión ha afectado al rendimiento

AGENCIAS / M.A.

Los gestos traducen normalidad en todas las distancias. Al final de uno de los pasillos del hotel Andels, donde la selección se hospeda en Lodz, José Luis Sáez, presidente de la FEB, Sergio Scariolo y Juan Carlos Navarro aparecen charlando pausadamente. Una imagen que pretende reivindicar armonía, cuando la mera escena es un síntoma de la enfermedad. Ante los fotógrafos, mientras Scariolo sonríe y Sáez calla, Navarro, uno de los dos capitanes, no puede encontrar esa mueca que disimule su estado de ánimo. En poco más de doce horas, el grupo ha tenido que digerir la derrota ante Turquía, que ha acabado con todos los comodines del Europeo, la crítica y contracrítica de Marc Gasol hacia el seleccionador y una intensa reflexión interna entre ellos mismos.

"No tenemos ningún problema interno y sigue existiendo el buen rollo habitual", ahonda el capitán. "Ahora es cuando debemos demostrar si somos un buen equipo o no, pero creo que, en estos últimos años, nos hemos ganado el beneficio de la duda", defiende Navarro. El capitán habla tranquilo, ante el seseo de los flashes, tras una reunión con el resto, que emana autogestión.

Un concepto que Scariolo ya vislumbra. "Espero haber dado argumentos al equipo para poder mejorar. Pero más importante que mi mensaje es el de los jugadores que me han manifestado que están unidos, preocupados y dispuestos para seguir adelante", apostaba el técnico italiano, antes de que Navarro ahondara en esa identidad de equipo. "Nos hemos reunido los jugadores y hemos dicho que esto no puede acabar así. Debemos creernos que somos buenos, porque realmente somos buenos", aseveraba Navarro. A su lado, Pepe Sáez insistía en ese concepto de unidad: "El trabajo, compromiso, calidad y talento de los jugadores están fuera de toda duda. Debemos seguir trabajando dentro del concepto de unidad que siempre ha caracterizado a la selección. Estamos en un momento difícil y complicado". Una situación en la que Scariolo asegura contar con la confianza del grupo: "En ningún momento, ni directamente, como se hace entre personas serias y honestas, ni indirectamente, he recibido ninguna muestra de duda".

Antes de definir el futuro, en el que ayer no se habló de medallas, Scariolo quiso justificar su decisión de responsabilizar a Llull de la última jugada ante Turquía . "La probabilidad de desequilibrar (con Sergio) era brutal. De hecho, Sergio se fue de su marcador al primer bote y entró con mucha fuerza, pero luego salió mal porque no hubo canasta y no ganamos. No se puede criminalizar a un jugador por hacer lo que le mandan", asegura Scariolo. Una defensa hacia Llull que Navarro también hizo pública. "Se le pidió una cosa y él la hizo a la perfección. Nosotros confiábamos ciegamente en él y si la hubiera metido hubiera sido la hostia".

De hecho, el capitán quiso poner el acento en que en el seno del equipo no había ninguna duda o problema con respecto a la última jugada, como así evidenciaron las primeras declaraciones de Marc Gasol. "Los jugadores estamos a 160 pulsaciones y, a veces, dices cosas sin pensar. No hay problema alguno y estamos más juntos que nunca", redunda Navarro, al igual que Scariolo. "En ningún momento ha habido falta de confianza o de comunicación en el seno del equipo", asegura el técnico, "pero tampoco podemos correr detrás de todos los rumores que haya al respecto. Hago como en Rusia. Como no entiendo el cirílico, no leo nada".

En cuanto a los objetivos, sólo se habla del corto plazo para alcanzar las mayores metas. "Si conseguimos mejorar, no veo a ningún rival que no podamos ganar", asevera Scariolo, para quien "los fallos en el tiro y la presión nos han cargado la mochila". "Antes del primer partido ya se hablaba de la final y a lo mejor nos ha afectado, aunque estamos a tiempo de arreglarlo", promete Navarro, tras un día de terapia de choque.