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Un triunfo para seguir creyendo

Un gol de Marcelo tras un gran pase de Gago permite al Madrid seguir presionando al Barça en la lucha por el título

LADISLAO J. MOÑINO

Un robo, un pase majestuoso de Gago al hueco, un remate incostestable de Marcelo y otra semana para creer, para que el Barça sienta que detrás tiene un perseguidor que no desfallece. Incluso esta vez el Madrid enseñó más fútbol de lo que acostumbra. No se metió atrás para defender su mínima ventaja. Un gesto de grandeza, de los pocos que ha tenido con Juande desde que éste llegó al cargo. Se le puede reprochar al Madrid que su juego no embelesa, pero desde la actitud puede llegar a ser tan campeón como el Barça. No le planteó un partido cómodo el Recreativo, pero lo gestionó bien desde la fatiga. En ese aspecto, hay muchas similitudes con el Sevilla de Juande cuando jugaba fuera de casa. Aguanta el fútbol peleón y a la mínima que puede lo resuelve.

Todos sus rivales ya saben que si al Madrid le aprietan arriba sufre porque es un equipo que desconoce la elaboración paciente. No tiene camino más claro aprendido al gol que entregarle la pelota a Robben. Y a él se encomienda. Y de él depende cuando no aparece el juego combinativo, que es la mayoría de las veces. Darle la pelota a Robben es saber que no hay vuelta atrás. Que se la coserá y hará todos los regates que pueda. Sin mirar a sus compañeros o mirándoles tarde, cuando ya están marcados o le han adivinado el pase los defensas. Robben es así, y así lo han asumido Juande y sus compañeros. No hay vuelta de hoja, salvo que alguien le ponga un pincho en el pecho y cada vez que baje la cabeza le recuerde que el fútbol para jugarlo bien hay que verlo.

La solución del partido esta vez no vino por sus regates ansiosos, pero sí mantuvieron a raya al Recreativo. Detrás de la defensa adelantada que propuso Alcaraz había muchos metros. Rota la primera línea de presión, había mucho verde para Robben. En su primera gran arrancada trazó un eslalon que se llevó por delante a cuatro defensores del Recreativo. Finalizó la carrera con un zurdazo cruzado que Riesgo desvió. Al mismo Robben le ganó el portero vasco un mano a mano cuando el Madrid ya tenía el piloto automático de la contra en el segundo tiempo. Jugó el holandés por la derecha esta vez. A la izquierda, Higuaín, alejado de nuevo del área para tratar de hacer daño con diagonales de fuera hacia adentro.

Las otra grandes novedades en el once de Juande fueron la presencia de Marcelo en el lateral izquierdo por Heinze y la de Gago junto a Lass. El brasileño siempre va a mejorar ofensivamente la aportación del argentino. Es imposible imaginarse a Heinze protagonizar la jugada del gol. Para un equipo tan corto de recursos ofensivos, su presencia es fundamental en la recta final del campeonato. Tampoco defensivamente Heinze tampoco es el más fiable, Marcelo debería ser titular sí o sí. Con Gago hizo justicia Juande. Se lo pulió cuando buscaba un mediocentro con llegada tras la debacle de Anfield. No era el culpable, ni el que peor forma presentaba, pero el dibujo pesaba más que los estados de forma. Por eso tampoco Higuaín jugó en San Mames.

La pareja Lass-Gago superó a Barber y a Jesús Vázquez en la mayoría de sus batallas. Con ellos dos la elaboración y la llegada al área por sorpresa están descartadas. En cambio, la secuencia robo-pase-remate es más fluida. Y como Sneijder tampoco aportó mucho fútbol en los partidos en los que ha salido desde el inicio, la presencia de Gago responde a la lógica del rendimiento. La misma que pedía para Guti su entrenador y no ha aplicado con el mismo rasero.