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Elecciones en Madrid Madrid, el imán de la economía española que acapara recursos y talento en perjuicio de otras comunidades

El PP y Ayuso presumen de su gestión económica, pero la región madrileña sale muy beneficiada de su condición de capital del Estado y ejerce como fuerza centrípeta sobre otros territorios absorbiendo capital humano y la actividad empresarial además de concentrar la totalidad de la Administración General del Estado, lo que aumenta la desigualdad. 

La terminal T-4 y la torre de control del aeropuerto Madrid Barajas Adolfo Suárez, con las cuatro torres al fondo. E.P.
Imagen de archivo de la terminal T-4 y la torre de control del aeropuerto Madrid Barajas Adolfo Suárez, con las cuatro torres, símbolo del poder económico, al fondo. E.P.

"Si Madrid es tan inhumano, borracho, inseguro, machista, racista e insolidario, ¿por qué se empeñan en venir aquí empresas, trabajadores, artistas, inmigrantes, turistas, estudiantes de toda España y del mundo?", se preguntaba retóricamente el pasado 5 de abril Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, durante un acto en el que además se quejó amargamente de que el Gobierno central discrimina a la región madrileña en el reparto de los fondos europeos y de las ayudas directas para luchar contra la pandemia.

"A los insultos hemos respondido con innovación sanitaria, recuperación económica, empleo y acceso libre a la educación, acogiendo a empresas y ciudadanos que buscaban libertad y paz", añadió ese día Ayuso, sacando pecho por su gestión económica.

Con un 1,6% del territorio y algo más de un 14% de la población total de España, la Comunidad de Madrid aporta el 19,2% del Producto Interior Bruto (PIB) de todo el país. Una pujanza económica sin igual que se puede resumir en los últimos datos publicados por el Colegio de Registradores y que en teoría avalarían las palabras de Ayuso de principios de abril: Madrid fue la región que más empresas atrajo entre el 1 de abril de 2020 hasta el 31 de marzo de 2021 con un saldo positivo 108 nuevas empresas.

El PP y a la propia Ayuso presumen constantemente del empuje económico de Madrid gracias a sus "políticas liberales". Es cierto que en los últimos años la región ha ganado un peso indudable en la economía española, adelantado a Catalunya, pero Ayuso olvida mencionar que Madrid se beneficia de su condición de capital del Estado y ejerce como fuerza centrípeta sobre otras comunidades autónomas, absorbiendo recursos y talento tanto en el sector privado como en el sector público. Es lo que los expertos denominan "economía de aglomeración".

Los datos en este sentido son elocuentes. Un reciente artículo del economista Pablo Allende certifica que en Madrid tienen su sede 29 de las 50 primeras empresas españolas, más de la mitad de las empresas con más de 5.000 empleados y el 40% de las que tienen entre 1.000 y 5.000 empleados. Por lo que respecta al sector público, la región acapara al 40% de los funcionarios de toda España.

"Madrid actúa como un centro que absorbe recursos de las regiones más próximas como son Castilla y León, Castilla-La Mancha y también de Andalucía, especialmente de recursos humanos, sobre todo de personas con una buena cualificacion educativa que llegan a estudiar y ya se quedan", corrobora Ernest Reig, catedrático de Economía Aplicada de la Universitat de València y director de un reciente informe del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) titulado Madrid: capitalidad, economía del conocimiento y competencia fiscal. (PDF, pinchando aquí)

Dicho informe del IVIE certifica que la concentración económica y burocrática favorece a la región en perjuicio de otras atrayendo capital humano y empresarial de "alta cualificación". Sin embargo, no todo es atribuible a los 26 años de Gobiernos del PP en la Comunidad de Madrid. "Esa prosperidad no es sólo fruto de un proceso espontáneo dirigido por el mercado, sino de la acción de los gobiernos centrales de España, que históricamente han seguido políticas que no han contribuido a equilibrar el peso de Madrid", explica Reig.

Entre esas acciones de los sucesivos Gobiernos de España Reig destaca dos: la configuración de una red de transportes radial que sitúa a Madrid como origen y destino, lo que favorece su economía, y la concentración de toda la Administración General del Estado en una misma ciudad, que también ha ejercido una notable influencia en el crecimiento de la región.

