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Radiografía de la brecha laboral La pandemia aleja el sueño de la igualdad laboral: la contratación de mujeres fue un 25% inferior a la de los hombres en 2020

La brecha laboral y salarial se han ensanchado con la covid. Con la llegada del 8M los diagnósticos se suceden y también las propuestas para reducirlas. Hasta la OMS pide impulsar y mejorar la participación de las mujeres en la vida laboral. 

Enfermera trabajadora
Una enfermera se dispone a inyectar la primera dosis de la vacuna de Pfizer a una persona perteneciente al grupo de vacunación de mayores de 80 años en el CAP d'Horta de Barcelona, este miércoles. El 68,54% de los profesionales colegiados en España son mujeres.– Enric Fontcuberta / EFE

La igualdad real en el mercado laboral es aún un espejismo pese al tsunami feminista que se ha vivido en España en los últimos años. Todos los estudios, informes, datos y estadísticas confirman desde hace años que las mujeres cobran menos que los hombres, tienen trabajos más precarios, sufren más acoso laboral y suelen ser casi siempre las primeras en ser expulsadas al paro cuando llega una crisis. Una brecha que en los últimos años se iba estrechando a ritmo muy lento, pero que la pandemia ha ensanchado de nuevo como si fuera la nota alta de un acordeón. Ahora, varios informes y estudios que se han ido publicando en los últimos días con motivo del 8M actualizan las cifras de los estragos de la covid sobre el empleo femenino en España durante el año 2020.

Tanto es asi, que hasta la Organización Mundial de la Salud (OMS) lamenta que la pandemia haya agravado las desigualdades de género en toda Europa y pide a los países europeos impulsar y mejorar la participación de las mujeres en la vida laboral. "Cuando comenzó la pandemia, ni un sólo país de Europa había logrado la igualdad de género, ni uno. Desde entonces, la covid-19 ha agravado y puesto más la luz sobre las desigualdades estructurales que existen", afirmó este jueves Hans Kluge, director regional para Europa de la OMS.

En España, nada escenifica mejor esa "desigualdad estructural" que el reciente dato de paro del mes de febrero: el 70% de las personas que perdieron su empleo el pasado mes fueron mujeres. Actualmente, el 58% de las más de cuatro millones de personas sin trabajo en España son mujeres. Con 2,3 millones de desempleadas, la tasa de paro de las mujeres se sitúa en un 17,4% frente al 13,8% de los hombres.

Los últimos datos recopilados y hechos públicos este jueves por Randstad, consultora especializada en recursos humanos y trabajo temporal, confirman esa tendencia: el año pasado la contratación de mujeres cayó un 29%, pasando de los 775.121 contratos rubricados en enero de 2020 a los 550.578 doce meses después. La contratación de los hombres bajó un 24%. Durante 2020, el volumen de contratos firmados por mujeres fue de media un 25,8% inferior que el de los hombres.

"La crisis económica derivada de la sanitaria ha ahondado en la desigualdad y la discriminación que a menudo sufrimos las mujeres en el mercado laboral", constata como corolario a estos datos María Ángeles Tejada, directora general de Public Affairs de Randstad.

Las palabras de la ejecutiva de Randstad no hacen más que reflejar una realidad que ya describió hace apenas un mes para Público Ruth Vallejo, decana de la Facultad de Ciencias Sociales y del Trabajo de Zaragoza, en un artículo firmado por Eduardo Bayona: "En las crisis la mujer vuelve a casa, y eso es lo que ha vuelto a suceder ahora". Como muestra, más cifras concretas aportadas por Randstad: el año pasado las mujeres sólo firmaron 42 de cada 100 contratos laborales nuevos cuando el año anterior, en 2019, fueron 45.

La caída de la contratación femenina fue generalizada en casi todos los sectores, pero fue especialmente intensa en uno muy feminizado, con el 55% de trabajadoras: la hostelería, que registró un descenso del 77,3% en la contratación de mujeres con respecto a hace un año. No se libraron tampoco del descenso los tres sectores que acapararon el 40% de todos los contratos firmados por mujeres el pasado mes de enero: el sector sanitario –en el que el 68,54% de los profesionales colegiados en España son mujeres–, el comercio y la agricultura.

Otro informe, este del sindicato UGT, publicado también este pasado jueves, radiografía perfectamente la situación actual de la mujer en el mercado laboral en tiempos de pandemia: "En 2020 la tasa de actividad femenina fue 10,7 puntos inferior, la brecha retributiva entre mujeres y hombres del 21,41%, el 74,03% del empleo a tiempo parcial fue femenino y las mujeres constituyeron el 57,66% de la población inactiva, gran parte de ellas por dedicarse a los cuidados".

Si ser mujer ya supone una discriminación en el mercado laboral, aún lo es más ser mujer y joven. El informe de Randstad también señala que la franja más perjudicada es la de las jóvenes menores de 25 años, que vieron reducir el número de contratos en un 36,5% durante 2020.

La mujer no sólo sufre con mayor intensidad que el hombre la destrucción de empleo, circunstancia agravada durante la pandemia, sino que además sufre la brecha salarial, "una de las manifestaciones más sangrantes de las desigualdades que afectan a las mujeres en el mundo laboral", según explicaba esta misma semana Elena Blasco, secretaria de Mujeres e Igualdad del sindicato Comisiones Obreras (CCOO), durante una comparecencia ante la Comisión de Igualdad del Congreso esta misma semana.

