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El PIB creció un 0,6% en el cuarto trimestre impulsado por la demanda interna, según el Banco de España

Insta a reducir la vulnerabilidad de la economía mediante una estrategia "bien definida" para rebajar el déficit y a mantener la reforma laboral

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Edificio del Banco de España en Madrid. E.P.

El PIB creció un 0,6% en el cuarto trimestre en relación al trimestre anterior, igualando los avances registrados en el resto de trimestres de 2018, gracias a la "trayectoria expansiva" de la demanda interna, según las estimaciones del Banco de España recogidas en su último informe trimestral sobre la economía española.

En concreto, estima que la demanda interna aportó cinco décimas al crecimiento del PIB entre octubre y noviembre, tres menos que en el trimestre anterior, mientras que la demanda exterior no contribuyó en nada al crecimiento, pasando de restar dos décimas en el tercer trimestre a aportar cero en el cuarto.

"La información disponible para los meses finales del año, todavía muy incompleta, apunta tentativamente a una cierta mejoría tanto de las exportaciones de bienes como de servicios turísticos, tras la notable debilidad mostrada a lo largo del año", apunta el Banco de España, que achaca la pérdida de dinamismo del sector exterior registrada en los últimos trimestres a la menor demanda procedente del resto del mundo, entre otros factores.

En cuanto a la demanda interna, motor del PIB en el cuarto trimestre, la institución subraya que el consumo de los hogares siguió apoyándose en el cuarto trimestre "en la fortaleza del proceso de generación de empleo" (+2,6% en relación al trimestre anterior), en el efecto expansivo sobre las rentas de los hogares de las medidas fiscales adoptadas en 2018, y en el reciente retroceso de los precios del petróleo.

La institución resalta que la desaceleración de la actividad en España a lo largo de 2018 ha sido "notablemente menos intensa" que en el conjunto del área euro, lo que podría deberse, según el Banco de España, a la inclusión en los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2018 de algunas medidas que impulsaron las rentas de los hogares.

Además, prosigue la entidad, la nueva norma de emisiones contaminantes de los automóviles "podría haber tenido, aparentemente, un efecto comparativamente menos pronunciado" sobre la actividad del sector en España que en otras economías de la eurozona, como la alemana.

Moderación del PIB a medio plazo

A medio plazo, el Banco de España prevé que la economía española siga creciendo, impulsada por la corrección de los desequilibrios y por los efectos todavía expansivos de las medidas de política monetaria adoptadas en el pasado.

No obstante, advierte de que estos estímulos tenderán a ejercer un impacto decreciente hasta 2021, lo que, entre otras razones, hará que el crecimiento del PIB se modere desde el 2,5% de 2018 hasta el 2,2% en 2019, el 1,9% en 2020 y el 1,7% en 2021.

Por otro lado, y en relación con el IPC, el Banco de España considera que el aumento del salario mínimo en 2019 a 900 euros mensuales "no tendría, por sí solo, un impacto alcista significativo sobre la inflación".

La explicación es que se estima que, en términos de los costes laborales unitarios, el repunte del crecimiento salarial medio se vea compensado por otro de la productividad de similar magnitud, "dado el impacto que la medida tendría en términos de destrucción de empleo".

Reducir el déficit y mantener la reforma laboral

El Banco de España advierte además de que el escenario central sobre la evolución del PIB "no sería inmune" a la materialización de algunos riesgos procedentes del exterior, si bien considera que las políticas económicas "pueden realizar una contribución significativa a la reducción del grado de vulnerabilidad" de la economía.

En particular, insta a diseñar una estrategia "bien definida" para la reducción duradera del déficit público estructural y del endeudamiento de las Administraciones Públicas, pues ello crearía cierto margen de maniobra para que la política fiscal pudiera afrontar una eventual ralentización de la economía.

Además, aboga por poner en marcha reformas que fomenten un funcionamiento "más eficiente" de los mercados de trabajo y de bienes y servicios. En este sentido, el Banco de España ve oportuno "mantener y reforzar los principales elementos del actual marco jurídico del mercado de trabajo" para que los ajustes sean compatibles con una menor destrucción de empleo.