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Voto de confianza para Marta Domínguez

ATLETISMO. Nuestra primera finalista sigue tan esquiva, pero en la pista cumple como antes de la 'Operación Galgo'

ALFREDO VARONA

Marta Domínguez siempre suele decir o, al menos, decía antes cuando concedía entrevistas, que "el atletismo no es problema de edad, sino de mentalidad". Por eso siempre pensó que, a los 36 años, tendría opción a esa medalla olímpica en Londres que fue imposible "en Sidney 2000 porque me resfrié, en Atenas porque me lesioné y en Pekín, porque me caí".

Pues bien, el destino concederá una opción más a Marta, que en un atletismo español, que reniega del cambio generacional, se ha convertido en la primera finalista en los 3.000 obstáculos. Ha vuelto Marta a ser la de siempre en la pista, la princesa que enamoró al país en aquellos tiempos en los que se la escuchaba decir que "entreno a muerte. Me mato todos los días dos veces".

Después, vino la Operación Galgo y se rompieron relaciones con Marta, ella la primera, que ya no quiere saber nada de los medios. Su sonrisa se ha estropeado y fuera de la pista sigue incapaz de olvidar esos malos pensamientos que, afortunadamente, no admite cuando compite. "Estar tranquila es muy difícil", decía antes.

Esta vez, sin embargo, ya no se sabe lo que dice. Marta hizo su trabajo en la pista. No estuvo a la altura de la etíope Assefa (9.25), pero se clasificó sin grandes esfuerzos. Fue una táctica ejemplar la de Marta que eligió a Cruz, la portuguesa, como conejillo de indias. Esperó y eligió el momento para pasarla.

Fue en la última recta en la que Marta volvió a ser la que no era cuando alcanzó la plata en el Europeo de Barcelona 2010. Hay que darle un voto de confianza.

Después de lo sucedido en la Operación Galgo, es legitimo dudar de ella y hasta no emocionarse tanto como antes con sus hazañas. La vida es así y ya nada será como antes. No sólo para ella. También para nosotros, que nos será más difícil olvidar si sigue con esa actitud tan huraña, quizá rencorosa o vengativa.

El hecho de no pararse ante las cámaras de TVE no es de recibo. Ha sido la única atleta española que lo ha hecho. Claro que Marta no es como ningún otro de los nuestros. A los 36 años, ante chicas mucho más jóvenes que ella, todavía buscará su medalla olímpica.