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Popular nombra nuevo número dos para un ambicioso plan de recorte de costes de 175 millones anuales

El banco apenas gana 122.000 euros en el segundo semestre, en medio de su ampliación de capital para limpiar su balance de activos tóxicos

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El director general financiero de Banco Popular, Francisco Sancha (i), acompañado del director de Comunicación, Marca y Relaciones Corporativas, Carlos Balado (d) y Diego Barrón, responsable de Relación con Inversores del banco, durante la rueda de prensa en la que han informado de los resultados de la entidad del segundo trimestre de 2016. EFE/Javier López

MADRID.- Banco Popular cambió el viernes a su consejero delegado y anunció un plan de ahorro de costes tras ver cómo su beneficio neto se hundía casi el 100 por 100 en el segundo trimestre, un mes después de completar una ampliación de capital de 2.500 millones de euros para limpiar su balance de activos tóxicos.

Popular, el banco español cotizado con mayor exposición al sector minorista, dijo que iniciaría un plan para reducir costes con los que prevé generar ahorros de unos 175 millones de euros anuales a partir de 2017.

La entidad dijo que separaría su negocio inmobiliario del resto de su actividad bancaria, con el objetivo de intentar aislar una montaña de morosidad que ha mermado sus resultados y dañado sus intentos por recuperarse de una profunda crisis.

"En el último mes, y tras la ampliación de capital, el consejo ha valorado los desafíos financieros y el difícil entorno macroeconómico y ha decidido abrir un nuevo capítulo, separando el negocio ordinario de nuestra actividad inmobiliaria", dijo el director financiero, Francisco Sancha. "Y para este nuevo capítulo, el consejo quería una nueva estructura con un nuevo equipo gestor", dijo.

Francisco Gómez, que ejercía como consejero delegado desde 2013, dimitirá inmediatamente y se prejubilará, siendo sustituido a partir del 1 de septiembre por Pedro Larena, hasta ahora jefe de banca minorista internacional del Deutsche Bank , dijo Popular.

El sexto mayor banco español cerró en junio una ampliación de capital de 2.500 millones de euros para limpiar su balance y anunció provisiones de 4.700 millones de euros, que dijo podría desembocar en pérdidas de unos 2.000 millones de euros en el conjunto de 2016.

Tras la ampliación, Popular dijo el viernes que su ratio de capital principal fully-loaded, un barómetro clave de la fortaleza del banco, se situó en el 13,55 por ciento en junio frente al 11,1 por ciento en el trimestre anterior.

Caída del beneficio

El beneficio neto de Popular en el segundo trimestre fue de sólo 122.000 euros, afectado por la morosidad, incumpliendo las previsiones de los analistas, que en un sondeo de Reuters pronosticaban un beneficio de 4,7 millones de euros.

El margen de intereses, la diferencia entre lo que el banco paga en depósitos y cobra en créditos, también fue ligeramente inferior a las estimaciones, debido a la mayor competencia en préstamos en España.

En los primeros seis meses del año, Popular obtuvo un beneficio neto de 94 millones de euros, un 50 por ciento menos que hace un año y ligeramente por debajo de las previsiones de los analistas (99 millones).

El margen de intereses bajó un 4,1 por ciento a 1.080 millones en un contexto de presión por los bajos tipos de interés y la mayor competencia en la banca española. Los analistas habían previsto un margen de intereses de 1.068 millones.

Popular acabó junio con una morosidad del 12,32 por ciento frente al 12,68 por ciento en primer trimestre del año, la más alta entre la banca grande y mediana española.

Los analistas esperan que Popular sufra en las pruebas de estrés que dará a conocer esta noche la Entidad Bancaria Europea (EBA), ya que se tendrán en cuenta los balances a diciembre, antes de la ampliación de capital. Morgan Stanley dijo que el banco español podría unirse a los posibles suspensos de los italianos Monte dei Paschi y Banco Popolare.