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Moratorias hipotecarias Las moratorias hipotecarias blindan más casas de las que fueron ejecutadas en la anterior crisis

Los 426.000 créditos acogidos a las medidas del escudo social rondan el volumen total de las casi 440.000 demandas por impago del periodo 2009-2014 y superan con ventaja las 380.000 viviendas familiares cuya entrega pidieron los bancos a los jueces entre 2009 y 2019.

El ritmo de ejecución de hipotecas sobre viviendas de empresas se acerca a las 400 semanales. EUROPA PRESS
Imagen de un contrato– EP

Las moratorias hipotecarias del escudo social han resultado ser, pese a las dificultades de acceso, una medida balsámica tanto para la estructura social del país como para la económica, principalmente por lo que han evitado: la suspensión de 426.445 créditos por un valor de 28.730 millones de euros ha impedido que otras tantas familias que no iban a poder hacer frente a las cuotas afrontaran unos trámites judiciales que les exponían a dejarles sin techo y han evitado que el sistema financiero español se enfrentara a una nueva indigestión de ladrillo cuando todavía no ha sido capaz de solucionar la derivada de la anterior crisis.

¿Qué habría ocurrido sin esas medidas? Eso resulta imposible de saber, aunque la comparación de las cifras con las de la anterior crisis, que es el antecedente más inmediato, indican que en apenas medio año ha logrado la suspensión de sus créditos por no poder atender los pagos un número mayor de familias de las que resultaron afectadas por las ejecuciones hipotecarias en la anterior crisis, en una debacle social que dejó a cientos de miles de hogares sin techo y que fue simultánea con un disparatado plan de rescate que generó en las arcas públicas un boquete de 73.000 millones de euros en forma de rescate bancario.

Las cifras de las moratorias hipotecarias que maneja el Banco de España cifran el volumen de créditos hipotecarios suspendidos en 426.445 y su valor en 28.730 millones de euros, un registro que sale de sumar los 226.523 préstamos por 20.309 millones de euros de la moratoria legislativa, la regulada por el Gobierno, a los 199.922 (por 8.421 millones) de la organizada por el propio sector bancario; o de restar al total de los contratos suspendidos los 366.669 (por 2.706 millones) de la moratoria de los créditos de consumo.

Se trata, en la práctica totalidad de los casos, de viviendas de asalariados y de autónomos a las que se suma un pequeño porcentaje de locales afectos a actividades turísticas (1.350, por algo más de 2.000 millones de euros) o de transporte (1.639 por 123 millones).

Los datos del Banco de España no incluyen las modificaciones de hipotecas acordadas por los clientes y las entidades financieras al margen de las moratorias legislativas y/o las sectoriales. Tampoco Aebanca, la patronal del sector financiero, los tiene disponibles y remite al emisor.

"Es una de las principales medidas adoptadas en la crisis"

La magnitud del desastre que han evitado las moratorias se comprende mejor cuando esos registros se comparan con los que el CGPJ (Consejo General del Poder Judicial) hizo públicos hace unas semanas sobre los efectos de la crisis en los órganos judiciales, y que cifran en 439.119 las ejecuciones hipotecarias instadas entre 2009 y 2013, los años más duros de la anterior crisis.

Esas mismas tablas recogen cómo en los doce años transcurridos entre 2008 y 2019 el total de ejecuciones ascendió a 770.074, lo que sitúa por debajo de las 400.000 el volumen de estas que afectó a viviendas ocupadas por familias (suponen en torno al 50%). El resto se corresponde con la financiación de otras actividades como la construcción de edificios o la puesta en marcha de negocios de otros ámbitos.

En esas moratorias, según indica el Ministerio de Economía en su respuesta parlamentaria a una pregunta del senador malagueño del PSOE Miguel Ángel Heredia, "el número de beneficiarios asalariados, hasta el 30 de septiembre, ascendía a 276.237, mientras que el de autónomos beneficiarios era de 105.537".

Heredia, que destaca esa medida como "una de las más importantes adoptadas durante esta crisis" por afectar a "familias que padecen extraordinarias dificultades para atender dicho pago como consecuencia de la crisis de la covid-19", la contrasta con la política de vivienda de la anterior crisis, en la que "los desahucios de la vivienda habitual llegaron a aumentar más de un 13%, e incluso Europa le exigió a Mariano Rajoy que frenase el intolerable número de desahucios".

"Los bancos han congelado el problema"

La moratoria, anota el senador, fue prorrogada en julio "junto a un amplio paquete de medidas del llamado escudo social" referentes a los desahucios y los cortes de suministros básicos para personas en situaciones de extrema vulnerabilidad, dos medidas cuya prórroga sigue sobre la mesa del Consejo de Ministros desde el 24 de noviembre.

"Los bancos han sido inteligentes y han optado por congelar las hipotecas por periodos de hasta un año mediante acuerdos con sus clientes", señala el economista Eduardo Garzón, que añade que "así consiguen paralizar el problema y evitar que les explote".

De hecho, varios cientos de miles de hipotecas con impagos habrían supuesto varios problemas de calado para el sector financiero, que se habría visto obligado a provisionar el 75% del capital pendiente de los créditos declarados morosos, algo que, en el peor de los casos, les habría supuesto la congelación de algo más de 20.000 millones de euros.

Paralelamente, apunta el economista, "medidas como los avales del ICO les permiten ir tirando en cuanto a liquidez y evitar un problema de solvencia".

La pandemia frena el repunte del negocio hipotecario

La pandemia, y la crisis derivada de su expansión y de las medidas adoptadas para afrontarla, han llegado cuando el mercado hipotecario comenzaba a rebrotar para la banca española después de unos años de languidez como consecuencia de los cambios provocados por el estallido de la burbuja, que conllevaron una reducción del crédito y restricciones para acceder a él, y por un cambio de tendencia en las familias que seguían endeudadas, que optaron por cancelar más hipotecas de las que contrataban.

En ese sentido, y según los datos de la Asociación Hipotecaria Española (AHE), 2018 y 2019 habían sido los primeros años en los que, después de casi una década, las hipotecas concedidas para adquirir viviendas, que suponen entre dos tercios y tres cuartas partes del total, habían vuelto a superar en número a las canceladas; por poco más de 5.500 el primero de ellos y por casi 20.000 en el siguiente, en una tendencia que se había visto incrementada entre enero y mayo de este año con una diferencia de más de 40.000 pese al comienzo de la pandemia.

Esa situación no comenzó a darse hasta este mismo año en el conjunto del mercado hipotecario.

La llegada de la pandemia, la crisis derivada de la cual va a prolongarse al menos durante los próximos tres años según las estimaciones del Banco de España, también ha supuesto un frenazo para el negocio hipotecario de la banca española, que desde los brotes verdes de las variables macroeconómicas venía encadenando cinco años de notable mejoría en los que el volumen de créditos contratados había crecido casi un 50%.

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