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Mario Draghi ganó 401.400 euros en 2018 como presidente del BCE

Luis de Guindos cobró 200.704 euros por siete meses como vicepresidente de la entidad monetaria de la Eurozona

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El presidente del BCE, Mario Draghi, y el vicepresidente, Luis de Guindos, antes de la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Gobierno de la entidad, en Fráncfort. EFE

El sueldo de Mario Draghi como presidente del Banco Central Europeo (BCE) aumentó un 1,1% en 2018, hasta los 401.400 euros, una mejora sensiblemente inferior a la subida del 1,8% del año anterior, mientras que Luis de Guindos recibió un salario básico de 200.704 euros por los siete meses que ocupó la vicepresidencia del instituto emisor y su predecesor en el cargo, el portugués Vítor Constancio, cobró 143.360 euros por su labor entre enero y mayo de 2018.

Desde la llegada a la presidencia del BCE de Mario Draghi en 2011, el salario básico del máximo responsable de la política monetaria de la eurozona se ha incrementado un 8,1%.

En 2011, cuando Jean Claude Trichet ocupó la presidencia del BCE durante diez meses y Mario Draghi durante los meses de noviembre y diciembre, el salario básico del presidente del BCE fue de 371.148 euros anuales.

Desde el estallido de la crisis financiera en 2007, el presidente del BCE ha visto incrementado su salario en un 16,3%.

La subida del 1,1% del salario de Draghi en 2018 respecto al año anterior refleja en parte los problemas del BCE para alcanzar de manera sostenida su objetivo inflación en la zona euro ligeramente por debajo del 2%, después de que los emolumentos del presidente del BCE aumentasen un 1,8% en 2017, mientras que la subida fue del 1% en 2016, del 1,6% en 2015, del 0,4% en 2014, del 1,1% en 2013 y del 0,8% en 2012.

Guindos, vicepesidente desde junio

Por su parte, el vicepresidente del BCE, cargo que ocupa desde el pasado mes de junio el español Luis de Guindos y que entre enero y mayo de 2017 desempeñó el portugués Vitor Constancio, recibió en 2018 un salario base de 344.064 euros, un 1,1% más que en 2017, en línea con la mejora aplicada al sueldo de Draghi y con la del resto de miembros del Comité Ejecutivo del BCE.

En concreto, Luis de Guindos recibió 200.704 euros por su labor como vicepresidente del BCE, cifra sensiblemente superior a los 73.650 euros al año que cobró en 2017 como ministro de Economía, Industria y Competitividad de España, mientras que su predecesor en el cargo recibió 143.360 euros por los cinco meses de 2018 en que ocupó la vicepresidencia de la institución.

Los sueldos del resto de miembros del directorio del BCE que permanecieron todo el año en el cargo (Peter Praet, Benoît Coeuré, Yves Mersch y Sabine Lautenschläger) alcanzaron los 286.704 euros anuales, frente a los 283.488 euros de 2017.

Por su parte, los miembros del BCE empleados en el Consejo del Mecanismo Único de Supervisión (MUS), exceptuando a Sabine Lautenschläger, recibieron en conjunto 793.064 euros en 2018, de los que 286.704 euros correspondieron al salario de su presidenta, Danièle Nouy, que vio mejorado un 1,1% su sueldo básico en relación a 2017. Desde el pasado mes de enero, el italiano Andrea Enria asumió la presidencia del MUS al terminar el mandato de cinco años de Nouy.

El BCE precisó que los ejecutivos de la entidad y los miembros a tiempo completo del Consejo de Supervisión reciben un salario base y otros complementos por residencia y representación. Sin embargo, el presidente de la institución dispone de una residencia oficial propiedad del BCE en lugar de dicha prestación por residencia.

Por su parte, los miembros del Consejo de Supervisión empleados por el BCE que trabajan a tiempo parcial pueden cobrar, además del sueldo base, un salario variable basado en el número de reuniones a las que asisten. En 2017, el importe abonado por este concepto fue de 96.470 euros, un 72% menos que los 343.341 euros de 2016.

"De acuerdo con lo dispuesto en las condiciones de contratación del personal del Banco Central Europeo, los miembros del Comité Ejecutivo y del Consejo de Supervisión tienen derecho a complementos salariales por residencia, hijos y educación, en función de sus circunstancias individuales", explicó el instituto emisor europeo.

En esta línea, añadió que las prestaciones salariales están sujetas a tributación a la Unión Europea y a deducciones por aportaciones al plan de pensiones y a los seguros médico y de accidentes, mientras los complementos salariales no están sujetos a tributación y no computan a efecto de pensiones.

Gasta 15 millones en personal

En términos generales, el BCE dedicó a gastos de personal, que incluyen salarios, complementos salariales, primas de seguros, indemnizaciones y gastos diversos para los empleados, un importe total de 515 millones de euros, frente a los 535 millones del año anterior, a pesar de que la institución elevó el número de empleados equivalentes a tiempo completo hasta los 3.546 efectivos, frente a los 3.254 de 2017, de lo que 337 ocupaban puestos directivos.

No obstante, la partida destinada al pago de salarios y complementos alcanzó el año pasado los 398 millones de euros, frente a los 350 millones de 2017.

"Los costes de personal descendieron en 2018 debido a una disminución del gasto
relacionado con las prestaciones post-empleo, otras prestaciones a largo plazo e
indemnizaciones por cese de contrato", explicó el banco central.

El BCE gana un 23.5% más en 2018

Por otro lado, el BCE informó de que en 2018 logró un beneficio neto de 1.575 millones de euros, cifra que representa una mejora del 23,5% respecto a las ganancias de 1.275 millones en 2017, con un incremento del 25,7% de los ingresos por intereses netos, hasta 2.277 millones, mientras que la entidad ingresó un 16,1% más por los honorarios y comisiones cobradas a las entidades de la zona euro, hasta 511 millones.

"El beneficio neto del BCE se distribuye a los bancos centrales nacionales de la zona del euro", subrayó el BCE, señalando que su Consejo de Gobierno decidió realizar una distribución provisional de beneficios, por importe de 1.191 millones de euros a los bancos centrales nacionales el 31 de enero de 2019, mientras que en su última reunión acordó distribuir este viernes los beneficios restantes, por importe de 384 millones de euros.

En concreto, los ingresos netos por intereses derivados del programa de compra de activos (APP) aumentaron en 245 millones de euros hasta situarse en 820 millones de euros, como resultado de las compras continuadas de valores y del mayor rendimiento de los valores adquiridos durante el año en comparación con los rendimientos históricos de la cartera.

En cambio, como resultado de las amortizaciones, los ingresos netos por intereses obtenidos dentro del Programa para los Mercados de Valores (SMP) descendieron un 14%, hasta el nivel de 384 millones de euros, incluyendo 127 millones de euros por los intereses derivados de la tenencia del BCE de deuda pública griega, frente a los 154 millones de 2017.

Las tasas cobradas a las entidades supervisadas ascendieron a 518 millones de euros, frente a los 437 millones del año anterior a raíz principalmente del trabajo asociado a las evaluaciones globales y los test de estrés de la Autoridad Bancaria Europea (EBA por sus siglas en inglés). Estas tasas tienen por objeto recuperar los gastos incurridos por el BCE en el ejercicio de sus funciones de supervisión, indicó la entidad.