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Las medidas para regular el teletrabajo no garantizan la conciliación para millones de familias

El Gobierno quiere aprobar este martes en el Consejo de Ministros las bases para una ley que regule el teletrabajo. Desde los sindicatos recuerdan que ésta no es una medida de conciliación y reclaman soluciones urgentes que garanticen los derechos laborales y las tareas de cuidados. El ejecutivo lleva días anunciando la puesta en marcha de una incapacidad temporal para progenitores que tengan que cuidar a niños en cuarentena, pero los sindicatos afirman que la medida no esta sobre la mesa de negociación. 

Aula vacía
Aula vacía en un colegio de Madrid / EFE

Marisa kohan

Ester no sabe cómo se las arreglará si a su hija la confinan en casa porque alguien de su clase burbuja de positivo por covid. Describe los meses de confinamiento por el estado de alarma como "una experiencia horrorosa" por la que no querría volver a pasar. Si bien reconoce que el hecho de que su empresa le permitiera teletrabajar hizo posible ocuparse de ella, afirma que "hasta que acabó el colegio fue una auténtica locura. Si vuelve a suceder creo que necesitaré una baja por depresión".

La niña, de diez años, volvió a clase el pasado 17 de septiembre en un colegio de la Comunidad de Madrid sin saber si podría mantener el empleo a distancia. Su empresa, una multinacional del sector de la ingeniería, había establecido una fecha límite hasta finales de septiembre. "Este viernes nos comunicaron que ampliaban el plazo hasta el 31 de octubre en vistas de la situación y que seguirían evaluando", afirma.

Explica que no puede compartir los cuidados con nadie. Su expareja es médico de urgencias en un hospital del sur de la capital (uno de los distritos confinados desde este lunes) y que sus "horarios imposibles" y las medidas de prevención hacen que no pueda asumir su parte de los cuidados. "Tener a los hijos en casa es un intensivo que hace tremendamente complicado poder trabajar y cuidar al mismo tiempo".

El caso de María es muy distinto. Empleada en una gasolinera de la provincia de Toledo, su trabajo no se puede realizar a distancia. Durante el confinamiento, debido a la disminución de trabajo, su empresa le redujo la jornada a la mitad sin tocarle el sueldo, pero descontándole diez días de vacaciones. Mientras estaba en el trabajo, a su hija de siete años la cuidaba una vecina y le puso un refuerzo para que pudiera acabar el colegio sin perder el paso. Un coste, relata, que se llevaba unos 450 euros, casi la mitad de su sueldo que apenas supera los 1.000 euros mensuales.

Si cierran el colegio o confinan a su hija por un positivo por covid en su clase, ha acordado con su vecina que ésta la seguirá cuidando, aunque tendrá que incrementar las horas y pago. El problema, afirma, es si la persona que la cuida o alguien de su familia se infecta. "En ese caso aún no sé qué haré", confiesa, pero tiene claro que será ella la que intente negociar con su empleador o la que acabe dejando el empleo. Su marido trabaja de transportista. Durante el confinamiento no dejó tampoco de trabajar (parte de su tarea consistía en surtir a hospitales de material básico) y gana unos pocos cientos de euros más que ella. "No es algo que hayamos debatido, pero está asumido que seré yo la que busque una solución", explica.

La casuística es muy amplia y en las puertas de los colegios estos primeros días de clase se forman corrillos (de madres, principalmente) en los que el único tema de conversación versa sobre el problema de la conciliación. Pero a día de hoy, siete meses después de que se declarara la pandemia y tres después de que se levantara el estado de alarma, aún no existen respuestas a la pregunta de cómo podemos conciliar si tenemos que teletrabajar al mismo tiempo. Tal como aseguran muchas familias y diversos sindicatos, las medidas puestas en marcha por el Gobierno central al inicio de la pandemia bajo la denominación de plan Me Cuida, han demostrado ser insuficiente y necesita ser reforzadas con medidas adicionales a la altura de la emergencia sanitaria y económica que vive la sociedad.

El teletrabajo no es una medida de conciliación

Este martes, el Gobierno quiere aprobar en el Consejo de Ministro las bases para una ley de teletrabajo. Un acuerdo que parece casi cerrado para el sector público, pero que aún le quedan flecos sueltos para el sector privado, donde los actores sociales siguen teniendo aún importantes diferencias. Una regulación que muchos ven como un alivio al problema de la conciliación, pero que sólo puede disfrutar una porción pequeña de la población (según datos del INE un 34% de personas pueden haber teletrabajado durante el confinamiento) y que esconde serios retos.

