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"Perdona, ¿tienes un minuto?": la realidad precaria de los captadores de ONG

Los sindicatos denuncian prácticas abusivas de esas organizaciones o fundaciones como contratos por obra y servicio, incentivar los falsos autónomos o la presión por objetivos: "Explotan a gente muy joven que no conoce sus derechos".

Imagen de una captadora de socios en la calle. Imagen de archivo de Europa Press
Imagen de una captadora de socios en la calle. Imagen de archivo de Europa Press.

Detrás de la frase "¿Tienes un minutito?" que solemos escuchar de los captadores de socios de ONG se encuentran situaciones precarias, con contratos parciales y salarios a comisión. Los trabajadores que acceden a estos puestos suelen ser jóvenes que buscan su primer empleo o personas que, tras postular a multitud de ofertas de trabajo sin éxito, se encuentran apuradas por encontrar un empleo.

Acceder a un puesto de captador de socios no es excesivamente difícil. Las empresas sacan anuncios prácticamente todas las semanas y contratan remesas de captadores, mientras muchos otros se marchan por la presión o por no llegar al mínimo de socios que necesitan para quedarse en el puesto. En este sector, podemos encontrar a ONG o fundaciones con su propia plantilla de trabajadores y otras que subcontratan el servicio con agencias externas, no obstante, por lo general las condiciones laborales no varían demasiado.

Temporalidad elevada pese a los contratos

La temporalidad en este sector es muy elevada ya que en la mayoría de las ofertas se especifica que el contrato es por obra y servicio o temporal con posibilidad de indefinido. Es cierto que, en algunas ofertas, detallan que el contrato es indefinido desde el primer día, pero suelen añadir un periodo de prueba de dos meses.

Pantallazo de una oferta en Infojobs.

De hecho, la mayoría de trabajadores que son escogidos tras la entrevista no superan siquiera el periodo de prueba por no alcanzar el mínimo de socios que se les exigen. Depende de la empresa, pero el número ronda entre los 15 y 20 socios al mes.

Las condiciones tampoco son fáciles, los empleados trabajan todos los días de pie en la calle, independientemente del tiempo.

Joan, un joven universitario, tuvo que aferrarse a este trabajo durante tres meses para poder seguir estudiando. "Era un contrato bastante abusivo, tenías que hacer tus horas y luego trabajar incluso los sábados". Tenía que dedicarle mucho tiempo y eso me generaba mucha presión. Tenía miedo todos los meses porque no llegaba al mínimo de socios y podían echarme". Por ello, comenta que no volvería a trabajar como captador porque "la incertidumbre de no saber si te van a echar o no es muy difícil de llevar".

Atraen a los trabajadores prometiendo "buenos" salarios

En la mayoría de ofertas que se encuentran en la red los sueldos por media jornada superan los 700 euros, algo que convierte en apetecibles (desde un punto de vista económico) estos puestos de trabajo. Además, aseguran que es posible ganar mucho más dinero si los trabajadores tienen 'don de gentes'.

Los trabajadores tienen que quedarse más horas en la calle de lo que estipula el contrato para llegar al número mínimo de socios

Lo que no cuentan es que es prácticamente imposible llegar a esos objetivos y que, en multitud de ocasiones, los trabajadores tienen que quedarse más horas en la calle de lo que estipula el contrato para llegar al número mínimo de socios. Horas que no son retribuidas en ningún caso y que los empleados realizan para no ser despedidos.

"Estamos cansadas de ver a compañeras desbordadas por la presión cada mes. Sufren mucho estrés y ansiedad por la preocupación de ser despedidas al no llegar al mínimo de socios o de dinero que se les exige", comenta Montse, captadora durante más de cuatro años para Plan Internacional y Aldeas Infantiles.

Las ONG prefieren subcontratar

Cada vez es más común encontrar empresas externas a las ONG encargadas de contratar personal para la recaudación de socios. Existen agencias grandes, intermedias e incluso empresas que funcionan a base de falsos autónomos, una práctica que "ha ido proliferando en los últimos años", según apunta Tamara, miembro de la Plataforma de Captadores de Madrid, plataforma dedicada a luchar contra la precariedad laboral en este sector.

"A las agencias externas lo único que les interesa es hacer la mayor cantidad de socios posible, no les interesa informar a la población sobre las labores de la ONG. Acostumbran a utilizar ciertas tretas para convencer rápidamente a las personas, pero estas no suelen ser socios fieles, sin embargo, a las organizaciones les interesa más eso que invertir en recursos, tiempo y formación para mantener una plantilla propia", señala Tamara.

Sindicatos como CNT denuncian que las prácticas de las agencias que funcionan a base de comisión: "Infrigen el estatuto de los trabajadores y los convenios colectivos", además de explotar a gente joven que no conoce sus derechos.

Modelo piramidal y ‘si tú quieres, puedes’

Las empresas externas que captan para ONG suelen trabajar con modelos piramidales. Normalmente, se trabaja por grupos pequeños que dependen de un jefe de equipo, que a su vez depende de un jefe de sección y estos de un coordinador provincial o estatal. Los jefes cobran según la cantidad de socios que recaudan los miembros del equipo y, cuantas más comisiones se lleven los trabajadores base, más ganan los coordinadores y directores. "Se busca incentivar a los jóvenes con el win to win (yo gano y tú ganas) pero no es cierto, es más un "tú me explotas, yo te hago ganar dinero y yo exploto a otras personas para darte más dinero a ti, es un lost to lost", subraya Montse.

Los jefes cobran según la cantidad de socios que recaudan los miembros del equipo

A pesar de ello, las empresas buscan diluir esta jerarquía tan marcada, con un ambiente laboral muy informal y crear lazos de amistad entre los trabajadores y jefes para que, de este modo, puedan sobrellevar la presión.

