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El mazazo de volver al trabajo: miedo a perder el empleo, secuelas del confinamiento y aislamiento en la oficina

La reincorporación tras la vuelta de las vacaciones ya no es como antes de la pandemia. La nuevas condiciones laborales, ya sea de manera presencial o teletrabajando, y la diferente relación entre empleados y empresa puede afectar psicológicamente a los trabajadores.

28/04/2020.- Una empleada de la cadena de pizzerias Telepizza entrega un pedido tras una mampara de protección en uno de sus establecimientos en Alcobendas, Madrid, este martes. Telepiza presenta las medidas piloto con las que funcionará el servicio de re
Una empleada entrega un paquete tras una mampara de protección. EFE/Emilio Naranjo

La llegada del coronavirus ha trastocado la vida de prácticamente toda la población española. Tras varios meses de confinamiento, de cierre de los negocios y de millones de ERTE, la mayoría de españoles ya se están reincorporando a sus puestos de trabajo, ya sea de forma presencial o a través del teletrabajo.

Ahora, muchas empresas y trabajadores se enfrentan a un nuevo reto: volver a a sus puestos con la máxima seguridad para no contagiarse. Entre las medidas más comunes se encuentran la distancia de seguridad, la toma de temperatura, los turnos y los días alternos entre trabajo presencial y teletrabajo. Algo que, tras un largo confinamiento y todos los cambios e incertidumbres que provoca esta situación sanitaria, puede afectar psicológicamente a los trabajadores.

El confinamiento ha generado un gran impacto psicológico entre los trabajadores, más entre los sanitarios. Según diversos estudios de la Universidad Complutense de Madrid, el 40% de los trabajadores sanitarios sufre estrés postraumático y gran multitud de trabajadores padece de altos niveles de estrés.

Miedo a volver al trabajo presencial

Además, el miedo a un nuevo confinamiento preocupa a los trabajadores españoles. Tras un largo periodo de confinamiento y sin haber visto en ningún momento que los casos de coronavirus se quedaban a cero en España, septiembre es el mes en el que muchos trabajadores y alumnos tienen que volver a su vida laboral anterior, aunque esté muy marcada por las medidas covid.

El miedo a infectarse y a infectar a su familia es uno de los pensamientos a los que deben enfrentarse los trabajadores que se incorporan de manera presencialc."Desde abril los psicólogos tuvimos que intervenir en algunas empresas por miedo al contagio y a llevar el virus a casa. Hay que dar pautas para reducir el estrés y por otro lado dar pautas para enfrentar el problema", explica a Público Isabel Aranda, vocal del Colegio Oficial de Psicología de Madrid y psicóloga del trabajo.

"El estrés y el miedo puede afectar mucho a nuestra sociabilidad y por eso es importante aprender a centrarse en las soluciones que pasan por las medidas de prevención, que son las cosas que podemos controlar", añade.

Necesidad de relacionarse y cambios en las relaciones

Otro de los cambios con los que se van a encontrar o se están encontrando los trabajadores es que no están teniendo un regreso como tal, puesto que muchas personas ni siquiera vuelven físicamente a su oficina, sino que se quedan en su casa para continuar teletrabajando, o bien se reincorporan de forma parcial utilizando fórmulas mixtas de presencialidad y trabajo en remoto, lo que dificulta las relaciones con sus compañeros.

Carlos trabaja en una empresa de telecomunicaciones en Madrid y solo va a la oficina dos días por semana. Explica a Público que se siente muy "aislado", ya que tres días a la semana está solo en su casa y los dos que va a la oficina no puede relacionarse prácticamente con sus compañeros.

"Ahora me siento un autómata que va y viene al trabajo sin relacionarse prácticamente con nadie"

"Yo solía bajar a tomar el café todas las mañanas y a fumar un cigarrillo con un par de compañeros a mediodía y ahora no puedo hacerlo", explica. "Se han acabado las comidas en el comedor, el cruzarte con un compañero en el baño y charlar un poco y las cañas de los viernes. Es como si se fuese una parte de mi vida, la verdad. Ahora me siento un autómata que va y viene al trabajo sin relacionarse prácticamente con nadie", lamenta.

La psicóloga Aranda añade que el hecho de sentirse parte de un grupo, en definitiva, el "apoyo social", es muy importante para los trabajadores. "Para algunas personas el entorno laboral es muy importante, incluso es el único entorno de su día a día; por ese motivo, cuando este desaparece, desaparece el apoyo social. Es muy importante que haya interacciones por otros medios como puede ser WhatsApp, Zoom o Skype", explica.

Aunque el teletrabajo tiene multitud de virtudes, también tiene riesgo de que los trabajadores se vean afectados psicológicamente y con un alto nivel de estrés.
Los sindicatos han advertido del riesgo de que se prolongue la jornada laboral de las personas que teletrabajan y de que no disfruten de los descansos necesarios establecidos por la normativa.

Además, el trabajo en la soledad de cada casa puede ser duro para algunas personas y el teletrabajador puede sentirse aislado. Para evitarlo es aconsejable celebrar reuniones por videoconferencia con otros compañeros para abordar cuestiones propias del trabajo.

En este aspecto, Aranda explica que "es muy importante el tiempo de conexión y el contacto con los compañeros y con el jefe. Si no existe un contacto puede que algunas personas acaben llegando a desconectarse del mundo y la desconexión lleva a pensamientos negativos, incluso catastrofistas. Por este motivo es muy importante evitar el aislamiento tanto por parte del trabajador como por parte de la empresa", cuenta.

Miedo a perder el trabajo

El miedo a perder el trabajo es sin duda otro factor que afecta psicológicamente a los trabajadores. De hecho, este miedo ahuyenta a las personas más vulnerables de la realización de las pruebas PCR. Es decir, no es que teman al virus, es que temen al hecho de que por tenerlo se queden sin su puesto de trabajo.

Debido a este miedo , hay trabajadores que se han saltado el confinamiento sabiendo que están contagiados. Además, los datos no son buenos ya que la pandemia ha arrasado con dos tercios del empleo creado en seis años de precaria recuperación, devolviendo el paro a niveles de principios de la anterior crisis, con más de 3,8 millones de demandantes de trabajo. La Seguridad Social ha perdido 752.000 afiliados desde mediados de marzo, 812.000 asalariados siguen en ERTE y 147.000 autónomos en cese de actividad.

"En este momento no podemos proyectar nuestro futuro porque no sabemos qué va a pasar. El futuro hay que pensarlo poco a poco. Hoy tengo trabajo, hay que centrarse en el presente. A nivel mental hay que centrarse en el presente", finaliza Aranda.

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