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Fraude laboral El tortuoso camino para hacer cumplir la ley a las falsas cooperativas

Sindicatos y partidos tratan de poner límites a empresas del sector cárnico de Lleida y la comarca de Osona, que aprovechan los resquicios legales para no aplicar el convenio laboral en sus plantillas

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Manifestación de trabajadores de la industria cárnica en Zaragoza.

Las maniobras legales de los gigantes del sector cárnico han conseguido por ahora burlar los controles de la Inspección de Trabajo y las denuncias constantes de los sindicatos. Huelgas incluidas, como la secundada hace dos semanas por 180 trabajadores del matadero leridano Avidel (antigua Milsa), filial leridana de Vall Companys a través de la falsa cooperativa Servicarne. "No se mató ni un conejo, ni un pollo", explica Jesús Ribera, sindicalista de CCOO y responsable de Política Industrial. Un paro del 100% que también tuvo un seguimiento elevado, aunque desigual, en otros mataderos del Grupo Jorge, especialmente en Zaragoza. El sindicalismo ha sido punta de lanza contra las falsas cooperativas, especialmente en la comarca catalana de Osona, donde ha nacido el movimiento Càrnies en lluita (Cárnicas en lucha) de la mano de la COS y otras centrales.

Y si el sindicalismo aprieta, en principio también lo hace la Inspección de Trabajo de la Generalitat de Catalunya, que se ha presentado en varias empresas que utilizan falsas cooperativas de trabajadores, pidiendo contratar a la plantilla por el régimen general de la Seguridad social. Es el caso, por ejemplo, de Le Porc Gourmet, un matadero situado en Osona (Barcelona) y propiedad del aragonés Grupo Jorge, después de que la polémica se abriera paso en los medios de comunicación por las reivindicaciones sindicales. "La movilización de los trabajadores es lo que acaba por obligar a la empresa a hacer contrataciones legales", explica Toni Iborra, activista de Càrnies en Lluita. Pero si en Osona se llegó a un pacto para tender a reducir las falsas cooperativas (un buen pacto para CCOO, que lo lideró, pero malo para la COS, que lo tacha de insuficiente), todavía quedan muchas todo el país.

Y es que parece difícil corregir la situación de las falsas cooperativas. ¿Y qué son, realmente? La maniobra empresarial para tener una plantilla fija, pero sin contrato. "Constituiros en cooperativa y yo os pediré carga de trabajo", dice. ¿Cuál es el beneficio? Pues meramente económico: Un trabajador de alta en la Seguridad Social goza de las condiciones que marca el convenio laboral, mientras que un falso cooperativista puede llegar a cobrar hasta un 30% menos. Aparte, claro, de no contar con derechos como la baja laboral por enfermedad, días de vacaciones, permisos, pagas dobles, antigüedad ... "Incluso se han de comprar la ropa de trabajo con su dinero, por no decir que cualquier día les pueden despedir sin indemnización", enumera Jesús Ribera.

Se trata, pues, de abaratar los costes de contratación. Pero es ilegal. De ahí la pregunta: ¿Y cómo lo hacen, por no cumplir? "Tienen muchas influencias y dinero. Así que cuando alguien les lleva la contraria, lo judicializan y se termina eternizando en el tiempo", apunta el sindicalista de CCOO. Esta es la vía para escapar de las resoluciones.

La CUP pide las actas de Inspección de Trabajo

Y nadie fiscaliza el cumplimiento de las resoluciones? "Por supuesto, estamos todo el día pidiendo las actas de inspección y sanción a la Generalitat, pero no las tenemos", explica Vidal Aragonés, diputado de la CUP en el Parlament. De hecho, el anticapitalista pide "una intervención mucho más clara de la Autoridad Laboral, porque ahora mismo se está incumpliendo todo". Y enumera tres aspectos: a nivel fiscal, la empresa no tributa por su actividad y Antifraude debería intervenir. A nivel laboral, la empresa no aplica el convenio laboral. Y a nivel de la Seguridad Social, no paga las cotizaciones de sus trabajadores ".

