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La crisis inmobiliaria sigue atenazando a la economía china en el comienzo del nuevo año

Evergrande lucha por evitar un nuevo impago de su deuda, Shimao pone en venta sus activos y sufre nuevas rebajas de calificación, y Guangzhou R&F Properties tiene que abonar el jueves 750 millones de dólares.

Una vista aérea de los 39 edificios desarrollados por China Evergrande Group  en la isla artificial Ocean Flower Island en Danzhou (provincia de Hainan), sobre los que las autoridades emitieron una orden de demolición. REUTERS
Una vista aérea de los 39 edificios desarrollados por China Evergrande Group en la isla artificial Ocean Flower Island en Danzhou (provincia de Hainan), sobre los que las autoridades emitieron una orden de demolición. Aly Song / REUTERS

Reuters

El sector inmobiliario chino seguía inmerso en el drama el lunes, tras conocerse que Shimao había puesto a la venta todos sus proyectos y que Evergrande intentaba evitar otro impago de gran repercusión.

Las nuevas sorpresas negativas de este mes no han dado tregua a la crisis inmobiliaria china, que el año pasado hizo desaparecer más de un billón de dólares del sector.

El lunes, la calificación crediticia de Shimao Group (calificada como grado de inversión hasta hace un par de meses) volvió a ser recortada por S&P y Moody's tras el inesperado impago de un préstamo fiduciario la semana pasada, aunque sus acciones subieron casi un 20% tras conocerse que estaba negociando sobre la venta de activos con China Vanke, una empresa respaldada por el Estado.

China Evergrande, la promotora más endeudada del mundo que desencadenó las turbulencias el año pasado, dijo que había abandonado su sede de Shenzhen para recortar costes.

La empresa mantuvo un atisbo de esperanza de que su primer impago de bonos en yuanes chinos pudiera evitarse al ampliar hasta el jueves el plazo para que los tenedores de bonos aceptaran una prórroga de pago de seis meses por valor de 4.500 millones de yuanes (157 millones de dólares).

El logo de China Evergrande Group aparece parcialmente retirado de la que era su sede en Shenzhen, provincia de Guangdong, de la que ha tenido que desprenderse por sus elevadas deudas. REUTERS/David Kirton
El logo de China Evergrande Group aparece parcialmente retirado de la que era su sede en Shenzhen, provincia de Guangdong, de la que ha tenido que desprenderse por sus elevadas deudas. David Kirton / REUTERS

Las empresas inmobiliarias chinas se han visto sometidas a una presión sin precedentes en los últimos seis meses tras los esfuerzos de Pekín por frenar el exceso de endeudamiento en el sector.

La semana pasada, Reuters informó de que el Gobierno planea facilitar a los promotores inmobiliarios respaldados por el Estado la compra de activos de competidoras privadas en dificultades.

Las inmobiliarias chinas deben pagar a sus bonistas internacionales casi 40.000 millones de dólares en los próximos seis meses

Sin embargo, se espera que la crisis de liquidez del sector se intensifique, ya que las empresas deben realizar pagos de bonos internacionales por valor de casi 40.000 millones de dólares en los próximos seis meses, según la agencia de valores Nomura, incluidos casi 1.500 millones de dólares sólo esta semana.

Una de las empresas que probablemente sea el centro de atención junto a Evergrande el jueves será Guangzhou R&F Properties. Sus bonos se han desplomado hasta niveles de gran dificultad antes de un pago de bonos de 750 millones de dólares que vence ese día. También tiene varios megaproyectos inacabados en ciudades globales como Londres.

"Creo que lo peor está por llegar", dijo Himanshu Porwal, analista de crédito corporativo de mercados emergentes de Seaport Global. "Mucho dependerá de lo que haga el Gobierno chino en términos de medidas de liquidez... Pero ya han pasado cuatro meses, así que no sé a qué estarían esperando".

Tocando fondo

Los problemas de los últimos días han hecho que el índice de deuda china de alto rendimiento de ICE, en el que predominan los constructores de viviendas, haya alcanzado un mínimo histórico, mientras que Evergrande y la también morosa Kaisa han visto cómo sus bonos eran expulsados del popular índice de deuda corporativa de mercados emergentes de J.P. Morgan.

Tanto S&P como Moody's recortaron el lunes la calificación de Shimao hasta situarla en un nivel aún más bajo de la categoría "bono basura" y advirtieron de la posibilidad de una nueva rebaja. S&P, que había calificado a Shimao con grado de inversión en noviembre, le recortó el "rating" en dos escalones. Dijo: "El deterioro es peor de lo que habíamos previsto. Ahora evaluamos que la liquidez de la empresa es débil".

Moody's y Fitch también rebajaron la calificación de Yuzhou Group debido al aumento del riesgo de refinanciación, mientras que Moody's retiró la calificación de otra empresa, Yango, por "información insuficiente".

Por otra parte, el pequeño promotor Modern Land, que no pagó sus pagarés del 12,85% con vencimiento en octubre, dijo en una presentación el lunes que ha recibido notificaciones de algunos tenedores de deuda exigiendo el reembolso anticipado de sus títulos "senior". 

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