"Es lo que buscan porque, si te llevas bien con tu equipo y estás contento, es más fácil que seas más productivo", comenta Joan. No obstante, para otras personas esto puede generar más tensión. "Trabajar en este tipo de atmósfera es complicado porque entablas cierto grado de amistad o contacto cercano con tus compañeros y jefes. Ellos te recuerdan constantemente que si han confiado en ti es por algo y terminas sintiendo que se lo debes, presionándote más a ti mismo, pero creo que al final es una estrategia más", cuenta Pablo, un antiguo captador que no llegó a superar el periodo de prueba.

El individualismo en el sector dificulta la organización

Desde CNT-AIT denuncian la persecución y las represalias que han sufrido sus afiliados por reclamar sus derechos, como el fin de los contratos por obra y servicio y la presión por objetivos. "Es muy grave que una fundación penalice con el despido a unas personas que se asocian a un sindicato para que se cumplan sus derechos, como es el caso de Plan Internacional, que despidió a trabajadores afiliados a CNT Madrid. Intentamos ir a juicio y negociar la readmisión con la empresa, pero lo único que hicieron fue ofrecer dinero", comenta Tamara, una de las afectadas por el despido.

Una sentencia concluye que hubo un despido nulo y la empresa fue condenada a pagar una indemnización por daño moral de 6.251 euros y a abonar los salarios de tramitación

En enero de 2020, Plan Internacional fue condenada a la readmisión de una trabajadora que fue despedida por "indicios claros de vulneración del derecho fundamental de la demandada a la libertad sindical y a la garantía de indemnidad". Además, la sentencia añade que "en cualquier caso, si la empresa hubiera tenido alguna razón de tipo disciplinario para la despedir a la actora, debió llevar a cabo un despido por tal causa, y no poner a la actora en el juicio ante una situación de flagrante indefensión", por lo que la sentencia concluye que el despido es nulo y la empresa fue condenada a pagar una indemnización por daño moral de 6.251 euros y a abonar los salarios de tramitación.

"La presión por objetivos en España es ilegal, estos pueden ser incentivables pero no penalizables", reclama Tamara.

La irregularidad de los contratos es uno de los grandes problemas del sector ya que cada agencia o fundación aplica un contrato diferente por realizar un mismo trabajo. Hay trabajadores que cobran a comisión, falsos autónomos, contratos por obra y servicio y contratos indefinidos.

Fuertes consecuencias a nivel físico y psicológico

Estos trabajadores tienen que desarrollar su actividad en situaciones extremas tanto de frío como de calor y es importante que la empresa les dote de equipos adaptados a dichas necesidades.

"En los meses de verano los trabajadores estarían expuestos a golpes de calor o incluso a un cáncer de piel si no se les dota de un equipo de protección adecuado. Y, en el caso de frío, los trabajadores deben contar con ropa y aislantes térmicos que les protejan de esas bajas temperaturas", explica José de las Morenas, coordinador de la secretaría Confederal de Salud Laboral de UGT.

El experto también habla de las consecuencias físicas y psicológicas que pueden tener estos trabajadores al encontrarse en una situación de absoluta incertidumbre en su día a día y sin saber si serán despedidos por no llegar al número mínimo de socios.

El no saber cuándo te van a despedir y cuánto tiempo vas a estar en una empresa añade una tensión extrema

"La precariedad laboral es un factor más de siniestralidad laboral. El no saber cuándo te van a despedir y cuánto tiempo vas a estar en una empresa añade una tensión extrema y una presión añadida a los objetivos que puedan tener. Esta situación genera un estrés importante y no hay que olvidar que estos factores determinan, en gran medida, situaciones vinculadas con accidentes de trabajo y con patologías neurotraumáticas como son los ictus o los infartos", señala.

De las Morenas añade que el trabajador puede presentar ansiedad, insomnio, fatigas... Y otras enfermedades derivadas de la precariedad.

Sin explicaciones de las ONG

Público ha intentado en reiteradas ocasiones recabar el testimonio de las ONG aludidas para confirmar los métodos de contratación denunciados por los captadores, sin obtener ninguna respuesta hasta el momento.

Desde la Asociación Española de Fundraising (que aglutina la actividad que realizan para captar recursos entidades sin ánimo de lucro, como las ONG, fundaciones u otras asociaciones similares) explican a Público que todas las organizaciones adheridas al observatorio F2F (face to face) deben cumplir un código de conducta.

"La labor de los captadores debe ser necesariamente remunerada ya que es un trabajo que tiene que ser realizado por profesionales con un perfil especializado y una dedicación diaria", cuentan.

Además, explican que la actividad remunerada debe cumplir con toda la normativa vigente en materia mercantil, laboral, Seguridad Social y Hacienda Pública y que los captadores deben ser contratados en modalidades que sean acordes al derecho.

También aseguran que la jornada laboral de un captador de socios suele estar en torno a las 20 y 25 horas semanales y sus condiciones laborales son las mismas que tendría un trabajador que ejerce funciones similares en cualquier otro sector.

Sobre el tipo de contratación, la Asociación Española de Fundraising explica a Público que los modelos de contratación y las condiciones laborales varían entre las diferentes ONG y agencias miembros del observatorio F2F, aunque todos deben cumplir con la normativa vigente en materia mercantil, laboral, de Seguridad Social y de Hacienda Pública.

Además, asegura que los objetivos se establecen para que puedan ser alcanzables por los captadores teniendo en cuenta las horas de trabajo que figuran en su contrato.

El resto de ONG con las que Público se ha puesto en contacto o no han respondido o nos han remitido directamente a la Asociación Española de Fundraising.

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