Quien realiza las inspecciones es en este caso el Departamento de Trabajo de la Generalitat. Su secretario general, Josep Ginesta, asegura que los abogados de las falsas cooperativas utilizan dos tácticas para "driblar" la legalidad. Por un lado, "son muy rápidas a la hora de alterar sus prácticas, de adaptarse a métodos alternativos de la legalidad". Y en segundo lugar, Ginesta apunta directamente a la modificación de los artículos 42 y 43 del Estatuto de los Trabajadores. "Propician que aparezcan estas falsas cooperativas e incluso hay algunas sentencias que lo validan". O sea que tienen cierto amparo judicial. Se verá con el caso de Servicarne (con presencia en Lleida), que ya tiene sobre su mesa las actas de una inspección. Pero en vez de cumplirlas, Ginesta cree que las llevarán a los juzgados: "Y llegará hasta el Tribunal Supremo, seguro".

Manifestación de trabajadores de la industria cárnica en Lleida.

El Departamento también está intentado aplicar los cambios derivados de la modificación de la Ley catalana de Cooperativas, aprobada por el Parlament en 2017, justamente para impedir cualquier resquicio legal a las falsas cooperativas. Un cambio que implicaba que los socios cooperativistas tenían que estar dados de alta en la Seguridad Social y disfrutar al menos de un mínimo de prestaciones consignadas en los respectivos convenios colectivos.

Le Porc Gourmet: Modelo a seguir o victoria agridulce?

Finalmente, Ginesta alaba la Mesa de Negociación que permitió llegar a un acuerdo en el conflicto en Le Porc Gourmet, un matadero situado en Santa Eugenia de Berga (Barcelona). Lo pone como modelo a seguir. Un modelo que, sin embargo, dista de ser valorado entre buena parte de la plantilla. Según explica Toni Iborra, de Càrnies en Lluita, el pacto negociado por CCOO con Le Porc Gourmet no termina de hacer justicia a la situación de inseguridad laboral generada. "La empresa estafó la Seguridad Social las cotizaciones de 1.350 trabajadores durante cuatro años. Esto, según cálculos de los sindicatos, eleva a 80 millones de euros la deuda que tiene la empresa. Pero resulta que el pacto para pasar de falsas cooperativas al Régimen General contemplaba no ejecutar el pago retroactivo de la mayor parte de la deuda". Así que, según los datos que Iborra tiene sobre la mesa, la empresa sólo tendrá que devolver entre dos y cuatro meses de cotización por trabajador; o sea, en el mejor de los casos un 10% chaleco de la deuda. Se le perdona, pues, el 90% restante.

Asimismo, Iborra critica que el pacto dejó 80 despedidos sin readmisión posible y que aún hoy en día tienen grandes problemas laborales con Le Porc Gourmet: "No han pagado las vacaciones, no se pueden hacer elecciones sindicales ...". Si el sindicato COS ha liderado la línea más combativa en los mataderos de Osona, CCOO defiende que el pacto al que llegó "tienes carencias, pero en general es un paso adelante muy importante". El enfrentamiento es total. La animadversión es mutua. Una división que también se replica en el ámbito político, con la división entre la Conselleria (en manos de ERC) y la CUP.

En todo caso, la reconversión de falsas cooperativas en Régimen General tampoco ha sido generalizada en toda la comarca. Sí en la planta que Le Porc Gourmet tiene en Santa Eugenia de Berga, donde cada día se matan unos 15.000 cerdos. Pero en el conjunto de Osona pasan por otros mataderos unos 45.000 ejemplares porcinos. Y según Iborra, parte de esta carga de trabajo se hace mediante falsas cooperativas.

Las Kellys y los ciclistas de Deliveroo

Y sólo es Lleida o Osona. La lista geográfica, pero también de sectores laborales, se amplía. Según el diputado Vidal Aragonés, "también ha afectado periodistas de Televisión Española y Televisió de Catalunya contratados mediante sociedades pantalla, camareras de habitación de los hoteles ... y desde hace un tiempo, también los repartidores de Deliveroo y Globo, aunque en este caso bajo la rendija legal de falsos autónomos". O sea, prestan un servicio para una empresa, pero sin contrato.

El secretario general de Trabajo, Asuntos Sociales y Familia también opina que se está produciendo un "efecto contagio"a otros sectores y alerta de la "gran amenaza" que supone, por lo que redoblarán las inspecciones. Mientras que el diputado anticapitalista concluye: "La idea es clara: Las empresas no quieren tener un marco de relaciones laborales".