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Precariedad laboral El gigante japonés de moda Uniqlo se expande por España pero sigue sin pagar a sus trabajadoras asiáticas

La multinacional aterriza en Madrid con un megaespacio, en pleno barrio de Salamanca, sin pagar su deuda de más de 5 millones de dólares con trabajadoras asiáticas. Para continuar su expansión por España, este miércoles abre su tercera tienda en Barcelona.

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Imagen de las trabajadoras de Uniqlo en una protesta

Uniqlo, el gigante japonés de la moda, aterrizó el 17 de octubre en Madrid, en la calle Goya, con la apertura de una megatienda, sin saldar sus deudas. La red de la Campaña Ropa Limpia (una red de ONGs, sindicatos y organizaciones de personas consumidoras que trabajan para mejorar las condiciones de las trabajadoras de la industria de la confección, auspiciada por la Comisión Europea), denuncia que el dueño de una de las tres empresas textiles más grandes del mundo (junto con Inditex y H&M), Tadashi Yanai, tiene una deuda pendiente de más de 5 millones de dólares con 2.000 trabajadoras de su fábrica en Indonesia. Por este motivo ha puesto en marcha en España la campaña #PayUpUniqlo, como ya hizo en el resto de países europeos en los que el gigante asiático ha desembarcado en los últimos tres años.

La historia de un abuso empresarial

En 2016 la Campaña Ropa Limpia recibió una solicitud urgente de apoyo del sindicato indonesio FMPSI, después de que la fábrica Jaba Garmindo en Tangerang (Yakarta, Indonesia), se declarara en quiebra en 2015. La fábrica cerró sin previo aviso, solo unos meses después de que Uniqlo retirase sus pedidos.

Dos mil personas, la mayoría mujeres que en muchos casos llevaban trabajando en la fábrica más de una década, perdieron su trabajo y se quedaron en la calle con muy pocas perspectivas de encontrar otro empleo. Nunca recibieron los 5,5 millones de dólares a los que tienen derecho, según la legislación de Indonesia. Reclaman a Uniqlo que asuma la parte de responsabilidad que le corresponde por el cierre de la fábrica, el pago de meses de salarios impagados e indemnizaciones. Como han agotado la vía legal en su país, no tienen otro recurso que apelar a la solidaridad internacional y a la campaña de presión.

“Fue entonces cuando creamos una coalición de trabajadoras, sindicatos, grupos laborales y organizaciones feministas para pelear por los derechos de estas trabajadoras: que reciban los salarios impagados y una compensación por los años de dedicación en la fábrica. Así nació la campaña internacional #PayUpUniqlo”, explica Eva Kreisler, coordinadora de la red Campaña Ropa Limpia en España. "La falta de liquidez no puede ser la excusa para este abuso empresarial", asevera.

Fast Retailing, matriz de Uniqlo, ha presentado récord de beneficios en el ejercicio 2019: un total de 1.361 millones de euros y una facturación de 19.169 millones de euros. Su dueño, el Sr. Tadashi Yanai, es la persona más rica de Japón con una fortuna valorada en 27.500 millones de euros. Ostenta la posición 29 en el listado de las personas más ricas del mundo. “Sin embargo, las trabajadoras de Jaba Garmindo no pueden cubrir sus necesidades más básicas”, denuncia.

Antecedentes al cierre de Jaba Garmindo

En abril de 2015, justo antes del cierre de la fábrica, activistas por los derechos laborales contactaron con Uniqlo tras revelarse violaciones de los derechos laborales en la fábrica Jaba Garmindo. Entre ellas: despidos ilegales de trabajadoras embarazadas, riesgos para la salud y la seguridad, acoso sindical, metas de producción cada vez más elevadas, entornos laborales precarios, salarios muy bajos, a las trabajadoras ya no se les permitía usar el baño y las horas extras a menudo no se pagaban y eran obligatorias. El informe que les presentaron era exahustivo y riguroso.

