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Benaguasil ¿Qué hay detrás del misterioso PAI de Benaguasil?

Este municipio valenciano reactiva un PAI que podría duplicar la vivienda construida con dinero de un fondo de inversión internacional del cual no se sabe el nombre. Nadie duda que el proyecto es inviable, pero entonces, que hay detrás?

Benaguasil
Benaguasil. Ayuntamiento de Benaguasil

Un proyecto de construir 4.500 viviendas –duplicando la edificabilidad actual del municipio-, con campo de golf, instalaciones hípicas, centros comerciales y un hotel de 250 habitaciones? En 2021? Parece una broma, pero este es el PAI aprobado en la zona del Molí Nou de Benaguasil en 2009 que ahora parece que querría relanzar un fondo de inversión internacional, ante la incredulidad de los vecinos, la oposición y los expertos. Aunque Joaquín Segarra, alcalde popular de la localidad desde el 2003, asegura que la iniciativa es seria y que servirá para crear puestos de trabajo, apuntalar el comercio local y generar riqueza en la población.

Fuentes del Ayuntamiento precisan a Público que, por ahora, solo tienen el interés de una empresa para hacerse con el 65% de los terrenos afectados por el PAI para poderse convertir en agente urbanizador, "y, si lo consigue, nos tiene que traer un proyecto detallado". Este, en ningún caso, podría superar la edificabilidad original aprobada por la Dirección Territorial de la Generalitat, pero nada le obliga a construirlo todo o a hacerlo igual, siempre según las mismas fuentes municipales. Aun así, el área afectada son 2,6 millones de metros cuadrados de huerta donde se producen naranjas, alcachofas y cebollas. La empresa urbanizadora debe comprar, como mínimo, dos terceras partes para poder iniciar las obras, de unos terrenos, el 14% de los cuales ya fueron adquiridos durante el primer PAI fallido y ahora están controlados por la Sareb. Desde el Ayuntamiento se reafirman en que “si viene una empresa y nos propone una inversión, nuestra obligación es ayudarla", pero en el pueblo, mucha gente no se lo acaba de creer.

Pero, a pesar de las dudas, desde agosto la empresa ofrece a los propietarios de tierras firmar un contrato de compromiso de venta que se haría efectivo solo en caso de conseguir el 65% del terreno, imprescindible para iniciar el PAI. "Al principio mucha gente era reticente, porque firmas un papel pero no ves dinero, pero a medida que el plazo se agota más gente se anima a firmar", explica un vecino de Benaguasil que prefiere no ser identificado. El motivo es que se ofrecen hasta 12.000 euros la fanegada [833 metros cuadrados], muy por debajo de los 60.000 que llegaron a pagarse antes de la crisis pero todavía muy por encima de entre los entre mil y 1.300 que vale la tierra rural.

Mapa de la localidad de Benaguasil.

El misterio del proyecto

"Nadie se cree que vayan a hacer este proyecto –explica Josep Tarín, ex-concejal de Compromís en el municipio- y, como la opacidad del equipo de Gobierno es total, por el pueblo circulan todo tipo de rumores". El más extendido es que el objetivo es una instalación fotovoltaica, fundamentado en que la empresa intermediaria con el fondo internacional es Himin, una compañía de Elche dedicada a la producción de este tipo de energía. Además, hace aproximadamente un año que el fondo de inversión israelí Solaer compró la mitad de Himin y, desde entonces, ha iniciado una intensa campaña de inversiones en granjas solares en el País Valencià, Aragón, Murcia y las Canarias, además de la compra de seis parques solares en Italia. Desde el Ayuntamiento no confirman, pero tampoco desmienten, que sea Solaer quién se encuentra detrás el proyecto.

El problema es que no es rentable pagar este precio el terreno para instalar placas. Comprar las 260 hectáreas del Molí Nou a 12.000 euros la fanegada implica una inversión –solo en terreno- de unos 37 millones. Mientras la misma empresa anuncia que pagó 162.000 euros por las cien hectáreas donde construirá una planta solar de 50 MW en Elx. "En Benaguasil no se instalarán placas solares, es imposible –explica a Público un experto que conoce bien el sector-, pero tampoco podemos saber cuáles son los intereses de la empresa. Hay que tener en cuenta que no tienen por qué ser a corto plazo. Pueden adquirir los terrenos y dejarlos abandonados el tiempo que haga falta hasta que se revalorice el mercado, o puedan hacer una permuta por otros que sí que les interesen para su negocio, o pueden estar buscando diversificarse". Desde Público se ha intentado obtener la versión de Himin, sin éxito.

Un PAI maldecido

Otra teoría la aporta la concejala del PSPV, Laura Mitrugno y tiene que ver con las vicisitudes legales que rodean el PAI del Molí Nou. Aprobado por el Pleno municipal el 2006 y validado por la Generalitat el 2009, sufrió una primera tropiezo cuando la Confederación Hidrográfica del Júcar emitió un informe negativo sobre los usos del agua, lo que motivó que la Delegación del Gobierno recorriera el proyecto, que encalló en el TSJCV. Mientras tanto, el estallido de la burbuja inmobiliaria supuso el abandono definitivo del proyecto y el inicio de un nuevo pleito. Las inmobiliarias afectadas, agrupadas en Benaguasil Urbana, reclamaron al Ayuntamiento los 3,5 millones de euros que habían avanzado en concepto de mejoras del contrato, en entender que la no ejecución era culpa del consistorio. "El Ayuntamiento ya se había gastado el dinero, así que se enfangó en un proceso judicial que todavía no ha acabado –explica Mitrugno- y que se ha mantenido en total opacidad, incluso parsa la oposición".

En 2018 el Supremo condenó el Ayuntamiento a pagar casi 4 millones de euros en una sentencia firme, pero el consistorio optó entonces para reclamar a Benaguasil Urbana 40 millones de euros en concepto de los IBI impagados durante todos estos años, "una estrategia para alargar el cumplimiento de la sentencia", asegura Mitrugno. Para esta regidora "el actual proyecto huele muy mal y juraría que tiene alguna relación con esta deuda. No acabo de ver donde está la trampa, pero de esta gente te lo puedes esperar todo".


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