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La nueva presidenta del BCE pide a Alemania y Holanda que gasten más para impulsar el crecimiento

Lagarde recoge el testigo de Mario Draghi, que en sus últimas apariciones defendía que los gobiernos de la UE asuman un rol protagonista que facilite y acentúe los efectos de los bajos tipos de interés.

La presidenta entrante del CE, Christine Lagarde, junto al presidente francés, Enmanuel Macron, y la canciller alemana, Angela Merkel, en la ceremonia de despidida de Mario Draghi al frente de la entidad, en Fráncfort. REUTERS/Boris Roessler/Pool

AGENCIAS

La ex directora gerente del FMI y presidenta entrante del Banco Central Europeo (BCE), la francesa Christine Lagarde, ha defendido este miércoles que los países de la Eurozona con grandes superávits presupuestarios deberían invertir más para impulsar el crecimiento económico.

En una entrevista con el canal francés RTL días antes de acceder a su cargo, Lagarde  ha opinado que las políticas de estímulo estaban "bien coordinadas" inmediatamente después de la Gran Recesión, aunque ha criticado que "desde entonces, los países y especialmente aquellos con espacio fiscal realmente no han hecho los esfuerzos necesarios".

"Obviamente estamos pensando en países que tienen superávits crónicos, como los Países Bajos, Alemania y otros países", ha señalado la francesa.

"Los que tienen margen de maniobra, los que tienen superávit presupuestario, como Alemania y Holanda, ¿por qué no lo usan para invertir en infraestructura? (...) ¿Por qué no invierten en educación, en innovación, para permitir un mejor reequilibrio?", agregó.

Lagarde recoge así el testigo de su predecesor, el italiano Mario Draghi, quien ha enfatizado en sus últimas apariciones como presidente del BCE la importancia de que la política fiscal de la zona euro y de los gobiernos nacionales asuma un rol protagonista que facilite y acentúe los efectos del esfuerzo de la política monetaria.

Hay desacuerdo en el seno de la zona euro, reflejado dentro del BCE, sobre cuál es la mejor forma de reactivar el crecimiento económico, que sigue tibio una década después de la crisis financiera mundial, mientras que otras economías sí han logrado rebotar.

Algunas voces dentro de la zona euro son favorables a una aproximación conservadora, recurriendo sobre todo a la política monetaria actual. Otros como Francia creen que la respuesta pasa por un aumento en la inversión.