La reacción de Uniqlo fue retirar la producción de esta fábrica a causa de “problemas de calidad”, según argumentó. Las trabajadoras llevaban desde enero de 2015 sin recibir sus salarios a tiempo.

Warni, por ejemplo, trabajó desde 1992 en la fábrica Jaba Garmindo y cuenta: “Estaba claro que Uniqlo tenía mucha influencia en la actividad de la fábrica. Cuando entraron los pedidos de Uniqlo, compraron nueva maquinaria e hicieron inversiones. Nos exigían objetivos altos cada día, lo que significaba trabajar muchas horas extra. A veces cosía 900 mangas en un día. No podíamos parar ni para ir al baño. Cuando mi marido enfermó y tuvo que ir al hospital, no me dejaron cogerme días de vacaciones para cuidarlo y lo perdí”.

Campaña de movilización ciudadana

La red Campaña Ropa Limpia lidera una movilización ciudadana de presión en las redes sociales a través de mensajes de apoyo a las trabajadoras de Jaba Garmindo. “Se trata de que hagamos visible nuestra solidaridad con estas trabajadoras que lo han perdido todo de manera tan injusta”, cuenta Eva Kreisler. Los hashtags para darle visibilidad son #UniqloMadrid #PayUpUniqlo #Uniqlo. “Todo el mundo puede poner un mensaje en sus redes sociales; la presión pública ha dado resultados en otras ocasiones”, relata la responsable en España. “En RopaLimpia jamás organizamos acciones públicas sin haberlo intentado antes a puerta cerrada. En muchas ocasiones no tenemos que llegar a esto pero Uniqlo no nos ha dejado otra opción”, revela.

La Campaña Ropa Limpia (CRL), la Clean Clothes Campaign en inglés, es una red de ONGs, sindicatos y organizaciones de personas consumidoras que trabajan para mejorar las condiciones de las personas trabajadoras de la industria global de la confección. Está presente en 17 países europeos y colabora con más de 200 organizaciones de trabajadores y trabajadoras de todo el mundo. Algunos de sus proyectos son financiados por la Comisión Europea.

En España, la Campaña Ropa Limpia está coordinada por la Federación SETEM, con el apoyo de la Fundación Isabel Martín. Su objetivo es que las condiciones de trabajo sean equivalentes a las establecidas por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y minimizar el impacto de la producción textil sobre el medio ambiente.

Acción contra Uniqlo en Barcelona./ Octubre 2018

Del fracaso de la mediación a la presión

La Red de la campaña Ropa Limpia no ha parado de buscar el diálogo con el gigante japonés en estos cuatro años. En noviembre de 2018, Uniqlo abandonó las negociaciones con la delegación de representantes de las trabajadoras sin hacer ninguna oferta razonable.

Fue entonces cuando empezaron sus acciones de denuncia en todo el mundo para demostrar a Uniqlo que el problema no es local y que la campaña no se va a detener hasta que cumpla con los derechos laborales de las mujeres que confeccionan sus prendas, “las auténticas protagonistas del éxito de su negocio”, subraya Kreisler.

Desde Japón hasta Hong Kong, desde el Reino Unido hasta España, millones de personas han respondido ya apoyando a las trabajadoras para decir a Uniqlo y a otras marcas de moda, “que no pueden lucrarse a costa de la pobreza de las mujeres y hombres que producen sus prendas y que son responsables de garantizar el respeto de los derechos humanos a lo largo de toda su cadena proveedores.”

Uniqlo, lanzado a la conquista del mercado europeo 

Uniqlo se ha lanzado a la conquista del mercado europeo, lo que le ha llevado a ser conocida como 'el Zara japonés'. En el último año ha abierto enormes tiendas en los lugares más codiciados de Europa: Milán, Ámsterdam, Copenhague, Barcelona… En cada apertura de una nueva tienda ciudadanas y ciudadanos europeos han recordado a Uniqlo que tiene una deuda pendiente con las trabajadoras de Jaba Garmindo.

Público ha intentado por vía telefónica y por escrito recabar la version de Uniqlo, pero la empresa ha optado por no hacer ningún comentario al respecto.

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