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Coronavirus recuperación Las señales de gran recesión se acentúan mientras se desvanece una recuperación rápida

Bruscas caídas de demanda, inversión y comercio en EEUU, de producción industrial en Alemania o de servicios en Brasil anticipan negros augurios: la esperada y vigorosa recuperación en 'V', que predijo el mercado hasta hace unas fechas, parece una entelequia.

Gente caminando en el interior de un edificio en Tokio. REUTERS/Issei Kato
Gente caminando en el interior de un edificio en Tokio. REUTERS/Issei Kato

DIEGO HERRANZ

La radiografía de la economía global empieza a ser alarmante. O, lo que resulta peor aún, de una dimensión histórica. Nunca vista en el periodo reciente. Con la única excepción, quizás, del crash de 1929. Ni siquiera el credit crunch de 2008, surgida oficialmente desde la quiebra de Lehman Brothers, pero anticipada por un largo año de intensa volatilidad en los mercados por el estallido del mercado inmobiliario estadounidense y sus hipotecas subprime, emitió tantas señales de la virulencia que está manifestando el mayor confinamiento social del planeta.

El covid-19 está ya sacando a relucir por todas las latitudes del planeta indicios de números rojos. De una economía desbordada. Un apagón de actividad sin parangón. Una "bad recession", que supera con creces a la crisis de hace un decenio, como admitía estos días Jamie Dimon, el consejero delegado del banco estadounidense JP Morgan, pese a que contenga, admitió, "alguno de sus riesgos financieros" y llevará también a la banca global a "descensos substanciales de beneficios e ingresos"; incluida su entidad, de la que avanzó que "recortará dividendos" este ejercicio.

En línea con el crudo diagnóstico del FMI. El mundo "se enfrenta a una crisis como ninguna otra", acaba de avanzar Kristalina Georgieva. A una recesión sin parangón desde la Gran Depresión del 29. A un deterioro fulminante que ha alterado (según enfatiza Georgieva en el tradicional discurso Curtain Raiser con el que los máximos dirigentes del Fondo Monetario dan el pistoletazo de salida a sus cumbres semestrales, en Washington), "el orden económico y social a la velocidad de la luz".

La jefa del FMI anticipó un dato esencial que revela la celeridad de los acontecimientos. En unos meses, el Fondo ha pasado de calcular un repunte de la renta per cápita en 160 de sus 189 estados miembros este ejercicio a revertir este horizonte cercano; ahora, piensa en retrocesos de los ingresos personales en 170 países.

El jefe de JP Morgan ve una "recesión muy mala", peor que la de 2008, mientras el  FMI alerta del fulminante retroceso de las rentas per cápita en todo el mundo

La celeridad con la que los números rojos se propagan por el mundo empieza a ser compilada por los registros del mercado, centros de investigación y las instituciones oficiales pertinentes. Y revelan el cráter del comercio, la tensa rienda que sujeta la inversión, la depresión consumista y el desbordamiento del desempleo. Un círculo vicioso del que escapan pocas industrias.

Desde la firma IHS Markit, dedicada a proporcionar información sensible a los mercados, se muestran varias evidencias del calibre que está tomando la contracción. Cada vez más global. Al margen de la expansión y gravedad de la pandemia sanitaria del covid-19. Lo que hace menos probable la teoría que defiende con entusiasmo bancos de inversión como Goldman Sachs, que aprecian un "fuerte rebote" de las bolsas en cuanto la contracción toque fondo.

Marzo, certifican los analistas de IHS Markit, ha marcado el inicio de la recesión. Como lo admite uno de los primeros vestigios oficiales, el del Banco de Francia, que anticipa un receso del PIB galo ya en el primer trimestre del año, del 6%. El mayor descenso desde la II Guerra Mundial, y siete décimas más intenso que el registrado en las revueltas sociales de mayo de 1968. Impacto directo del covid-19 en una nación que todavía no ha llegado al cenit de contagios ni de fallecimientos diarios. Con lo que la cifra de dobles dígitos parece asegurada en el trimestre en vigor.

