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Cotizaciones sociales La tarifa plana de autónomos ha costado 2.000 millones a la Seguridad Social

El número de trabajadores por cuenta propia ha subido un 9% en los últimos seis años, mientras que el aumento en el Régimen General ha sido del 21%.

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La ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, recibe de manos de su predecesora, Fátima Báñez, la cartera del Departamento.

El Gobierno de Mariano Rajoy estableció en febrero de 2013 la tarifa plana de cotización al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) de la Seguridad Social. Su objetivo era facilitar el autoempleo en un momento en que el paro sobrepasaba los cinco millones de personas como consecuencia de la devastadora crisis económica.

La tarifa plana se fijó entonces en 50 euros mensuales, y podían disfrutarla durante un máximo de seis meses quienes se dieran de alta como autónomos, bajo ciertas condiciones. En 2018, el plazo se amplió a doce meses y para 2019 el importe se ha elevado a 60 euros, aunque incluyendo coberturas que antes no estaban previstas.

¿Qué ha sucedido en los seis años transcurridos desde la implantación de esta medida? ¿Ha servido para lo que pretendían sus promotores? La respuesta hay que buscarla en los datos de afiliación que publica periódicamente el Ministerio de Trabajo y que no invitan precisamente a echar las campanas al vuelo.

En febrero de 2013 había 2.801.007 inscritos en el RETA y en el mismo mes de 2019 la cifra era de 3.052.788. Eso significa un aumento del 9%, que podría resultar satisfactorio si no fuera porque la creación total de empleo ha sido muy superior durante el mismo periodo.

Concretamente, el Régimen General de la Seguridad Social, al que pertenecen la mayoría de los trabajadores, ha pasado de 11.894.090 a 14.392.064 afiliados, con una mejora del 21%, es decir, más del doble que la experimentada por el RETA desde febrero de 2013.

Sobre estos resultados hay diversas explicaciones. Según algunos sindicatos, la configuración de la tarifa plana anima a probar suerte con el autoempleo a muchos trabajadores en paro que luego tiran la toalla cuando se ven obligados a hacer frente a la cotización ordinaria (283,3 euros al mes como mínimo en 2019).

Hay otras organizaciones, en cambio, que consideran que el balance de la tarifa plana es favorable, ya que propició 1.603.084 altas en el RETA entre 2013 y 2018, lo que en su opinión ha contribuido no sólo a generar un importante volumen de empleo, sino también a luchar contra la economía sumergida.

Estas últimas organizaciones discuten los datos oficiales sobre el número de autónomos que han continuado siéndolo después de agotar la tarifa plana. Según ellas, son en torno al 50%, mientras que el Ministerio de Trabajo los sitúa por debajo del 13%.

La tarifa plana supone un importante ahorro para quienes la disfrutan: 2.679,6 euros al año con los valores de 2019. Pero, obviamente, también endosa un coste a la Seguridad Social, que para el periodo comprendido entre 2013 y 2018 superó los 2.000 millones, teniendo en cuenta las 1.603.084 altas en el RETA, una cuota mínima media de 265 euros y seis meses de tarifa plana de 50 euros.

A esa cifra, lógicamente, habría que restar, en su caso, el menor gasto en prestaciones por desempleo y los ingresos que generan los autónomos que sobreviven a la tarifa plana y que no habrían emprendido si no existiera.