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La escasa rentabilidad de los planes de pensiones privados espanta a los ahorradores

En el primer trimestre, entró menos dinero nuevo del que salió en concepto de prestaciones. El rendimiento medio del año pasado fue negativo en más de un 4%.

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Un anuncio de planes de pensiones en una oficina de Bankinter. E.P.

Los planes de pensiones están perdiendo interés de forma acelerada. Cada vez ofrecen una rentabilidad menor. Y prácticamente su único aliciente es la posibilidad de desgravar en el IRPF las cantidades aportadas. De ahí que el dinero de los ahorradores fluya hacia ellos con creciente dificultad y el número de partícipes no pare de bajar.

Los datos del primer trimestre de 2019 son muy elocuentes. Las captaciones netas (es decir, la diferencia entre el dinero aportado y las prestaciones abonadas durante ese periodo) arrojaron un saldo negativo de 173,8 millones de euros, según datos proporcionados por la consultora especializada VDOS.

En el mismo trimestre del año anterior, sin embargo, el saldo había sido positivo en 178,4 millones, lo que supone un cambio de signo que habla por sí sólo sobre el menguante atractivo que los planes de pensiones tiene para los ahorradores en España, pese a ser el complemento clásico de la jubilación pública.

La causa es que su rentabilidad está cayendo en picado, como consecuencia básicamente del bajo interés que ofrece la renta fija y de la mala evolución de los mercados de renta variable, que llevan meses sufriendo descensos generalizados, como consecuencia de la ralentización del crecimiento económico, entre otras cosas.

Según la patronal de instituciones de inversión colectiva (Inverco), la rentabilidad a un año de los planes de pensiones fue del -4,07% en 2018, con caídas superiores al 10% en los de renta variable del sistema individual (los que promueven las entidades financieras para sus clientes), aunque en los últimos meses ha empezado a remontar.

Si se suman los tres sistemas existentes (el individual, el de empleo y el asociado), las carteras experimentaron el año pasado un rendimiento negativo de 3.463 millones de euros, con lo que el patrimonio bajó hasta los 70.440 millones, un 3,34% menos que a finales de 2017.

Este instrumento de ahorro, además, está sujeto a dos comisiones, limitadas por ley: la de gestión, que depende del tipo de inversiones que realicen los planes (máximo del 1,50% del patrimonio para los de renta variable, del 0,85% para los de renta fija y del 1,30% para los de renta mixta), y la de depósito (hasta el 0,20%).

Aun así, en el conjunto de 2018 se registraron aportaciones netas por un valor superior a los mil millones de euros, muy concentradas en el último trimestre, coincidiendo con la campaña que lanzan las entidades financieras para promover los planes de pensiones antes del cierre del ejercicio fiscal.

En concreto, el saldo positivo entre octubre y diciembre fue de 528,9 millones, aunque una tercera parte de ese dinero se evaporó en el primer trimestre de 2019, una vez disuelto el efecto fin de año y desaparecidas las prisas por conseguir la desgravación prevista.

Las aportaciones a los planes de pensiones pueden deducirse de la base imponible del IRPF con un límite de 8.000 euros anuales.