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Tres puntos sin rival

El Sevilla logra un triunfo más cómodo de lo previsto ante un soso Mallorca

ALBERTO CABELLO

La cuestión es cuándo, no existe el quizá. El gol siempre llega. Es una querencia tan infalible la del Sevilla con la portería contraria en este inicio de temporada que con esa cualidad le basta para sacar los partidos adelante. Hechura de equipo de esos que no necesitan exhibir un juego refinado para meterse la victoria en el petate. Igual con la ropa de domingo, de sábado o de martes; el instinto depredador se mantiene intacto. Todas las combinaciones de alineación que merodean por el pensamiento de Manolo Jiménez presentan el mismo gen.

Además contó con ayuda. La puesta en escena sin gas del Mallorca dejó espacios para que los hombres de arriba jugaran sin apreturas. Gregorio Manzano no escribe partituras engorrosas. Su música siempre ha sido ligera sea quién sea el rival que se cruza en su camino. Pero lo de anoche no sonó a casi nada.

Sin ritmo, pero con campo libre; el partido se inclinó cada vez más hacia la portería de Aouate. Jiménez le puso a su once inicial la careta de equipo local. Esa en la que aparece Renato en lugar de Lolo para encorsetar al equipo. El brasileño siempre es el tercer lado de la triangulación, el atajo que hace más sencilla la transición entre el ataque y la defensa. Para defender ya se las basta en soledad Zokora. Su envergadura física le hace cubrir muchos muchos metros de verde. Lo mismo se ocupa de hacerle la cobertura a Renato que estar pendiente de cualquier balón que se le intoxica a uno de los centrales.

El Mallorca no discutió. Vino en son paz a Sevilla. Un equipo que intentó jugar pero con nula profundidad. Sólo hubo un amago en los últimos diez minutos. La pelota nunca llegó a la cuchara de Adúriz o Webo, sólo pudieron rebañar algún balón por alto. La clasificación de las tres primeras jornadas aparentó ayer ser un puro espejismo.

Squillaci demostró al cuarto de hora que también el Sevilla puede hacer daño a pelota parada. A partir de ese momento se fueron sucediendo las llegadas al área. La vida de los extremos se hace mucho más plácida cuando Adriano y Konko aparecen en el equipo. Siempre están cerca de sus compañeros de flanco. No es lo mismo plantear un dos contra uno en banda que un dos para dos. Si aparecen por allí Luis Fabiano, Renato o Negredo ya está creada la superioridad.

Así nació el segundo tanto. Un magnífico tuya-mía del delantero brasileño y Navas. El centro del sevillano cruzó toda la portería en paralelo a la línea de gol hasta que encontró la cabeza de Perotti. Jiménez le pidió más gol al argentino a comienzo de temporada. Ahí los tiene: ha marcado en los tres últimos partidos oficiales en el Sánchez Pizjuán.

La riada de ocasiones de gol se prolongó hasta que finalizó la función. El rival no recuperó la conciencia en toda la noche. El único aliciente de la segunda parte fue el loco afán de Luis Fabiano por conseguir un gol. No fue su noche, aunque la buena noticia es que no hizo falta.

Sevilla (2): Palop; Konko, Squillaci, Escudé, Adriano; Jesús Navas (Fernando Navarro m. 69), Renato, Zokora, Perotti (Diego Capel m. 62); Luis Fabiano y Negredo. (Koné m. 77)

Mallorca (0): Aouate (Lux m. 46); Josemi, Nunes, Ramis, Corrales; Varela (Borja m. 58), Bruno, Martí, Castro; Webo (keita m. 74) y Aduriz.

Goles: 1-0. M. 16. Saque de esquina que remata en primera instancia Escudé para que Squillaci de cabeza mande el balón a la portería.2-0. M. 25. Gran jugada entre Luis Fabiano y Navas que remata Perotti de cabeza.

Árbitro: Velasco Carballo. Amonestó con tarjeta amarilla a Varela y Squillaci. Sánchez Pizjuán: 40. 000 espectadores. En el descanso del partido se retiró lesionado el portero del Mallorca Aouate y fue sustituido por Lux.