Por lo que respecta a la red de transportes, Reig lamenta que "desde los caminos reales en el siglo XVIII hasta el AVE, la red viaria se ha diseñado con una idea centralista y eso perjudica a zonas que también tiene un dinamismo económico importante pero que no han recibido la misma atención, por ejemplo todo el eje mediterráneo. Una empresa que se instale en España y esté buscando un lugar con buenas comunicaciones con mucha probabilidad va elegir un lugar como Madrid, donde va a encontrarse con un gran aeropuerto, el punto central de la red del AVE y mejores carreteras". Los datos dan la razón a Reig: en los tres últimos trimestres del año 2020, la comunidad madrileña recibió el 80,4% de toda la inversión extranjera llegada a España.

En cuanto a lo que se podría denominar la concentración de la Administración General del Estado, la situación también es llamativa. Allende explica que Madrid tiene 200.000 funcionarios más de los que debería de acuerdo a su población. Ese exceso de funcionarios públicos genera "un fenómeno de arrastre" del sector privado que incrementa la desigualdad entre Madrid y el resto del país. "Esas personas y sus familias tiene que consumir y arrastran al comercio y otros negocios como despachos de abogados, consultoras y lobbies que quieren estar cerca de las instituciones públicas. Además, arrastran a personas cualificadas. Todo eso lo que provoca que se estén vaciando muchos territorios de España", añade Allende.

Tanto Reig como Allende lamentan que en España se apueste por un centralismo administrativo cuando sería más útil desde el punto de vista económico y social diseminar las diferentes instituciones y organismos públicos del Estado por todo el territorio tal como se hace en Alemania. "Este asunto es importante en lo que se refiere a la captación de recursos de Madrid. En España no se ha seguido un modelo como el de Alemania o la Unión Europea para utilizar la capacidad del sector público para crear más oportunidades en otros territorios", sostiene Reig.

Ese centralismo administrativo roza en ocasiones lo incomprensible, sobre todo en un país como España que es el segundo más descentralizado desde el punto de vista político de la Unión Europea precisamente después de Alemania. Pero mientras Alemania reparte sus instituciones públicas y empresas por todo el país, "en España nos encontramos con cosas como que la sede de la Conferencia Hidrográfica del Tajo o Salvamento Marítimo están en Madrid". Berlín tiene un 16% de los funcionarios públicos de Alemania y alberga sólo dos de las 50 empresas más grandes. Gracias a esa descentralización, la capital alemana aporta sólo un 4% del PIB alemán con el 6% de la población.

El 'dumping fiscal'

Reig también señala otra circunstancia que favorece la llamada "economía de aglomeración": el dumping fiscal impulsado desde el Gobierno de la región con sus bonificaciones y exenciones fiscales. "Madrid, como gran área metropolitana que es, obtiene crecimientos y rendimientos de la productividad realmente elevados. En eso Madrid no se distingue de otra gran ciudad, pero lo que sí que la distingue, aparte de esa excesiva centralización de transportes y aparato del Estado, es una competencia fiscal que no es leal con otros territorios".

"Vemos que hay personas que por razones de planificación fiscal, por ahorrarse impuestos, se trasladan a Madrid para tener una bonificación del Impuesto de Patrimonio o para aprovechar una presión impositiva más baja del IRPF. El saldo entre los que llegan y se van por cambios de residencia fiscal es muy favorable para Madrid", resume Reig.

El catedrático de la Universitat de València señala también otras consecuencias de la decisión política del Gobierno de la Comunidad de Madrid de impulsar políticas de bajos impuestos, aunque éstas las sufran los propios madrileños: "Esas medidas fiscales tienen unas consecuencias sociales claras: Madrid podría tener, por recursos, unos servicios públicos tan buenos, o mejores incluso, que Euskadi y Navarra, pero no se los da a su población. Eso es una decisión política".

Ayuso hace oídos sordos a esa realidad e insiste a lo largo de la campaña, como ya hiciera en 2019, en acometer "la mayor bajada de impuestos de la historia", una rebaja que favorece a las rentas más altas. La presidenta madrileña asegura una y otra vez que la capacidad fiscal de Madrid es la más elevada de todas las comunidades, superando en nada menos que un 45% la media nacional.

Pero si Madrid ha podido bajar tantos los impuestos, apuntan los expertos, es el resultado de la concentración en la capital de las grandes empresas multinacionales, de los órganos gubernamentales, de las principales universidades y de la inversión en infraestructuras. En definitiva, una multitud de factores que nada tienen que ver con la gestión de la política tributaria, pero que influyen de forma decisiva.

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