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Concentración del mercado bancario Baile de fusiones: España se encamina hacia el oligopolio bancario

De confirmarse la fusión entre BBVA y Banco Sabadell, los tres grandes bancos españoles (Santander, Caixabank-Bankia y BBVA-Sabadell) tendrán el 67% de la cuota de mercado, justo la tendencia contraria que muestra Europa. Pese a ello, la lucha por liderar ese mercado tan contraído se prevé encarnizada.

BBVA confirma conversaciones con Banco Sabadell para una eventual fusión
Logo del BBVA en la sede central del banco en Madrid. - (Fuente: Europa Press/BBVA).

Jorge O. Maldonado

El reciente anuncio de que el BBVA y el Banco Sabadell están negociando una fusión confirma que España se encamina hacia el oligopolio bancario. Si las negociaciones entre las dos entidades fructifican (algo que se da por seguro en el mundo financiero), los tres grandes bancos españoles (Santander, Caixabank-Bankia y BBVA-Sabadell) tendrán el 67% de la cuota de mercado

La tendencia que muestra el mercado español hacia la concentración es ciertamente llamativa: si ampliamos el abanico, tras esta última fusión los cinco mayores bancos de España pasarán de controlar el  71,5% del mercado al 73,5%. Después del verano se ha ido claramente a más: antes de la reciente fusión Caixabank-Bankia, anunciada el pasado mes de septiembre, esa cuota era del 68,5%. La comparación con los principales países europeos resulta chocante: en Alemania los cinco mayores bancos acaparan el 29,1 %, en el Reino Unido el 31,8 %, mientras que  en Francia e Italia no llegan al 50%. España va en dirección contraria a Europa.

El baile de fusiones ha irrumpido con fuerza en España después de que la crisis financiera que empezó en 2008 trajera una primera ola de fusiones que con mayor o menor acierto culminó en 2014. Ahora, la posible fusión de BBVA y Sabadell se suma a otros procesos de consolidación financiera iniciados tras el verano para hacer frente a la crisis del coronavirus y encontrar una mayor rentabilidad por parte de las entidades.

El pistoletazo de salida de esta nueva ronda de fusiones lo dieron CaixaBank y Bankia en septiembre, entidades que agrupan casi a una veintena de antiguas cajas, y que aspiran a culminar su fusión en los primeros meses de 2021, lo que implicará un importante ajuste de la red y de la plantilla, aún por concretar.

Pero las fusiones no se dan únicamente entre las entidades más grandes, ya que también Unicaja Banco y Liberbank, con un tamaño más reducido, decidieron también retomar sus conversaciones de fusión, mientras se mantiene la duda de qué pasará con otras entidades como Ibercaja Banco, que aspiraba a salir a Bolsa, Kutxabank o Abanca.

Bankinter, entretenido con su expansión en Portugal e Irlanda y la compra de EVO Banco, parece que apuesta por mantenerse al margen de esta nueva oleada de fusiones, al igual que el Banco Santander, que con la compra del Banco Popular por un euro en 2017 parece haber quedado satisfecho, al menos de momento. 

La pregunta que se hacen muchos analistas es por qué España va al revés del resto de Europa y si realmente son necesarias estas fusiones. El consejero delegado del Banco Santander, José Antonio Álvarez, ha respondido este mismo martes explicando que la experiencia histórica demuestra que en las fusiones bancarias se dan importantes ahorros de costes, que rondan el 40% de los de la entidad más pequeña, por lo que ve sentido a estas operaciones. El consejero delegado del Banco Sabadell, Jaime Guardiola, ha dicho, también este martes, que este tipo de operaciones son "una palanca de crecimiento" para los bancos.

El escenario no se presenta tan favorable para clientes y trabajadores. Para los primeros avanzar hacia el oligopolio supone, además de una limitación de la competencia,, una importante reducción de la oferta, cierre de oficinas, y por lo tanto de la posibilidad de poder comunicarse con la entidad, dado que la apuesta por la digitalización amenaza con dejar en fuera de juego a la parte más envejecida de su clientela.

En cuanto a los trabajadores, basta con recordar un dato: ninguna de las fusiones bancarias de los últimos doce años se ha hecho sin despidos. El último ejemplo, el de la fusión entre CaixaBank y Bankia es un buen ejemplo: al principio no se quería confirmar si iba a haber despidos o no; hace tres semanas se confirmó un ERE.

A pesar de que la competencia y de que los actores son también menos, la batalla por liderar ese mercado tan contraído se prevé encarnizada. Eso es al menos lo que augura uno de los principales bailarines en este baile de fusiones, el consejero delegado del Banco Sabadell, Jaime Guardiola, quien este martes ha asegurado que habrá una "pelea" para convertirse en el principal, y casi exclusivo, banco de los clientes en un contexto de bajos tipos en el que las comisiones se están aplicando a los clientes marginales y rebajando a aquellos con más vinculación. Ahora toca esperar a que la música vuelva a sonar y otros dos se pongan a bailar, algo que nadie duda que va a ocurrir. 

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