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Crisis del coronavirus El Eurogrupo aboga por no cortar el grifo al gasto público hasta que no acabe la crisis

Los ministros de Finanzas de la Eurozona defienden que se mantengan suspendidas las reglas sobre déficit y la deuda.

El presidente del Eurogrupo, Paschal Donohoe, en la rueda de prensa tras la reunión de los ministros de Finanzas de la Eurozona en Berlín. REUTERS/Hannibal Hanschke/Pool
El presidente del Eurogrupo, Paschal Donohoe, en la rueda de prensa tras la reunión de los ministros de Finanzas de la Eurozona en Berlín. REUTERS/Hannibal Hanschke/Pool

Una retirada prematura de los estímulos fiscales pondría en peligro la recuperación de la eurozona. Con esta premisa en mente, los ministros y ministras de Finanzas y Economía de la zona euro han acordado este viernes en Berlín, tras siete meses sin reunirse de forma presencial, no cortar el grifo al gasto público hasta que se consolide la recuperación.

El comisario de Asuntos Económicos, Paolo Gentiloni, también ha defendido esta idea, basándose en que frenar las ayudas de forma abrupta provocaría una recaída e incremento de la crisis de la pandemia del Coronavirus. Mensaje que ha respaldado la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Largarde, quien ha insistido en no caer en complacencia cortoplacista y mantener los estímulos hasta superar la crisis.

Los ministros y ministras han acudido a este encuentro informal para hablar, entre otros asuntos, de la respuesta europea a la pandemia del Coronavirus, la situación actual y la estrategia de recuperación de la eurozona y los planes de Unión Bancaria.

El recién estrenado presidente del Eurogrupo, Paschal Donohoe, quien ganó el sillón al desbancar a la vicepresidenta Nadia Calviño en julio, ha presidido su primera reunión al frente de los ministros del ramo. En la rueda de prensa que ha seguido al encuentro, el ministro de Finanzas irlandés ha anunciado que los límites de déficit seguirán suspendidos y que la estabilidad presupuestaria quedará supeditada a la consolidación de la recuperación.

Esta suspensión hace referencia a la paralización de las reglas sobre reducción de deuda y déficit público que establece el Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Un frenazo que acordó la Unión Europea para no empeorar la situación económica tras la irrupción del coronavirus en el Viejo Continente y que todavía no tiene fecha de reactivación acordada.

De izq. a der., el comisario europeo de Asuntos Económicos, Paolo Gentiloni, el presidente del Eurogrupo, Paschal Donohoe, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, y el director del MEDE (el fondo de rescate), Klaus Regling, durante la rueda de prensa posterior a la reunión de los ministros de Finanzas de la Eurozona en Berlín. REUTERS/Hannibal Hanschke/Pool

“Todos somos conscientes de la necesidad de vigilar las finanzas nacionales dentro de cada Estado miembro para que vuelvan a la senda de la sostenibilidad, pero lo correcto es llevar a cabo políticas que apoyen el empleo”, ha sentenciado el irlandés.

Según ha subrayado Donohoe, “no habrá un final concreto ni abrupto de las medidas y, en general, la política fiscal seguirá apoyando a la economía”. Así, ha reconocido que el consenso entre sus homólogos de la zona euro le hace confiar en una “recuperación fuerte e inclusiva”.

“Un sector financiero fuerte y una unión bancaria resiliente son fundamentales para mantener la capacidad de la Unión Europea de hacer que nuestras economías vuelvan a una senda de crecimiento”, ha publicado el presidente del Eurogrupo en su cuenta de Twitter.

Sin embargo, el comisario de Asuntos Económicos ha alertado de que el camino hacia la recuperación “está lleno de incertidumbre”. “La mayoría de los Estados miembros no habrán alcanzado su nivel de PIB previo a la crisis para finales de 2021, con una brecha media del 2%”, ha sentenciado el italiano.

Esto significa que podría producirse una fragmentación en la eurozona. En esta línea, la presidenta del BCE ha hecho hincapié en que los datos de la Comisión Europea muestran una recuperación “desigual, incompleta y asimétrica” en el tercer trimestre y ha lamentado la inseguridad en la que se mueve Europa. Incertidumbre sobre la evolución de la pandemia y el impacto que tendrá en la economía.

Por ello ha instado a los ministros y ministras del Eurogrupo que mantengan una política de medidas de apoyo económico “hasta que la crisis se acabe” y ha avanzado que es posible que la zona euro no alcance los niveles previos a la pandemia hasta el 2022. Así, Lagarde ha aprovechado para pedir una reforma del Pacto de Estabilidad y Crecimiento “más simple, menos oscuro y más transparente para la gente”.

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