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La OCDE mejora su previsión para España, pero pide más reformas y reducir la desigualdad

La organización prevé un "robusto crecimiento": un 2,9% en 2015 y un 2,8% en 2016, mientras que para 2016 pero alerta de que el alto desempleo ha elevado también la desigualdad.

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El secretario general de la OCDE, Ángel Gurría. Archivo- EFE

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha mejorado sus previsiones de crecimiento para España en 2015 y 2016 y las ha igualado a las del Gobierno español.

Sin embargo, una vez más la OCDE ha vuelto a incidir en la necesidad de que el país continúe con las reformas para mejorar el clima empresarial o la situación del mercado laboral.

La OCDE destaca que el "robusto crecimiento" de España durante los próximos dos años se ve impulsado por unas condiciones financieras muy favorables, la depreciación del euro, unos menores precios del petróleo y el fortalecimiento del crecimiento de sus socios comerciales 

La OCDE ha elevado su previsión de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) de España en 2015 desde el 1,7% que esperaba en noviembre hasta el 2,9%, mientras que para 2016 ha incrementado su pronóstico desde el 1,9% al 2,8%.

De esta manera, las previsiones de la OCDE se ponen al mismo nivel que las del Gobierno español, que prevé un crecimiento del 2,9% para ambos años, y superan las de otros organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), que prevé un incremento del PIB del 2,5% en 2015 y del 2% en 2016, y la Comisión Europea (CE), que lo elevó hasta el 2,8% este año y el 2,6% el próximo.

Asimismo, vaticina que esta paulatina mejora de la economía española permitirá reducir la tasa de paro, aunque de forma muy lenta: hasta el 22,3% este año y el 20,3% el próximo, frente al 23,1% y el 21,9% que preveía para 2015 y 2016, respectivamente, en noviembre. Pese esta revisión, las cifras siguen siendo superiores al 22,1% y el 19,8% estimado por el Ejecutivo español.

Por otro lado, la OCDE también espera que el nivel de deuda siga con su tendencia al alza, aunque de forma menos pronunciada de lo que estimaba en noviembre. Las nuevas cifras de la organización apuntan que el endeudamiento según los criterios de Maastricht pasará del 97,7% del PIB de 2014 al 98,9% en 2015 y al 99,1% en 2016.

En la nueva edición de su informe Perspectiva Económica Global, la OCDE destaca que el "robusto crecimiento" previsto para España durante los próximos dos años se ve impulsado por unas condiciones financieras muy favorables, la depreciación del euro, unos menores precios del petróleo y el fortalecimiento del crecimiento de sus socios comerciales.

Asimismo, destaca que la demanda doméstica es uno de los motores del crecimiento, apoyada por el aumento del empleo y los ingresos, las rebajas fiscales a los hogares y la caída del crudo y los tipos de interés.

La OCDE también destaca que la consolidación fiscal —los recortes— se ha reducido "considerablemente" y los presupuestos son sólo "ligeramente contractivos", lo que es favorable para que la recuperación coja fuerza.

Sin embargo, subraya que el Gobierno debe seguir garantizando la reducción del déficit para colocar la deuda en una senda descendente, para lo que debe aprovechar cualquier sorpresa positiva en el crecimiento.

Por otro lado, la Organización destaca que España ha implementado un "coherente" conjunto de reformas estructurales y está comenzando a notar los beneficios de este esfuerzo, especialmente con un mejor comportamiento del mercado laboral en comparación con las años anteriores.

Pese a ello, la OCDE considera que España debe llevar a cabo reformas estructurales para hacer más fácil comenzar y ampliar un negocio y mejorar la innovación, aspectos claves para avanzar hacia una economía "basada en el conocimiento" y garantizar la creación de empleo y un crecimiento fuerte e inclusivo.

En esta línea, para mejorar el clima empresarial, aboga por implementar en su totalidad la ley de unidad de mercado, hacer los sistemas de licencias y permisos "menos onerosos", ampliar la base del impuesto de sociedades y reducir el tipo y liberalizar la entrada en servicios profesionales.

Asimismo, incide en que el alto desempleo, que ha elevado la desigualdad de ingresos, es una "preocupación clave", y añade que luchar contra ello requiere "mayores esfuerzos" para mejorar tanto la ayuda en la búsqueda de empleo como la formación de los parados, muchos de los cuales no están bien cualificados. "Es necesario fortalecer la formación vocacional y los servicios públicos de empleo", agrega.

Por otra parte, la organización remarca que la burbuja inmobiliaria dejó un "exceso" de viviendas en la costa del país y ciudades satélites que contribuyeron a un mayor endeudamiento empresarial, que ha comenzado a descender. Además, valora la elevada calidad de las infraestructuras españolas, pero critica la "excesiva inversión" en aeropuertos regionales.