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Fondo de Reserva Hucha de las pensiones: el fin de un 'colchón' y de una máquina de ganar dinero

Las inversiones del Fondo de Reserva de la Seguridad Social rindieron casi 30.000 millones hasta 2017, a pesar de los sucesivos hachazos de Rajoy, que estuvo a punto de dejarla a cero.

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, en una reunión con organizaciones de autónomos. EFE

El Fondo de Reserva de la Seguridad Social, más conocido como la hucha de las pensiones, no sólo fue durante años un colchón frente a eventuales necesidades del sistema, sino también una auténtica máquina de hacer dinero. Sin embargo, esa máquina está ahora prácticamente parada, debido al uso sistemático que desde 2012 se ha hecho del fondo para evitar que la escasez de ingresos impidiera a la Seguridad Social el cumplimiento de sus obligaciones.

La hucha de las pensiones llegó a guardar 66.815 millones de euros en su mejor momento (2011). Esa cifra procedía principalmente de las dotaciones efectuadas hasta entonces por el Gobierno (52.113 millones).

Pero había una cantidad significativa (14.033) que era fruto de las inversiones realizadas con criterios muy estrictos en activos de alta calidad, como la deuda soberana de distintos países, sobre todo la emitida por el Tesoro español.

Esos rendimientos, lógicamente, se resintieron de que el Gobierno del PP empezara a disponer del fondo en 2012, con el fin de hacer frente al descenso de las cotizaciones a la Seguridad Social derivado de la escalada del paro, de la bajada de los salarios y de la creciente precariedad laboral. En sucesivas retiradas, Mariano Rajoy sacó 74.437 millones de euros, lo que dejó en la hucha poco más de 8.000 millones a finales de 2017, su último año completo de mandato.

Durante ese ejercicio, los rendimientos ascendieron a sólo 173 millones de euros, muy lejos de los 2.970 millones de 2012 y de los casi 4.000 que aún se consiguieron en 2015, a pesar de que para entonces la dotación de la hucha de las pensiones ya había caído a la mitad de su nivel máximo de 2011. En total, las inversiones llevadas a cabo por el Comité de Gestión del fondo entre 2000 y 2017 obtuvieron una rentabilidad de 28.932 millones de euros.

Al dirigirse básicamente a deuda pública española, esas inversiones tuvieron otro efecto positivo y es que una parte de los intereses que el Tesoro pagó en aquella época por sus emisiones siguieron en las arcas del Estado, en vez de ir a parar a las manos de prestamistas privados, como la banca u otros grandes inversores institucionales, ya fueran nacionales o extranjeros.

El problema llegó cuando el Tesoro empezó a ofrecer intereses negativos por su deuda a corto plazo, empujado por la política monetaria del Banco Central Europeo. En ese momento, toda la dotación del fondo estaba colocada en dichos activos, lo que le ocasionó un quebranto superior a los 24 millones de euros sólo en 2018.

Rajoy no quiso asumir el coste político de dejar a cero la hucha de las pensiones, y en sus últimos tiempos optó por que la Seguridad Social pidiera dinero prestado al Estado, el mismo procedimiento utilizado por Pedro Sánchez desde que llegó a La Moncloa tras la moción de censura de mayo de 2018. Como consecuencia de ello, el endeudamiento del sistema se ha más que duplicado en dos años y ronda ya los 50.000 millones de euros.