Los sindicatos tienen claro que el trabajo a distancia (o teletrabajo) no es una solución para la conciliación. "Somos conscientes de que muchas trabajadoras, sobre todo, la ven de esa forma, pero no podemos caer en esa trampa, porque al final somos las trabajadoras las que abandonamos nuestro puesto de trabajo presencialmente", afirma a Público Cristina Antoñanzas, vicesecretaria general de UGT. "El teletrabajo es una forma de organizar el trabajo dentro de la empresa, pero es difícil imaginar que podemos volver a lo que ocurrió en el estado de alarma, en que la mayoría tenía que teletrabajar mientras hacían la comida, atendían las tareas escolares de los niños o cuidaba de familiares dependientes. Como los cuidados recaen fundamentalmente sobre nuestras espaldas, somos las mujeres las que acabamos abandonando el puesto de trabajo y depauperándonos", añade esta sindicalista.

De hecho Antoñanzas defiende que tiene que haber una regulación del teletrabajo pero que el trabajo presencial también es clave. "En muchas empresas son los hombres los que acaban retornando el trabajo presencial y yendo físicamente a los puestos de trabajo y también son ellos los que más habitualmente acaban acaparando las promociones, porque si un jefe promociona a alguien ¿a quién elegirá? ¿Al que ve en la oficina o a la que está teletrabajando y no pisa la oficina? Esto no puede servir para que las mujeres salgamos del mercado laboral otra vez", afirma.

El plan Me Cuida puesto en marcha por el Gobierno al principio de la pandemia y que finaliza este martes 22 de septiembre, aportó algunas soluciones a la conciliación que los sindicatos consideran insuficientes. El plan establecía la preferencia por el teletrabajo, la adaptación de la jornada para flexibilizar horarios y ahondaba en la reducción de la jornada laboral, una medida que no es nueva, pero que el plan ampliaba al 100% de la jornada labora.

"El plan me cuida se basa en dos pilares princpales: en la adaptación de la jornada laboral y en la reducción de la jornada, además de primar el teletrabajo. Creemos que la primera es una medida muy útil para la conciliación, pero estamos viendo que las empresas ponen enormes dificultades para hacer esta adaptación para poder cuidar a un familiar", afirma Carlos Gutiérrez, responsable de Juventud y nuevas realidades del trabajo de CCOO. Explica que la reducción de la jornada es otra medida que tendría que ayudar a la conciliación, pero conlleva una reducción de salario proporcional al tiempo descontado. La novedad del plan me cuida es que esta medida se podía pedir para el 100% de la jornada, pero sin sueldo.

"Las familias trabajadoras no podemos vivir con cero euros. Por eso, lo que planteamos ya desde el mes de mayo, no ahora en septiembre cuando aún no tenemos alternativas, es que se implantase algún tipo de prestación o subvención que amortiguara la reducción salarial que conlleva la reducción de jornada", afirma Gutiérrez. "La reducción de salario muchas veces lleva a situaciones socioconómicas muy complejas para las familias trabajadoras. "Vamos muy tarde ya y este tema no se ha enfrentado". 

Los sindicatos afirman que es imprescindible poner en marcha medidas que favorezcan la corresponsabilidad en los cuidado a largo plazo, como un marco amplio, que incluya escuelas de cero a tres años, de la ley de dependencia...una serie de medidas que aborde estos temas en su conjunto.

Fuentes del ministerio de trabajo afirman a Público que si bien el Gobierno desea aprobar la regulación del teletrabajo este martes durante el Consejo de Ministros, no pueden asegurar al 100% que esto vaya a suceder.

Afirman que en materia de conciliación, además del plan Me Cuida, que será renovado, se está trabajando en la mesa de diálogo social la extensión de la Incapacidad Temporal indirecta (la conocida baja laboral) para que pueda ser usada en los casos de niñas y niños que tengan que confinarse de manera preventiva por contactos con infectados por coronavirus.

Fuentes sindicales niegan a este diario que dicha medida se haya puesto sobre la mesa de diálogo social. Pero además explican que no es una fórmula que convenza. "Cuando estás en una interrupción temporal los trabajadores y las trabajadoras pierden dinero. En una baja no cobras el 100% de tu salario. Si soy una madre sola con una niña y me tengo que quedar en cuarentena, son 15 días que no cobro", comenta Antoñanzas. Además, en la última semana, esta medida propuesta por el ejecutivo levantó un agitado debate en el sector de la salud, que defienden que las bajas deben estar ligadas a un motivo médico pero no preventivo.

Desde UGT piden que el Gobierno corrija los vacíos de protección que tiene el plan Me Cuida y reclaman en cambio un permiso retribuido excepcional para las personas trabajadoras que tengan que ausentarse de su puesto de trabajo para cuidar a personas a su cargo, en el supuesto de cierres escolares, centros de día o en el supuesto de cierre de la actividad lectiva presencial. 

Antoñanza insiste en que es necesario crear un fondo de compensación que sirva para cubrir el coste de estos permisos retribuidos. Pero sea cual sea la solución elegida, afirman que tiene que ponerse ya en marcha. Son casos que ya se están dando y muchas personas arriesgan su trabajo por no tener una solución, explican.

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