En un reciente informe publicado hace menos de dos semanas titulado Las cuentas claras para romper la brecha salarial, CCOO aseguraba que las mujeres deberían cobrar un 27% más para equiparse con los hombres. De media, las mujeres dejan de percibir de media 5.726 euros al año en comparación con los hombres. "Una brecha que se ha agravado con la pandemia y que está presente en todas las Comunidades Autónomas, en todos los tramos de edad, y en todos los sectores productivos", añadió Blasco, quien en su comparecencia añadía que "al ritmo actual, y suponiendo que no haya retrocesos, habría que esperar más de 100 años para alcanzar la igualdad salarial".

Pese a estos datos y a lo que apunta la tendencia, aún es pronto para conocer en toda su extensión las consecuencias que tendrá la pandemia sobre la brecha y la desigualdad entre mujeres y hombres, pero ya se aprecian diferencias en las medidas emprendidas para mitigar la crisis. En concreto, en los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) que se activaron como una de las medidas estrella del llamado "escudo social" aprobado por el Gobierno de Pedro Sánchez y que han servido para frenar la sangría de empleos: la crisis se ceba con las mujeres, con más paro, pero también con más ERTE y más pobreza.

El informe de UGT señala que a 21 de enero 2021, del total de personas incluidas en ERTE, las mujeres son casi el 52% pese a ser muchas menos en el mercado laboral. En cuanto al teletrabajo, el promedio de los tres últimos trimestres de 2020 indica que las mujeres que han teletrabajado en ese periodo ha sido de un 50,97% frente a un 49,03% de hombres.

La división sexual en los ERTE puede resumirse en que suponen suspensión de empleo para ellas y desempleo parcial para ellos, según un estudio de la Generalitat valenciana dado a conocer la semana pasada. "¿Cómo se han seleccionado los trabajadores de los ERTE? ¿por antigüedad? ¿por necesidad económica? ¿o simplemente hemos mandado a casa a las mujeres?", se preguntaba Vallejo en Público hace un mes. Ella misma respondía a su pregunta: "Si la causa de estas decisiones es la menor remuneración de la mujer o la necesidad de hacerse cargo de los hijos con el confinamiento y las enseñanza online es que hemos vuelto a caer en los clichés de siempre".

Por ahí parecen ir los tiros, desgraciadamente. La última Encuesta de Población Activa (EPA) muestra un aumento de 140.000 amas de casa. Además, el informe de Randstad apunta que el sector doméstico, que es el que tiene mayor presencia de mujeres, nada menos que un 90,4%, es uno de los pocos sectores en los que la contratación de mujeres aumentó durante 2020 al crecer un 4,6%, reforzando aún más el tópico.

La precariedad es otro aspecto en el que las mujeres llevan la delantera a los hombres: más temporalidad y empleo a tiempo parcial en todos los sectores. Tres de cada cuatro contratos de jornada incompleta están firmados por mujeres, como afirma UGT.

Una desigualdad que se traduce en que el 25% de las mujeres asalariadas trabaja con jornada a tiempo parcial, frente al 7% de los hombres y en que, además, también cobran menos: el salario de las mujeres con contrato a tiempo parcial debería aumentar el 17% para llegar a equipararse al masculino. "Las mujeres ocupan mayoritariamente los empleos temporales, a tiempo parcial, en los sectores y los puestos de trabajo con los salarios más bajos", afirmó Elena Blasco durante la presentación del informe de CCOO.

Todo esto no es en absoluto casualidad, sino fruto de las barreras que impiden alcanzar la igualdad laboral. "A nadie se le escapa que la incorporación de las mujeres en el ámbito laboral no se ha realizado en condiciones de igualdad. Por un lado, las opciones laborales de las mujeres se han hecho de una forma incompleta, no alcanza a todas las mujeres ni a todas las actividades productivas, y por otro lado se mantienen los roles de género asignados a las mismas (cuidar, limpiar, atender, alimentar, educar, etc.). A esto se une la falta de conciliación, y corresponsabilidad que afecta de manera directa al desarrollo profesional de las mujeres", añadió la responsable de Igualdad de CCOO.

En este sentido, la conciliación juega un papel clave y en este campo aún queda mucho por hacer, señalan los expertos. Son las mujeres las que siguen asumiendo la mayor parte de las responsabilidades familiares y domésticas y son ellas las más afectadas cuando hay hijos o adultos dependientes en el hogar.

Los datos no engañan: el 92% de quienes se dedican al cuidado de personas dependientes son mujeres. Es más, en un 87% de los casos son las mujeres las que piden una excedencia en el trabajo para cuidar de de un familiar. Además, a medida que se incrementa el número de hijos menores de 12 años, la tasa de empleo de las mujeres disminuye, mientras que la de los hombres permanece idéntica. Para las mujeres de 25 a 49 años con un hijo de esa edad la tasa es del 71% y baja al 69,2% con dos niños. Esa tasa entre los hombres es del 90,1%, con un hijo, y de 90,9%, con dos. Por último, el 94% de las personas que trabajan a tiempo parcial para cuidar de sus hijos o de adultos dependientes son mujeres.

Con la llegada del 8M los diagnósticos se suceden y también las propuestas para reducir la brecha laboral y salarial entre mujeres y hombres. Blasco destacaba el valor de estos informes en una de sus pasadas intervenciones: "Solo a partir de estos diagnósticos precisos se pueden poner en pie políticas justas, políticas que, en el caso que nos ocupa, han de ir orientadas a la consecución de la igualdad efectiva".

En un reciente artículo en Público, Marta del Campo, abogada laboralista especialista en igualdad entre hombres y mujeres en el trabajo, apostaba por la educación y medidas políticas audaces impulsadas desde los poderes públicos para lograr la igualdad efectiva en el trabajo. 

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