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La velocista bielorrusa Tsimanouskaya se refugia en la embajada polaca en Tokio por miedo a regresar "secuestrada" a casa

Polonia le ha concedido el visado humanitario a Krystsina Tsimanouskaya, de 24 años. La atleta bielorrusa se negó a embarcar en un vuelo de vuelta a casa, alega que intentaron "secuestrarla" y forzarla a volver a su país contra su voluntad. 

Krystsina Tsimanouskaya, escoltada por la policía del aeropuerto de Haneda, en Tokio.
Krystsina Tsimanouskaya, escoltada por la policía del aeropuerto de Haneda, en Tokio. REUTERS

La velocista bielorrusa Krystsina Tsimanouskaya, de 24 años, se encuentra refugiada en la embajada de Polonia, país que le ha concedido el visado humanitario, en Tokio tras pedir protección a la policía del aeropuerto tokiota de Haneda. Poco antes, miembros del Comité Olímpico Bielorruso la llevaron hasta allí en contra de su voluntad para embarcarla en un avión de vuelta a su país, según su testimonio, un acto que la propia deportista calificó de "secuestro".

La atleta, que envió un mensaje en vídeo pidiendo ayuda al Comité Olímpico Internacional (COI) y a Tokio 2020 que ha terminado circulando por las redes, pasó la noche en un hotel del aeropuerto y se encuentra "en un sitio en el que se siente segura y están cuidando de ella", según reveló el portavoz del COI Mark Adams, informa EFE.

No obstante, Reuters asegura que Tsimanouskaya se encuentra en la embajada polaca en Tokio, y cita un miembro de la comunidad bielorrusa local que está en contacto con ella. Las autoridades consulares polacas mantienen silencio.

La velocista se detuvo frente a la embajada en una furgoneta plateada y sin distintivos hacia las 17:00 hora local. Salió con su equipaje oficial y saludó a dos funcionarios antes de entrar en el recinto. Dos mujeres, una de ellas portando la bandera roja y blanca considerada símbolo de la oposición en Bielorrusia, se acercaron a las puertas para apoyarla.

Según declaró la propia Tsimanouskaya a través de Telegram, el seleccionador bielorruso, Yuri Moisevich, se presentó en su habitación el domingo en la villa de los atletas y le dijo que tenía que marcharse. "Se acercó a mí y me dijo que había habido una orden de arriba para sacarme", escribió en el mensaje. "A las 5 (de la tarde) vinieron a mi habitación y me dijeron que hiciera las maletas y me llevaron al aeropuerto". Pero ella se negó a embarcar en el vuelo y dijo: "No volveré a Bielorrusia".

Tsimanouskaya debía competir en la prueba de los 200 metros lisos, tras haber participado en los 100 tres días atrás.

La velocista figuraba también en el relevos 4x400 metros del 5 de agosto, una prueba en la que no estaba originalmente previsto que participara y para la que no había entrenado. La joven reflejó su insatisfacción y comentarios críticos con su entrenador en sus redes sociales, lo que dice que detonó el intento de deportación.

Miedo por Lukashenko

La atleta manifestó en un mensaje difundido a través de un grupo de apoyo que teme por su seguridad si vuelve a Bielorrusia, donde se ha recrudecido la represión del régimen dirigido por Aleksandr Lukashenko con sus críticos, incluidos deportistas que participaron en las protestas contra su controvertida reelección.

De hecho, el marido de la velocista, Arseni Zhdanevich, ya ha salido de Bielorusia y ha entrado en Ucrania, según informó el lunes una fuente del Ministerio del Interior ucraniano.

Tsimanouskaya fue una de las atletas que condenó la violencia en la represión estatal de las protestas y expresó su apoyo a las manifestaciones en favor de la democracia.

Tanto el presidente Lukashenko como su hijo, Viktor, presidente del Comité Olímpico Bielorruso, fueron vetados para asistir a los Juegos de Tokio debido a su actitud hacia los deportistas críticos.

Ofertas de asilo

Las autoridades checas se han mostrado dispuestas a ayudar a la velocista, cuya situación tildaron de "escandalosa". La embajada checa en Tokio "está preparada para actuar", expuso el canciller del país, Jakub Kulhánek, en la misma red social.

"Krystsina es bienvenida en Eslovenia", publicó por su parte el primer ministro esloveno, Janez Jansa, en respuesta a un comentario denunciando el caso de la líder de la oposición bielorrusa en el exilio, Sviatlana Tsikhanouskaya, que pidió al COI que investigue la gestión del Comité Olímpico de Bielorrusia y se impongan sanciones a los involucrados en el "intento de secuestro" de Tsimanouskaya.

Varios países europeos han ofrecido asilo a Tsimanouskaya. Entre ellos se encuentra el gobierno polaco, que le ha concedido el visado. "Krystina Tsimanouskaya, una atleta bielorrusa, ya está en contacto directo con los diplomáticos polacos en Tokio; ha recibido una visa humanitaria", publicó en sus redes sociales Przydacz, el viceministro de Exteriores de Polonia, pocas horas después de utilizar ese mismo medio para decir que "Polonia está preparada para ayudar" a la deportista.

"Polonia hará todo lo necesario para ayudarla (a Tsimanouskaya) a continuar su carrera deportiva: Polonia siempre es sinónimo de solidaridad", escribió el viceministro de Exteriores polaco en su cuenta de Twitter. El gobierno polaco mantiene un programa de protección legal y ayuda económica a refugiados políticos bielorrusos y presta apoyo político a la oposición democrática de aquel país.