Los primeros datos en el  eje franco-alemán anticipan números rojos de doble dígito en la Eurozona

En paralelo, los cinco mayores institutos de investigación económica alemanes (IFO de Munich, DIW de Berlín, IfW de Kiel, IWH de Halle y RWI de Essen) coinciden, en un diagnóstico conjunto, en que la contracción de la gran locomotora europea se aproximará al 10% (en concreto, el 9,8%) entre abril y junio. Después de una caída algo más leve en el primer tramo del año y de dos amenazas latentes de una recesión técnica entre verano de 2018 y otoño de 2019, cuando sus tasas de producción manufacturera e industrial tocaron fondo por las guerras comerciales desatadas desde la Casa Blanca y el alto riesgo de un Brexit duro. El receso anual, en todo 2020, será del 4,2%, auguran los think-tanks alemanes

Y, según el gobernador de Francia, François Villeroy de Galhau, quien recuerda que la última previsión previa a la llegada del covid-19 a su país, era de apenas una décima de crecimiento entre enero y marzo. De Galhau optó por no dar previsiones sobre el conjunto del ejercicio, si bien apostó por un fuerte repunte, del 8%, en el tercer trimestre del año, que no impedirá, sin embargo, los números rojos en Francia en 2020. El próximo ejercicio "debería ser positivo " y ayudar a empresarios y empleados a sentar las condiciones para asentar un ciclo de negocios sólido y sostenible, desde "el mismo momento en que se logre contener la pandemia sanitaria".

Evidencias del deterioro mundial

La visibilidad del parón, explican desde la sala de máquinas de HIS Markit, no sólo se aprecia en los cielos vacíos que han dejado las aerolíneas, cuyas flotas de aviones experimentan desde los primeros días de marzo una cuarentena similar a la que soporta ya más de la tercera parte de la humanidad.

Camiones entrando en la terminal de mercancías del puerto de Hambuergo. REUTERS / Fabian Bimmer
Camiones entrando en la terminal de mercancías del puerto de Hambuergo. REUTERS / Fabian Bimmer

En el plano comercial, el volumen de exportaciones americanas por vía marítima se detuvo bruscamente "en las dos primeras semanas del mes pasado". Hasta situar la salida de los cargueros mercantes muy por debajo de la mitad de los registros del mismo periodo del ejercicio precedente. El amarre de barcos de transporte de mercancías ha perjudicado directamente las ventas de automóviles, ya de por sí asoladas por descensos de demanda, debido a los retrasos en las decisiones de compra de potenciales usuarios, que han adoptado una tendencia de wait and see, con la convicción de que, en el futuro a corto o medio plazo, los precios de los coches serán más competitivos.

El cargo marítimo retrocedió un 19% en la primera quincena de marzo en los puertos estadounidenses, cuando la economía estaba aún lejos la firma del programa de estímulo de 2 billones de dólares, suscrito por el presidente Donald Trump a finales de ese mes. Y ya en esas fechas se dejaba sentir la debilidad del mercado laboral en la primera economía global que, entre la última semana de marzo y la primera de abril forzó a casi 10 millones de trabajadores a solicitar coberturas por desempleo. El mes pasado también extendió la parálisis de productores y familias, lo que ha retraído las inversiones empresariales y los ingresos de los hogares.

En Alemania, las matriculaciones de coches retrocedieron en marzo un 38% en comparación al mismo mes del año anterior, pese a que es un periodo mensual considerado de temporada alta para la venta de vehículos en el mercado germano. En Reino Unido, la caída fue del 44.

Un segmento industrial, el de automoción, que está bloqueado en las tres mayores economías árabes (Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Qatar), al igual que el de servicios en mercados como el de Brasil, donde su indicador productivo está en el nivel más bajo desde 2016, el último receso del mayor PIB latinoamericano. En Australia, que ha entrado en números rojos por primera vez en tres décadas, los anuncios de búsqueda de empleo aumentaron los últimos días de marzo; un fenómeno que no se contemplaba desde 2009.

