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Totti Totti y la Roma, por qué los italianos necesitan héroes

Tras una breve etapa en la directiva del club, el mítico delantero ha puesto punto y final a su relación con el equipo de su vida. 

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Totti en su partido de despedida tras anunciar su retirada.

El hecho se ha vivido como un verdadero cambio de era. El fin de una época que no va a volver. Su despedida oficial en Italia se ha seguido y retransmitido como el adiós inevitable de un campeón irrepetible para Italia y su capital. La despedida definitiva del mejor futbolista de la historia de la AS Roma, Francesco Totti, esta semana ha generado tanta nostalgia como polémica en los medios de comunicación del país. El motivo de su trascendencia va más allá de lo deportivo y emotivo, ya que la salida del delantero romanista, incluso como directivo, es un ejemplo más de cómo, a menudo, los italianos necesitan héroes individuales para creer en sus instituciones políticas.

¿Por qué muchos analistas han dado una lectura política al adiós de Totti? Hay que partir de la idea de que Il capitano, estadísticas en mano, ha sido una auténtica leyenda del balompié itálico: "Pero le han hecho creer que esto era más que suficiente para ser un buen directivo de la Roma", explicó esta semana el conocido Beppe Severgnini, jefe del semanal del Corriere della Sera, "Ser un buen violinista no te convierte en un buen director de orquesta. La Roma ha gestionado muy mal esta situación y ha sido un gran error". Y añadió: "Estas ideas son meramente románticas e incluso infantiles, pero los seguidores no pueden ser culpados por esto. No sé si Totti será un gran directivo en el futuro, pero de querer serlo tendrá que estudiar los próximos 10 años de su vida para lograrlo".

Lo ocurrido con Totti y la Roma se puede traducir también para el resto de la política transalpina. Para los italianos, el éxito privado de Silvio Berlusconi (primer ministro en 1994, 2001 y 2008) era más que suficiente para gobernar lo público. La juventud de Matteo Renzi (primer ministro, 2014-2016) era suficiente para desguazar a la gerontocracia política italiana. La comicidad mordaz del cómico Beppe Grillo era suficiente para fundar la formación antiestablishment del Movimiento 5 Estrellas. La agresividad política de Matteo Salvini (actual vicepresidente de Interior italiano y líder de la Liga) es suficiente para levantar la voz contra Europa. Salvo para el caso de Salvini, en pleno auge ante la decadencia de la derecha moderada –liderada por el partido de Berlusconi, Forza Italia–; todos han perdido, en pocos años, todo su peso político. Hundiendo así también sus proyectos colectivos. Si el éxito se centra en una persona, al final dependerá de esa persona.

Los italianos necesitan héroes individuales para creer en sus instituciones políticas

"He sido un peso para esta sociedad. Me han hecho saber que era un elemento demasiado molesto", declaró esta semana Francesco Totti en la rueda de prensa que convocó para anunciar de forma oficial y agriculce su despedida definitiva. "Sin duda alguna hace falta otro equipo directivo que crea en mí", dijo el exfutbolista al asegurar que apenas ha sido involucrado por la actual cúpula de la formación romanista. Por su parte, en una nota oficial, la AS Roma ha asegurado que "la percepción de los hechos y de las decisiones tomadas por el club", según Totti, "es fantasiosa y alejada de la realidad".

La salida de Francesco Totti ha tenido tanta trascendencia mediática que el periódico romano Il Tempo ha decidido abrir la campaña Firma para Totti para que el "capitán vuelva a su casa". No hay buena sintonía entre el presidente de la AS Roma, el italoamericano James Pallotta, y el campeón del mundo. Dado que este distanciamiento podría crear una fractura entre los tifosi giallorossi, el diario justifica su iniciativa porque "muchos lectores han querido compartir su frustración en relación a un divorcio impensable tan sólo hace algunos meses". Ahora hay dos grupos diferenciados: los que se sienten ofendidos debido al trato que ha recibido su mayor leyenda, y los que, pase lo que pase, siempre serán fieles a la AS Roma.
Antes de haber colgado las zapatillas a la noble edad de 40 años, Francesco Totti tuvo diferentes rifirrafes con el entrenador Luciano Spalletti, que a menudo lo ninguneaba en el vestuario. Algo parecido a lo que pasó en España entre Casillas y Mourinho cuando ambos estaban en el Real Madrid. Así pues, cuando el delantero dijo adiós al terreno de juego en mayo de 2017 frente a miles de seguidores el Estadio Olímpico de Roma, muchos soñaron con la idea de que continuara como directivo del club italiano. Independientemente a que estuviera preparado o no para una carrera directiva.

Francesco Totti (Roma, 1976) ha alcanzado todo tipo de récords tanto en la AS Roma como en Italia: campeón del mundo en Alemania en 2006, mayor goleador de la historia de la Roma y 25 temporadas seguidas con el mismo equipo. Nunca aceptó irse a otro equipo, ni siquiera al Real Madrid. No es casual que los romanos e italianos le tengan un cariño especial. Cuando cumplió 40 años, cientos de famosos publicaron en las redes todo tipo de felicitaciones para el campeón italiano.

"Es cierto que Totti llevaba décadas en la Roma y por supuesto que es un equipo que conoce muy bien", explica Riccardo, tifoso de la Roma de 30 años: "Muy probablemente la actual directiva le ha puesto todas las trababas posibles y él, para mostrar su descontento públicamente, ha preferido marcharse". Su amigo, Massimiliano, asegura que "no obstante la actual dirección ha hecho de la Roma un equipo solvente", "su presidente hace más de un año que no pisa la ciudad". Y añade: "¿Qué jugador o entrenador vendría a Roma con esta situación? ¿Qué ha hecho Totti para actualizarse y ser efectivamente un futuro directivo?".

Las instituciones deportivas sólidas –al igual que las políticas– sobreviven frente al individuo icónico si hay un proyecto estructural duradero: el Real Madrid seguirá intacto en su esencia histórica sin Casillas y sin Ronaldo; y lo mismo pasa con el FC Barcelona sin Guardiola y sin Xavi. Y así miles de ejemplos. Sin embargo, el Milan sin Berlusconi es una vieja gloria y la Roma sin Totti podría arriesgar lo mismo. La Juventus, por lo contrario, su estructura está por encima de sus leyendas –obviamente, con la familia Agnelli (Fiat Chrysler Automibiles) detrás–. No acaso, no se trata de una vieja gloria, sino de la Vecchia Signora.