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Coronavirus El coronavirus amenaza con gripar el motor de la economía española

El sector turístico contiene la respiración ante el desplome y el cambio de los flujos de los viajes a medida que crecen los contagios, mientras la expansión del Covid-19 comienza a destapar algunas de las averías latentes en el modelo de la recuperación.

El turismo de playa teme un desplome en los próximos meses como consecuencia de la expansión del coronavirus. /PxHere (CCO)
El turismo de playa teme un desplome en los próximos meses como consecuencia de la expansión del coronavirus. /PxHere (CCO)

La expansión del coronavirus, que este martes llevó al Ministerio de Sanidad a declarar oficialmente a España en una situación de “contención reforzada” y a que su titular, Salvador Illa, recomendara "evitar en la medida de lo posible los viajes innecesarios", comienza a provocar tembleques en el sector turístico, que en los últimos años ha pasado a situarse como el motor de recambio de la economía española tras el desplome de la construcción y el gripado de la industria, que se perfila como otro de los principales damnificados si se confirman las expectativas de enfriamiento de la economía mundial y las disfunciones en la cadena global de suministros.

Hasta el 75% de las empresas del sector turístico “están empezando a verse afectadas” por el impacto económico del Covid-19, asegura José Luis Yzuel, presidente de la Confederación Empresarial de Hostelería de España, José Luis Yzuel Sanz, quien ha señalado que el volumen de ventas ha bajado en torno al 15%, mientras otras organizaciones, como la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (CEHAT), hablan también de un desplome del turismo de negocios, que mueve al cabo del año la mitad de gente que el de ocio (algo más de 40 millones por 82 del vacacional, que lleva siete ejercicios encadenando récords) y portales como Rastreator.es refieren caídas del 40% en las búsquedas de viajes, especialmente al extranjero mientras crecen para destinos como Tenerife, informa La Vanguardia.

Otros operadores, como Aena, llegaron hace unas semanas a elevar del 1,1% inicial al 1,9% las previsiones de crecimiento del tráfico aéreo en España para este año, lo que suponía una ralentización del avance de esa actividad, si bien esa estimación “no contempla un impacto potencial del coronavirus en el tráfico”.

Sin embargo, organizaciones como la patronal Exceltur, que ya preveía un año “complejo” al sumarse la ralentización de la economía española a la de otros ‘proveedores’ de turistas como Alemania y coincidir con factores de incertidumbre como los efectos del ‘brexit’, carecen tanto de prospecciones como de proyecciones. “No tenemos datos ni previsiones”, explican fuentes de la entidad.

Un arrastre a la baja del PIB

Así, y mientras a la situación de incertidumbre se le suman otros factores como la suspensión de la Feria Internacional de Turismo de Berlín, uno de los principales mercados de paquetes turísticos del mundo, todo apunta a que los efectos del coronavirus en el movimiento turístico se dejarán sentir en el conjunto de la economía española, a cuyo PIB ha realizado en los dos últimos años aportaciones del 14,6%, con un volumen de negocio superior a los 175.000 millones de euros que lo sitúan como el principal motor de la economía española en los últimos años.

En este sentido, los datos del INE (Instituto Nacional de Estadística) atribuyen solo a la hostelería, sin incluir el transporte y otros componentes de la oferta turística como las actividades culturales, una facturación de 67.743 millones de euros que iguala la de la construcción (67.732) y duplica la del sector primario (33.614).

En ese escenario, los efectos de la expansión del Covid-19 en el turismo, a los que se unen los que puede tener en la industria manufacturera (135.541 millones en 2018, un 12,4% del PIB) por las disfunciones en las cadenas de suministros de algunos ramos cuyos componentes les llegan desde otros países, amenazan con tener efectos secundarios en un sistema económico que ya terminó el año dando algunas muestras de enfriamiento y del que, mientras el Gobierno decide si revisa a la baja sus previsiones macroeconómicas y trabajan en un plan de choque, se sabe que su capacidad de creación de empleo depende de que el ritmo de crecimiento supere el 1,5%.

Con todo, y mientras organismos como la ONU cuantifican el retroceso de la economía mundial en dos billones de dólares, llama la atención el hecho de que los principales servicios de estudios del país, como pueden ser los de Funcas o el BBVA, sigan sin efectuar pronósticos sobre los efectos que la expansión del coronavirus puede tener en la economía española.

"Va a traer cambios en los tres niveles de la economía"

"Está todo centrado en la especulación”, apunta el politólogo Quim Brugué, con quien coincide el analista Nacho Corredor, que destaca que “las bolsas ya han reaccionado” con notables caídas de las cotizaciones a las que se suma el desplome del 30% en el precio del barril de petróleo. “La economía se basa hoy en la pata financiera, que funciona a base de sensaciones subjetivas y de expectativas, y en ese caso los efectos de un factor como el coronavirus resultan impredecibles”, añade.

Para Adrian Jofre, economista y socio-director de la consultora beBartlet, la irrupción del Covid-19 “va a suponer un cambio en los tres niveles de la economía: en el macro, estamos viendo cómo se trata de un problema global que requiere de acciones globales y planes de acción conjuntos de los países; en el medio, en el de las empresas, puede suponer un cambio de paradigma con el avance de la digitalización y del trabajo a distancia en los sectores profesionales y el de la automatización de los procesos productivos y la robotización en las fábricas y la agricultura, y, por último, en el micro, en el individual, va a tener un impacto en la forma de consumir y de relacionarnos”.

Jofre coincide con Brugué y con Corredor en destacar la falta de análisis fiables sobre las perspectivas de evolución de la crisis, aunque “tampoco es de extrañar que los analistas prefieran no aventurarse cuando se trata de algo para lo que no hay referentes. Hay quien los busca en la peste bubónica, pero eso no parece fiable como modelo”.

En cualquier caso, apunta en referencia a los efectos en sectores como el turismo y la industria manufacturera, “no sabemos bien qué está pasando, pero ya vamos viendo quienes van a ser los damnificados”.

"El modelo de crecimiento hace a España más vulnerable"

Por su parte, el sociólogo y politólogo Jaime Pastor llama la atención acerca de la “incertidumbre total” que rodea a la expansión del Covid-19, sobre cuyos efectos “los servicios de análisis no están diciendo nada”.

En cualquier caso, Pastor ve en esta crisis “la necesidad de reformular este sistema económico, que busca los precios más bajos en cualquier parte del mundo, y de hacer de la necesidad virtud, con una recuperación del criterio de proximidad que ya comienza a manejarse en algunas cadenas de suministro”.
En el caso de España, anota, “la clave está en cuestionar el modelo de crecimiento económico”, que en los últimos años se ha basado en el impulso del sector turístico y de la especulación inmobiliaria con la entrada de los grandes fondos de inversión en sectores como el del alquiler de vivienda. “Eso hace el país más vulnerable, es una lección que aquí deberíamos sacar”, apunta, ante la manifestación de “algunos de los efectos perversos de la globalización y la movilidad en los negocios y en el turismo”.

Por último, Pastor aboga por un refuerzo del sector público, especialmente en el sector sanitario. “Es el que se está haciendo frente a los contagios, y es la salud de la ciudadanía lo que está en juego”, señala, mientras llama la atención sobre los riesgos de que el discurso oficial del liberalismo aproveche de nuevo esta crisis para reclamar nuevos recortes sociales.

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