"Ningún país está en disposición de poder escapar de una recesión severa, tampoco la Eurozona", dice IHS Markit

La zona del euro, explican en IHS Markit, a partir de una amalgama de indicadores económicos procedentes de potencias industrializadas y mercados emergentes que recoge Bloomberg, cree que la contracción en la Eurozona será de dobles dígitos. Y podría prolongarse más allá del momento en el que puedan declarar controlada la pandemia sanitaria del covid-19. Con índices de creación de empresas, de confianza empresarial y de empleo en caídas libres que "hacen que sea inevitable y muy sombrío el futuro inmediato" del club monetario europeo. Su coyuntura refleja descensos productivos en el sector manufacturero, en fase recesiva profunda, elevadas escaladas de los subsidios por desempleo y miles de compañías recortando horas de trabajo por todas sus latitudes.

El Índice de Gestores de Compras de Markit cayó en la zona del euro al nivel 29,7 en marzo, desde el 51,6 de febrero, un barómetro que certifica contracciones por debajo de la cota de los 50 puntos. Con casi todos los países de la muestra en registró históricamente bajos. En su rúbrica de servicios, que incluye hoteles y restaurantes, el retroceso es todavía más pronunciado, hasta el 26,4 que, en el caso de Italia, se hunde hasta el 17,4, lo que da una señal inequívoca del impacto que el covid-19 ha tenido en esta área productiva y del negocio del ocio en general. Debido, esencialmente, al confinamiento de las sociedades civiles.

"Ningún país está ahora en disposición de poder escapar de una recesión severa", dice Chris Williamson, analista jefe de IHS Markit. "Aunque es especialmente profunda en Italia y su sector servicios, donde las estrictas normas de aislamiento prevalecen desde hace más tiempo sin que se atisbe todavía el momento de su levantamiento oficial".

Distorsiones comerciales e inversoras

"El sistema al completo está significativamente dañado y las distintas cadenas de suministro de las empresas y de sectores enteros de actividad tienen muchas fugas de agua". Así describe el escenario a comienzos de abril el director general de la Oorganización Mundial del Comercio (OMC), el brasileño Roberto Azevedo, para quien el panorama es "más desolador" que en la crisis de 2008-2009. Y, aunque la organización que dirige, la máxima autoridad del comercio global, sigue calculando los efectos del coronavirus en la actividad internacional,  "desvelarán caídas más significativas" que en el tsunami financiero de hace un decenio, en la que cifró el descenso del comercio en un 12,6% y la recesión mundial en un 2%.

Los cálculos de Bloomberg Economics, que rastrea la actividad global, revela una caída de medio punto del PIB internacional en marzo, cuatro décimas más intensa que el 0,1% que se registró en febrero, por lo que la contracción pudo haberse iniciado, incluso, en el segundo mes de 2020.

Edificio en construcción en Londres. REUTERS/Henry Nicholls
Edificio en construcción en Londres. REUTERS/Henry Nicholls

Aunque las dudas persisten. Entre otras razones, porque ni siquiera el sector privado es capaz de calibrar las repercusiones del covid-19. El gigante aéreo Airbus, en Europa, o FedEx, la compañía logística estadounidense, no son capaces todavía de evaluar los daños sobre sus ingresos o sus activos, un síntoma que demuestra la suma incertidumbre en las multinacionales, pero que revela la aún más acuciante tensión en las pymes, en los centros empresariales locales y el las economías en desarrollo. Y que hace más urgente el despliegue de ayudas a autónomos, familias y pequeñas firmas.

Airbus acaba de enviar una carta a sus 1350.000 trabajadores en la que admite no saber en qué momento será factible la vuelta a la normalidad operativa ante las dudas que subyacen entre las aerolíneas sobre el momento de volver a surcar los cielos.

FedEx reconoce, por su parte, la extensión del periodo adverso en las cadenas de valor de las empresas de todo el mundo, que "repercute directamente en nuestras líneas de negocio". Las ventas en el exterior suponen más de la mitad de los ingresos de FedEx, que tenía una plantilla de 177.000 trabajadores al término de 2019.

La triple recesión: China, Europa y EEUU

Las tres áreas de mayor dinamismo mundial (la primera economía, EEUU, la segunda, Europa, y la tercera, China) ya han entrado en recesión. El gigante asiático, que ha dirigido las caídas de actividad, pese a mantener su tasa de crecimiento, en el último tramo de 2019, en torno al 5% de crecimiento, parece haber certificado su primera contracción entre enero y marzo de este año. Sería el primer registro negativo desde la muerte de Mao Zedong, en 1976.

