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¿Por qué no se fusionan CCOO y UGT?

La unidad de acción dio lugar a la unidad programática entre ambos sindicatos y, en la actualidad, apenas hay diferencias entre sus reivindicaciones, pero mantienen dos grandes y costosas estructuras para realizar el mismo trabajo.

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Los secretarios generales de CCOO y UGT, Ignacio Fernández Toxo (i) y Pepe Àlvarez, respectivamente, han presentado esta mañana en rueda de prensa el Manifiesto del 1º de Mayo. EFE/Paco Campos

@JairoExtre

MADRID.- La pregunta es simple y la respuesta también, aunque el proceso es lo más complejo. ¿Por qué tiene que haber dos estructuras diferentes y tan grandes para velar por lo mismo, de la misma manera y de forma conjunta? Josep Maria Àlvarez, secretario general de la UGT responde rápido: “Yo también me hago esa misma pregunta”.

Se mantiene en la misma posición que en 2012, cuando siendo secretario general de la unión catalana del sindicato, lanzó la idea que tantas vueltas ha dado desde que CCOO y UGT llevaron la unidad de acción tan lejos que, en la práctica, es una unidad programática.

La idea de una gran central sindical única, plural, con dos millones de afiliados y plena hegemonía en las empresas ronda las cabezas de muchos afiliados y muchos dirigentes de los dos grandes sindicatos. Pero, lo que parecería el paso obvio desde que cesaron las rivalidades y enfrentamientos de la Transición y la desvinculación en los años 80 de sus partidos políticos referencia (PSOE y PCE), no llega.

El último que intentó dar ese paso tampoco lo consiguió. Fue Antonio Gutiérrez, secretario general de CCOO desde 1987 hasta el 2000. Con él al frente de CCOO, ambos sindicatos consiguieron enterrar las diferencias y la unidad de acción echó a andar. “Empezamos la Transición con el peor pie que podíamos comenzar, con la división ideologizada y enfrentamiento entre un sindicato socialista y uno comunista”, recuerda Gutiérrez a Público. Pero a partir de la gran huelga del 19 de diciembre del 88 contra la reforma de Felipe González se dio un paso más y nació la “Propuesta Sindical Prioritaria”, una especie de documento conjunto que contenía las reivindicaciones al gobierno socialista. Felipe González hizo algunas de concesiones.

“En 1994, en el que pensé que era mi último mandato, hice la sugerencia a quien se la tenía que hacer [Nicolás Redondo]: O hacemos la unidad orgánica en un proceso democrático o llegará el día en el que nos la hagan corriéndonos a gorrazos a CCOO y UGT”, reconoce a este diario. Apunta que fue una conversación informal, cuando Redondo agotaba también su mandato. “En aquella ocasión no salió porque quizás hubo un exceso de entusiasmo y dimos a entender que CCOO buscaba el hegemonismo respecto a UGT. Era comprensible que alguien temiera una absorción, una engañifa para predominar”, argumenta.

Àlvarez: “El melón de la unidad se tiene que abrir y cerrar en el mismo momento"

Entonces era CCOO quien tocaba al timbre de la fusión, ahora el sindicato de Ignacio Fernádnez Toxo se mantiene distante e incluso reacio. Todo el mundo sabe de la predisposición del actual líder de UGT para avanzar hacia ese escenario, pero es consciente de que la coyuntura no es la más favorable y que cualquier paso proveniente de uno de ellos por individual “podría dinamitar la opción y también la propia unidad de acción”, argumenta Àlvarez. Fuentes de UGT afirman que este asunto no se ha vuelto a poner sobre la mesa durante el último mandato de Cándido Méndez. Ni siquiera sus partidarios quisieron presionar para ello, visto que el final del largo ciclo de Méndez estaba muy cerca.

“El melón de la unidad orgánica se tiene que abrir y cerrar en el mismo momento. Si lo abre uno de los dos sindicatos no se avanzaría en la unidad de acción, sino que se interpretaría como si se intentara hacer una OPA al otro. Sería desleal con los trabajadores plantearlo en estos momentos, porque ahora no tenemos que crecer a base del otro sindicato, sino potenciar a los dos”, afirma el líder de UGT.

En una entrevista en este diario, Antonio Gutiérrez abundaba en la mala imagen de los sindicatos hoy y en su necesidad de renovarse “más allá de enunciados vacíos y llamadas a la refundación”. Para el ex líder de CCOO, la unidad orgánica sería un “revulsivo perfecto” a la actual situación, en la que CCOO y UGT caen ligeramente en representación en las empresas, pierden afiliados y su situación económica dista mucho de la de hace una década. “Una gran central pluralista haría que las reivindicaciones fueran más valoradas por las contrapartes políticas y patronales”, cree Gutiérrez.

Sin embargo, pasar de dos grandes estructuras a una sola es siempre traumático y conflictivo. En una reorganización siempre hay mucha gente que se queda fuera y muchos cargos que dejan de serlo. En cualquier caso, según Àlvarez, “si este camino se empieza a plantear por abajo, desde las bases de los sindicatos, se puede abordar, pero no quiero que de esta entrevista salga que la UGT está por la labor de ir hacia eso ahora. Sería torpedear la unidad orgánica y la unidad de acción, en lugar de fortalecer el sindicalismo”.