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La economía recupera más de la mitad del pinchazo que sufrió con la pandemia, pero sin cambiar aún el modelo productivo

El INE certifica que la actividad económica del país registró en 2021 un crecimiento superior 5% tras una caída de casi el 9% el año anterior. Se trata de la cuarta ocasión en cuatro décadas en la que el país alcanza ese crecimiento, algo que ha ocurrido cuatro veces con gobiernos progresistas y solo una con un ejecutivo conservador.

Un trabajador abre una zanja en la acera de una calle de Ronda (Málaga). REUTERS/Jon Nazca
Un trabajador abre una zanja en la acera de una calle de Ronda (Málaga). Jon Nazca / REUTERS

La economía española recuperó el año pasado más de la mitad de la actividad que se esfumó en el anterior como consecuencia del pinchazo provocado por la pandemia de coronavirus y por el confinamiento domiciliario, que paralizó los flujos productivos y comerciales a escala planetaria, aunque lo ha hecho sin introducir cambios en su modelo productivo y mientras se proyectan algunas sombras de incertidumbre sobre el futuro.

El Instituto Nacional de Estadística (INE) avanzó este viernes que la economía española creció a un ritmo del 5,5% en términos de media, que representa la mayor tasa en 21 años, frente a la caída registrada en el ejercicio anterior.

En el formato de precios corrientes, el 'volumen de negocio' del país se situó en 1.202.994 millones de euros, lo que supone "un aumento del 7,2% respecto a 2020", según las estimaciones del INE, que indican que el valor de los bienes y servicios producidos aumentó en 81.146 millones tras haberse visto reducido en 124.781 en 2020, el mayor pinchazo desde la Guerra Civil.

Según estos indicadores, el nivel de la recuperación experimentada por la economía se encuentra entre algo más de la mitad y alrededor de dos terceras partes de la caída registrada en el primer año pandémico.

El crecimiento con gobiernos progresistas y conservadores

"Está claro que ya no estamos en el punto del gran parón y que lo que estamos haciendo es remontar con una tasa de crecimiento elevada, aunque el PIB no ha recuperado todavía el nivel anterior", explica el economista Manuel Garí, que apela a una imagen gráfica: "Un enfermo puede tener una recuperación, pero eso no es lo mismo que sanar".

"El crecimiento del PIB en el cuarto trimestre, un 2% con relación al trimestre anterior, muestra que, si bien la recuperación está en marcha, todavía es incompleta y desigual", apunta Raymond Torres, director de Coyuntura de Funcas, el think tank de la Fundación de las Cajas de Ahorro.

Torres destaca la evolución de las exportaciones y "el incremento de la inversión, sobre todo en maquinaria y bienes de equipo (un sólido 6,1% en el trimestre), en consonancia con la aceleración de la ejecución de los fondos europeos en el tramo final del año".

Los datos de crecimiento apuntan a una recuperación robusta de la actividad que comienza a traducirse en una mejora de las rentas de las familias (aunque con la inflación tirando a la baja) y en un aumento del empleo. Sin embargo, en ambos casos hay sombras e incertidumbres porque no se ha modificado el modelo productivo, cuyo peso principal sigue concentrado en los servicios y en actividades que generan poco valor añadido. Y esto añade más inclinación, hasta llegar a un nivel de cuatro a uno, a uno de los debates más recurrentes de la alborotada vida política española.

Se trata del mantra acerca de la gestión de la economía y del crecimiento de esta. En 2021, con un Gobierno de coalición del PSOE y Podemos, el PIB de España crece por encima del 5% por quinta vez desde los años 70. Tres de las otras cuatro veces que eso sucedió —en 1987, 1988 y 1995— había un ejecutivo progresista —del PSOE— y solo en la restante, en 2000, el gabinete era conservador.

Los gráficos que ilustran esta información muestran la magnitud y la tendencia del crecimiento del PIB, diferenciados por las etapas de los distintos gobiernos centrales.

La inflación y la cadena global de suministros

Las estimaciones difundidas por el INE apuntan a una perspectiva de recuperación, más que de bonanza, en la que, no obstante, el desbocado encarecimiento de la cesta de la compra se perfila como uno de los principales escollos.

El economista Torres: "El consumo de las familias se resiente del repunte de inflación” 

"El consumo de las familias se resiente del repunte de inflación, y de su impacto negativo en la renta disponible de las familias", destaca Torres, que añade que "pese a la mejora notable del mercado laboral, el gasto en consumo desciende (-1,2%), restando fuelle al rebote que se esperaba de la economía".

Garí, por su parte, llama la atención sobre un 'efecto secundario' de la inflación que afecta a la medición del crecimiento. "Deforma la realidad en cuanto a la magnitud real del PIB, a la apreciación de la riqueza creada", señala, al provocar una "hinchazón" en la valoración de los bienes y servicios con los que se calcula.

También el empleo mantiene flecos abiertos. "Se ha recuperado en los servicios y un poco en la industria. Hay una recuperación dentro del modelo económico y productivo que teníamos, y eso hace que en cuanto crece la capacidad de consumo interno la mejora sea notable", indica, aunque, al mismo tiempo, "hay aspectos a los que es preciso atender, como la existencia de un millón de hogares con todos los miembros activos desempleados, mientras el empleo aumenta más que las horas trabajadas", entre otras causas por el incremento del trabajo parcial y por el efecto de los parones en la industria por las interrupciones de la cadena de suministros.

"La pandemia sigue presente en factores que condicionan el funcionamiento de sectores clave, como ocurre con la falta de microchips. Y la española es una economía muy expuesta al exterior", anota Garí, que recuerda cómo el último Informe de Estabilidad Financiera Global delFondo Monetario Internacional (FMI) describía la situación general como una fase de "crecimiento limitado" que, además, se desarrollaba "con piedras en los zapatos".

Las incertidumbres del contexto global

Pese a esas sombras, Torres recuerda cómo la evolución final de la economía española "mejora algunos de los vaticinios realizados tras los datos decepcionantes de la primera parte del ejercicio".

"Sin embargo —añade—, la recuperación es todavía incompleta y desigual en sectores tan importantes como el turismo y la automoción", a lo que se suman para este año "la persistencia de las presiones inflacionistas" y "la aparición de nuevas incertidumbres en torno al contexto externo, entre las que destacan las tensiones geopolíticas y sus impactos en los mercados energéticos".

El FMI: "Las vulnerabilidades financieras siguen siendo elevadas en varios sectores, aunque quedan enmascaradas"

Coincide en ese análisis con Garí, que también llama la atención sobre el aumento de peso de las actividades financieras sobre las productivas a nivel global y sobre la existencia de "un factor oculto y subyacente en la deuda pública tras las políticas de flexibilidad" de la primera fase de la pandemia. Se refiere al riesgo para las cuentas públicas de una subida de tipos, que en el caso de España costaría 14.000 millones por cada punto, con el consiguiente desequilibrio de las políticas.

También instituciones como el FMI vienen llamando la atención sobre ese flanco de las políticas monetarias. "Las vulnerabilidades financieras siguen siendo elevadas en varios sectores, aunque quedan enmascaradas parcialmente por las enormes políticas de estímulo", advertía en su último informe de estabilidad, en el que apuntaba cómo "los responsables políticos se enfrentan a una difícil disyuntiva: mantener el apoyo a corto plazo a la economía mundial y, al mismo tiempo, evitar consecuencias no deseadas y riesgos para la estabilidad financiera a medio plazo".

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