El mercado parece haber enterrado su teoría de un despegue en 'V 'y ahora apuesta por una recuperación en forma de 'U' sin descartar una reactivación en 'L'

Aunque desde servicios de estudios como el de Bank of America Merrill Lynch (BoAML) esperan que la profunda recesión por la que todavía atraviesa no impida que su PIB crezca un 1,2% en el conjunto de este ejercicio, cota que supone tres décimas menos que su anterior previsión, de hace dos semanas. En opinión de sus estrategas, en el tercer y, sobre todo, cuarto trimestre, de mantenerse la tendencia hacia la recuperación de la crisis sanitaria, "se fortalecerá la débil confianza" empresarial, al calor del incremento de los pedidos procedentes del exterior. El punto de inflexión se producirá "hacia el ecuador o finales de este mes de abril", una vez se superen la titubeante confianza empresarial.

Los pronósticos, en constante revisión a la baja, de BoAML tampoco son positivos sobre EEUU. Su última predicción habla de una significativa contracción, que ahora sitúa "en tres trimestres", lo que conduciría a una recesión técnica (dos o más periodos trimestrales consecutivos de receso en el PIB) de doble dígito, con una acumulación negativa del 10,4%. Con caída del 7% entre enero y marzo; del 30% entre abril y mayo y del 1% entre junio y agosto que traerán consigo "pérdidas de entre 16 y 20 millones de puestos de trabajo", hasta situar la tasa de desempleo en el 15,6%.

La destrucción de empleo afecta a cientos de miles de compañías en cada uno de los cuatro PIB de mayor dimensión del euro. Sobre España, Axel Botte, de Ostrum AM, filial de Natixis, afirma que "va a hacer frente a un gran revés" porque, según los datos de confianza "el impacto será especialmente relevante en el sector servicios y algo más suave en el manufacturero". En su opinión, "los diferenciales soberanos siguen siendo volátiles" y enfatiza que "los bonos de 10 años de España cotizan ahora claramente a más de 100 puntos básicos" frente al bund alemán.

El letrero de un centro comercial pide 'quédese en casa y cuidese; juntos podemos aplanar la curva', en la ciudad de Seattle (Washington, EEUU). REUTERS / Jason Redmond
El letrero de un centro comercial pide "quédese en casa y cuidese; juntos podemos aplanar la curva", en la ciudad de Seattle (Washington, EEUU). REUTERS / Jason Redmond

El analista de Ostrum AM comparte la visión del gobernador galo e IHS Markit sobre la recesión en Europa y en todo el planeta. Aunque, explica, "las condiciones de liquidez están mejorando lentamente por las medidas de apoyo del BCE y la Fed" a ambos lados del Atlántico, con subidas potencialmente limitadas del crudo tras el pacto de recortes productivos entre Rusia y Arabia Saudí (con la mediación de EEUU que ha dejado de ser de nuevo, por decisión arbitraria de la Casa Blanca, exportador neto de crudo en el mercado), "debido al colapso tanto del crecimiento como de la demanda energética en todo el mundo".

"Los temores a una segunda oleada de epidemias permanecerán en el ambiente económico"

En cualquier caso, explica, "los temores a una segunda oleada de epidemias permanecerán en el ambiente económico al menos hasta que se contenga el brote hasta una cota suficiente para dejar de considerar el covid-19 como una emergencia global que precisa cuarentenas rigurosas" y, con ellos, la posibilidad de que "se deban aplicar nuevas medidas, incluso después de haber superado el pico de contagios".

A su juicio, "la recuperación de la actividad será más gradual de lo previsto"; es decir, "se escalonará por países, regiones e industrias", por lo que la volatilidad en los mercados persistirá "hasta que el despegue del PIB global emita señales más claras de su intensidad".

Botte apuesta por una reactivación en forma de U, "con una subida gradual, nunca vertical". E interrogantes sobre si la forma final no conllevará un periodo más extenso de evolución en L. El mercado, en cualquier caso, parece haber enterrado su teoría de un despegue en V, súbito y poderoso, como creía a lo largo del oscuro mes de marzo.

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