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Los líderes de la UE, enfrentados sobre cómo será un ’plan Marshall’ todavía lejos de lo que quiere España

El equipo de Pedro Sánchez, apoyado por Italia, pretende que el fondo consista de subvenciones que no haya que devolver a Bruselas. En Holanda y otros países del Norte están de acuerdo con que un fondo es necesario, pero prefieren que el dinero se reparta en forma de préstamos. Las posiciones siguen alejadas

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante la reunión del Consejo Europeo Extraordinario celebrada por videoconferencia. MONCLOA/Borja Puig de la Bellacasa
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante la reunión del Consejo Europeo Extraordinario celebrada por videoconferencia. MONCLOA/Borja Puig de la Bellacasa

IVO ALHO CABRAL

Los líderes de los 27 países de la UE se han reunido en la tarde del jueves de manera telemática por cuarta vez en poco más de un mes. Durante cuatro horas, han tratado de pintar las líneas generales del plan de recuperación post-crisis, todavía plagado de interrogantes.

Un llamado plan Marshall europeo, cuyo tamaño orbita entre 1 billón y 1,5 billones de euros (algo menos de lo que manejaban los últimos documentos de la Comision Europea), según ha explicado la ministra de Exteriores, Arancha González Laya, tras la videoconferencia en la que ha participado el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez

Lo que sí han acordado los jefes de Estado y de Gobierno de la UE es la creación en sí del fondo de recuperación post-crisis, "suficientemente grande como para lidiar con la extensión de la crisis y dirigido hacia los sectores y las regiones de Europa más afectadas", en palabras del presidente del Consejo Europeo, Charles Michel.

Sin embargo, no hay más detalles de momento más allá de que existirá y que su tamaño podría superar el billón de euros, una cifra cercana al PIB de España.

La presidenta de la Comisión Eureopa, Ursula von der Leyen, conversa con el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, tras la rueda de prensa posterior a la cumbre de la UE en la que ha comenzado la discusión del 'plan Marshall' contra la crisis del coronavirus. REUTERS/pOOL/Olivier Hoslet

Las posiciones se mantienen alejadas sobre cómo conseguir el dinero (si habrá deuda común o no) y cómo repartirlo (si a través de subvenciones o préstamos que haya que devolver). Será el equipo de la presidenta de la Comisión Europea el que tratará de buscar la cuadratura del círculo y desarrollar una nueva propuesta en las próximas semanas.

Préstamos contra subvenciones

El principal terreno de batalla será cómo se distribuirá el dinero desde Bruselas a las capitales que lo necesiten. Desde Francia, Italia y España piden subvenciones para poder realizar inversiones sin que la deuda se dispare. El presidente francés, Emmanuel Macron, que ha calificado la situación de "momento de la verdad", ha abogado por "verdaderas transferencias presupuestarias".

Italia y España piden  que la ayuda sea en subvenciones para poder invertir sin que su deuda se dispare

Pero la batalla no se avecina sencilla. Desde otros lugares como Alemania, Países Bajos y Suecia prefieren que las transferencias sean préstamos. El canciller austriaco, Sebastian Kurz, avisó en un mensaje por Twitter tras la cumbre de que se opondrá a cualquier subvención a cargo del fondo de recuperación. "Deberíamos hacer esto a través de préstamos. Una mutualización de la deuda, o eurobonos, no es aceptable".

La solución final que pretende la Comisión es que sea una mezcla creativa de ambos instrumentos: préstamos y subvenciones.

Eurobonos, con otro nombre

En cuanto a la financiación, el Gobierno español ha llegado a proponer la emisión de deuda perpetua. Títulos de deuda cuyo principal nunca se devolvería; solo se pagarían los intereses cada año con impuestos europeos.

Si bien no parece que en algunas latitudes vayan a tragar con esa propuesta, la idea de que Bruselas se endeude sí parece tener algunas posibilidades. No serán eurobonos, pero sí podría haber algún tipo de endeudamiento conjunto.

Que la idea esté recibiendo algo más de acogida es una señal de que "incluso los halcones del Eurogrupo se dan cuenta de que si queremos dar recursos extraordinarios necesitamos una vía extraordinaria", según apuntaban fuentes desde el entorno español de las negociaciones antes de la reunión.

Quedan muchos interrogantes sobre la mesa, pero todos los líderes han apuntado hacia un cambio de tono. "Vemos el inicio de una dinámica de negociación y vemos a España en el centro del juego", apuntaba la ministra González Laya.

Antes de conectarse con sus homólogos europeos, la alemana Angela Merkel ya marcaba un tono positivo. Avisaba en su parlamento nacional que su país debía prepararse para contribuir "significativamente" al presupuesto comunitario. "Alemania solo puede prosperar en el largo plazo si Europa está en buena forma",  remataba. Según ha trascendido, Merkel habría sido clave para conseguir un consenso general este jueves en torno a la necesidad de un fondo de tamaño considerable.

Vista exterior de la sede de la Comisión Europea, en Bruselas, Bélgica, 23 de abril de 2020. REUTERS / Johanna Geron

Aunque aún no se sabe cómo será ese fondo, la propuesta con la que Ursula Von der Leyen llegaba a la reunión sugería que la Comisión podría pedir prestado 320.000 millones de euros en el mercado, de los que prestaría aproximadamente la mitad de esa cantidad a los Estados. La otra mitad iría a parar al presupuesto a largo plazo de la UE para el periodo 2021-2027. Las capitales podrían devolver esos préstamos más allá de 2027 o, como alternativa, se podrían retornar a través de futuros ingresos adicionales al presupuesto de la UE. Por ejemplo, con nuevos impuestos europeos.

Von der Leyen proponía una cifra total de 2 billones de euros finales en recursos movilizados, contando con el dinero de otras fuentes que se puede atraer para inversiones a través de un efecto palanca. Sin embargo, los técnicos de la Comisión tendrán que retrabajar la proposición, ahora ya con el visto bueno oficial de los líderes, para tratar de acercar posiciones.

El calendario es incierto en estos momentos. Con la propuesta que el equipo de Von der Leyen preparará, en Bruselas esperan que los líderes necesiten varias reuniones, a distancia y quizá en persona en junio, para aprobar un paquete final.

El objetivo es que el plan Marshall esté en funcionamiento el 1 de enero de 2021, con el presupuesto de la UE. 

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